España

Cisma en la recta final de la refundación

Bal mantendrá la pugna por el liderazgo de Ciudadanos haga lo que haga Arrimadas

El 'número tres' de los naranjas sigue trabajando en su candidatura a las primarias | Estudiará una "tercera vía" que quiera asumir el control del partido de darse el caso, pero ello no dependerá solo de los nombres, sino del proyecto alternativo que proponga

El vicesecretario general y portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal, en el patio de las Cortes durante el acto de conmemoración por el Día de la Constitución

El vicesecretario general y portavoz adjunto en el Congreso, Edmundo Bal, en el patio de las Cortes durante el acto de conmemoración por el Día de la Constitución EP

Ciudadanos (Cs) vuelve a estar en el foco, especialmente a cuenta de su futuro. Y no por las expectativas electorales, sino por el proceso interno que se está dando a cuenta del liderazgo. El vicesecretario general y portavoz adjunto de los naranjas en el Congreso de los Diputados, Edmundo Bal, sigue sin coger el guante lanzado por su presidenta, Inés Arrimadas, este lunes desde la sede nacional de la calle Alcalá. A Bal, que las semana pasada anunció su candidatura oficial para concurrir a las primarias que Cs celebrará en enero de cara a la VI Asamblea General de carácter extraordinario, Arrimadas le ha pedido dar un paso al lado para que no se produzca división. Y como objeto de presión, se ha sumado a la carrera electoral interna. Todo en beneficio de una «tercera vía» de unidad, a la que contribuirá renunciando a sus aspiraciones de repetir si Bal también lo hace. Ambos manteniéndose presentes en la formación, pero tomando un papel secundario para sumar.

Varias informaciones se han publicado sobre ese asunto. Desde que Arrimadas está buscando una alternativa clara para presionar a Bal, hasta que el aspirante aceptaría desistir solo si la presidenta abandona también la portavocía del Grupo. Sin embargo, respecto a este último dato, fuentes cercanas al parlamentario lo descartan. Apuntan que la idea de Bal es la de continuar trabajando en su propuesta para llegar fuerte al proceso de primarias, cuya petición del voto se hará a partir de la última semana de diciembre, en plena Navidad. El día 26 se cerrará el registro de candidaturas.

Las mismas fuentes destacan que Bal ha asumido «muy enserio» esta responsabilidad, lo que le está haciendo contactar con una amplia base de militantes para ganarse su respaldo interno. Todo en un panorama lleno de dudas en los que el grueso de los afiliados solo quieren despejar la duda del liderazgo y a través de un proceso sosegado. Ahora bien, de darse el caso de que una candidatura alternativa a la ‘oficialista’ de Arrimadas y la ‘reformista’ de Bal -por el viraje ideológico que se propone- anunciara su deseo de concurrir, el actual ‘número tres’ de los naranjas procederá a valorarla. Y solo si genera garantías y gusta, se podría dar la posibilidad de rectificar, explican otras fuentes de Cs. Por el momento, el entorno más cercano del político onubense no prevé que sea así.

Éste justifica el paso dado no por diferencias internas ni por querer confrontar. Indican que Bal quiere asegurar la estabilidad para intentar repuntar en las encuestas y para que el proceso de refundación, iniciado a finales de junio tras el declive de las elecciones andaluzas, llega a buen término. Pero, especialmente, la respuesta del parlamentario surge de la poca claridad aportada por Arrimadas estas últimas semanas. Y es que el compromiso de la actual dirección era el de abandonar el cargo al término de la renovación de las siglas para permitir la completa transición. Ello, habría generado dudas en los territorios, y vendría a ser otro punto de inflexión que habría suscitado la candidatura de Bal para «dar certeza».

Bal valorará una ‘tercera vía’ de unidad si se presenta, pero el veto del ala más conservadora a acuerdos con el PSOE complican que renuncie a las primarias

Desde el ámbito más pro Bal de Cs apuntan a que hasta que el parlamentario no ha decidido a ofrecerse al partido, muchos cabezas de lista y otros integrantes potenciales a los comicios municipales se replanteaban aspirar a los ayuntamientos en las urnas. Y hacerlo, comentan a El Independiente, era esencial, en vistas a que el resto de partido ya están abordando cuestiones de campaña de cara a mayo. «No ven el final de la refundación claro», insisten las mismas fuentes aludiendo a las bases territoriales.

Arrimadas sigue creyendo que hay opciones de reconducir la situación y que Bal rectificará bajo la presión interna que demanda unidad. Porque considera que ni ella ni su «amigo y mano derecha» deben tener el máximo rol en esta nueva etapa que se abre ni liderar una lista. Aunque hay quien reprocha que con su amago a presentarse contra Bal, está incumpliendo esa premisa dando relevancia a «una lucha de poder en lugar de ideas». No obstante, fuentes próximas a la presidenta indican que Bal no ha dado ninguna muestra de que sus intenciones se hayan redirigido. Es más, solo saben de sus movimientos a través de los que se publica.

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante el acto institucional por el Día de la Constitución, en el Congreso de los Diputados
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante el acto institucional por el Día de la Constitución, en el Congreso de los Diputados EP

Importa «el contenido», no solo una «tercera vía»

Las condiciones de Bal son claras. Y las ha confirmado el mismo con declaraciones públicas apelando a los anhelos de su propuesta de proyecto: «Un partido de centro de verdad, que no se incline a un lado solo [al Partido Popular (PP)] y que pueda traer al bipartidismo a nuestras posiciones», insiste su entorno. Ante ello, el aspirante a la portavocía política que instaurarán los nuevos estatutos en la sexta asamblea podría plantearse dar su brazo a torcer. Aunque el acercamiento al PSOE de Pedro Sánchez no convence a los afines de Arrimadas. Aunque sea sin los socios «independentistas» o los «herederos de ETA», como el propio Bal ha condicionado. Y es que desde Ventas, el circulo de Arrimadas, que componen personas de la talla de Begoña Villacís -descartada para las primarias- o el diputado malagueño Guillermo Díaz saben que conduciría al fin definitivo del partido por ser sus votantes en gran parte descontentos del PP de Pablo Casado.

Para Bal lo que importa no es el nombre de un tercero, sino el qué y para qué se presenta. Y, de igual manera, el cúmulo de personas que acompañan al candidato. Ello, lo aplica a él mismo. Porque, en definitiva, añaden fuentes próximas al de Cs, la estabilidad no la garantiza una sola figura. Entre las voces sobre las que se está fijando la mirada están el eurodiputado y miembro del equipo para la refundación, el G-8, Adrián Vázquez. Preguntado sobre ello por este medio, elude contestar a si ha sido sondeado o está dispuesto a dar el paso. Pero sí defiende un proyecto unido como único camino y dice que siempre estará del lado de la solución. El nombre de Guillermo Díaz también estaría sobre la mesa, pero al ser el único respaldo que le queda a Arrimadas dentro del Congreso, quedaría descartado para Bal. Aunque asumiese el papel de ‘candidato oficialista’.

Los motivos de la crisis

Hay dos asuntos que se han puesto sobre la mesa y que explican el devenir de los últimos acontecimientos; el cambio que se ha producido desde que se aborda el proceso de refundación hasta que Bal se pronuncia públicamente en la jornada de puertas abiertas del Congreso el viernes pasado. El primero, que crea distancia entre ambos políticos, es la postura ante la ley del ‘solo sí es sí’. Por un lado, Arrimadas rechazaba dar vía libre a la norma, algo en lo que ha incidido desde que ésta ha permitido poner en libertad o rebajar las penas a condenados por delitos sexuales por la combinación de los delitos de abuso y agresión, que ha ampliado las horquillas a la baja. Frente a Arrimadas, Bal tiene el apoyo de la portavoz de Igualdad Sara Giménez.

La ley del ‘solo sí es sí’ ha fracturado la relación entre Arrimadas y Bal, y dividido al Grupo en el Congreso. A ello se unen posturas opuestas sobre el modelo de partido

A ello, en segundo lugar, se le suma las discrepancias del modelo orgánico que debería tener el partido. Arrimadas y su círculo afín, abogó por una estructura de bicefalia comparada con la del PNV: un coordinador que tendrá el nombre de secretario general y no podrá ostentar cargos públicos, y un portavoz político que será el candidato a las elecciones. Por su parte, Bal defendía junto a parlamentarios como María Muñoz, Miguel Gutiérrez o Giménez mantener el modelo presidencialista actual, aunque dando más protagonismo a los territorios. Sin «cesarismos» y atendiendo a la voluntad del 95% de la militancia. Asimismo, pedían que en las primarias no solo se decidiese el cargo interno, sino también el político. Finalmente se ha optado por un híbrido: bicefalia y elecciones conjuntas de ambos cargos, lo que ha retirado el blindaje de Arrimadas. Además, la facción más afín a Bal ha logrado que se haga un doble check del líder político: en enero y en otoño, previamente a las generales para reafirmar candidatura.

El PP se frota las manos

Ante la tensión interna de las siglas naranjas, el PP ha movido ficha de manera importante. Lejos de ambigüedades y de abrir las puertas de Génova al talento externo, también el de Cs, desde el partido ya solicitan directamente que se ceda y se deje vía libre a las listas populares para no segregar el voto de centroderecha de cara a las municipales y autonómicas de mayo, dado que compartes «objetivos ideológicos» similares. Así lo ha hecho el propio líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha pedido a los naranjas que se despidan de la forma «más digna posible» e iniciado una nueva OPA. Es algo que ya puso en marcha el exsecretario general Teodoro García Egea junto al exsecretario de Organización de Cs Fran Hervías.

Desde Génova, y como ha publicado este diario, el PP se frota las manos si Bal lidera Cs y vira hacia la izquierda. Aseguran que con Bal en la dirección de la formación sus electores «saben que con su voto pueden hacer presidente a Sánchez». Por ello, entienden que las candidaturas populares saldrían reforzadas. Hasta un punto en algunas autonomías y ayuntamientos, lo que puede llegar a ser determinante para la victoria en los feudos más ajustados.

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