España Para no fragmentar el voto

Vox rehúye la confrontación con Olona y prevé que se presentará a las generales

El partido que preside Santiago Abascal es consciente de que, a la larga, un enfrentamiento abierto con la exdiputada puede pasar factura a los intereses electorales de la marca | Las últimas intervenciones públicas de Buxadé, Espinosa de los Monteros y Ortega Smith, sin aludirla directamente, evidencian una rebaja del tono

El presidente de Vox, Santiago Abascal, a su salida de una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados

El presidente de Vox, Santiago Abascal, a su salida de una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados EP

Vox está centrado en finiquitar qué cabezas de lista representarán al partido en los comicios municipales y autonómicos, algo que empezará a conocerse en esta última quincena del mes de noviembre. Su objetivo principal pasa por llegar con solidez a la cita electoral de mayo, una prueba de fuego crucial de la que esperan, al menos, poder condicionar los gobiernos del Partido Popular (PP). Primero, siendo decisivos en Castilla-La Mancha, la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana, donde, según los sondeos publicados, tienen más opciones. Y, en segundo tercio, consiguiendo la fuerza necesaria en capitales de provincia como Madrid -algo que buscará el vicepresidente de Vox y candidato Javier Ortega Smith-, Toledo, Valencia o Sevilla. De esta manera, el partido pilotado por Santiago Abascal llegaría consolidado a nivel territorial a la carrera de las generales.

Precisamente, según ha podido saber El Independiente, en ese escenario de competición contemplan en Vox a Macarena Olona, quien concurrió en junio como candidata en Andalucía y ejerció de portavoz adjunta y secretaria general del grupo en el Congreso de los Diputados. Vox ha decretado silencio interno en todo lo que respecta a ella y su actividad ya fuera del partido. Desde la sede nacional de Bambú, los de Abascal rechazan valorar sus propuestas y sus intenciones tras poner en marcha la Fundación Igualdad Iberoamericana, e intentan evitar cualquier alusión que permita a la exparlamentaria por Granada alimentar el escenario de confrontación. Algo que, aparentemente, Olona estaría buscando con sus sucesivos gestos en el ámbito público. Y es que esta cuestión, así como todo lo que ha rodeado a las relaciones con Olona desde que a finales de agosto volviera al foco mediático, resulta a la cúpula de Vox «toda una frivolidad».

Por ello, y conscientes de que a la larga un enfrentamiento abierto puede pasar factura a los intereses electorales de la marca y dar visibilidad a la alicantina, la dirección nacional de Vox ha optado por rehuir cualquier choque directo con Olona; para evitar que llegue fortalecida al momento en el que decida dar el paso. Ella misma ha rechazado presentarse a la convocatoria local y regional. Achaca esa decisión a que no quiere fraccionar más el espacio de derecha, pero ahí entran otros factores como su inexistente capacidad de tejer en seis meses una red territorial sólida. Asimismo, la necesidad de asegurarse una justificación -que Vox pierda peso en favor del PP- para postularse a nivel nacional. Al menos, por Madrid en busca de un par de escaños, porque, como ha podido saber este periódico, optar al Congreso de los Diputados es una de sus principales metas a largo plazo. Y dentro de Vox saben que sean cuales sean sus resultados, Olona entrará en escena.

Vox rechaza valorar las propuestas e intenciones de Olona, e intentan evitar cualquier alusión que permita a la exparlamentaria alimentar el choque

La renuncia momentánea a confrontar contra Olona quedó perfectamente demostrada en la última rueda de prensa posterior a la reunión del Comité de Acción Política de esta semana. Preguntado por su ambigüedad, al no descartar que vaya a presentarse a las generales, el vicesecretario de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, aseguraba que no tienen por qué temer «la aparición de nuevos partidos» si estos buscan «cambiar las políticas del Gobierno de Sánchez» y «enfrentarse a las élites políticas, mediáticas y económicas». Es más, daba la bienvenida a cualquier «proyecto de la sociedad civil» que vaya «contra la ideología de género». «Cuantos más se unan a esta batalla, mejor», dijo Buxadé sin mencionar en ningún momento a Olona. Para, posteriormente, remarcar territorio: «Si algo caracteriza a Vox desde su constitución es la confrontación contra esta ideología».

Sin embargo, y pese a que Vox quita hierro a la posible entrada de una nueva formación en el bloque de centroderecha que dejaría el voto dividido entre dos grandes formaciones y otros dos nichos menores a cada extremo, a la derecha y en el centro, lo cierto es que la agrupación podría ver afectada su representación en varios feudos concretos. Es el caso de Madrid y Murcia -donde logró buenos resultados-, que por su carácter de circunscripción única amplía las posibilidades de una hipotética lista de Olona que dañe la capacidad de atracción, sumado ello al ‘efecto Feijóo’. Por otro lado, también está Alicante, su provincia natal y donde Vox logro tres representantes.

Los días posteriores, y a pesar de la dureza de otras afirmaciones de Olona, Vox ha intentado mantenerse en esa senda no beligerante. El martes, la exdiputada elevaba el tono contra sus excompañeros y aseguraba que «hay riesgo de ilegalización de Vox» por parte de la Justicia. La abogada del Estado fundamentaba estas declaraciones durante una entrevista a Telecinco en «la falta de democracia interna» del grupo y la incompatibilidad de ese aspecto con el artículo 6 de la Constitución Española, que resalta la necesidad de que la estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos sean democráticos. Ante ello, la dirección nacional verde ha tenido que hacer dos excepciones al mandato de silencio impuesto entre sus integrantes y las capas inferiores del organigrama.

Olona afirma que hay riesgo de ilegalización de Vox por la falta de democracia interna que denuncia y se opone al art. 6 de la Constitución

Lo han hecho, eso sí, sin mencionar el nombre de Olona y manteniendo cierta distancia. Respecto a este globo sonda de la «ilegalización», horas después de ser soltado, el vicesecretario de Relaciones Internacionales de Vox y portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, esgrimía que «todo el que esté participando en ese proceso, lo tiene muy difícil». Y apeló solo al bipartidismo y a los medios de comunicación. Sí añadió, que, bajo su experiencia, es bueno irse de una organización agradeciendo a quienes «le han dado una oportunidad». Un día más tarde, Ortega Smith, en un acto por la celebración de la festividad de La Almudena en Madrid, entraba en la cuestión y remarcaba la defensa de la democracia desempeñada por el grupo. «En las urnas, en los tribunales, en las instituciones y en la calle», expresaba en contraposición a las críticas de Olona, aunque obviándola.

Otro de los aspectos que puede haber contribuido a que la cúpula de Vox haya optado por el silencio respecto a Olona, es la denuncia pública, y en los tribunales a través de una querella, de la supuesta campaña de acoso y difamación sufrida por redes sociales que vincula al partido. Algo por lo que ha amagado con revelar datos comprometidos: «O paráis, o entro con la identidad y las fuentes de financiación», dijo también esta semana.

Cimentar el terreno electoral

La pugna que Olona quiere emprender contra el Ministerio de Igualdad y las «leyes de género», la principal bandera de su fundación, no permite diferenciarse de la agenda política de Vox, que a ello incorpora otros frames potentes como el antisecesionismo, la oposición a lo que denominan como «globalismo» o a la inmigración ilegal. Pero si hay algo que la exariete parlamentaria ha fomentado es no imponer veto alguno a los medios de comunicación, independientemente de cual sea su línea editorial. Eso expande su capacidad de presencia pública para que cale el mensaje. Incluido el diario El País, a quien Bambú mantiene vetado desde prácticamente sus inicios. De hecho, tal y como ha podido saber este medio, hasta el 28 de noviembre, Olona tiene la agenda completa.

Junto a esa apertura mediática, se suma la iniciativa popular legislativa para derogar las mencionadas «leyes de género», algo que requiere medio millón de firmas para poder llevarla a debate en el pleno del Congreso. Olona ya ha dicho que recorrerá España para recabar esas rúbricas, que, de hacerlo, serán las mejores ‘primarias’ para percibir el nivel de apoyo territorial con el que ostenta. La configuración de mayorías de las Cortes, no obstante, impedirían que esa propuesta saliese adelante, lo que apunta más a un movimiento para mantenerse presente en el día a día y cimentar su imagen pública.

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