¿Qué responsabilidad asume el Gobierno por los dos accidentes ferroviarios de la última semana, el de Adamuz (Córdoba), que ha costado la vida a 45 personas, y el de Gelida (Barcelona), en el que murió el maquinista? "Asumimos todas, como estamos haciendo desde el primer momento de la tragedia".
Fueron las primeras palabras de Pedro Sánchez en rueda de prensa tras la tragedia del pasado domingo, y las pronunció desde Bruselas, al término de la cumbre informal de líderes, convocada para abordar la relación de los Veintisiete con EEUU tras las amenazas de hacerse con Groenlandia, rebajadas tras el acuerdo de Donald Trump con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
La comparecencia, breve, que comenzó pasadas las 00.20 del viernes, se detuvo solo brevemente en la cuestión doméstica. El presidente se refirió al accidente del domingo al comienzo de su intervención ante los medios para agradecer la solidaridad de los ciudadanos y la entrega de los servidores públicos en los últimos días. Y fue en el último turno de preguntas cuando se le preguntó por la responsabilidad de los dos accidentes de tren, justo ahora que la hipótesis de un defecto en la vía pudo provocar el descarrilamiento de los tres últimos coches del Iryo Málaga-Madrid, que acabaron impactando contra la cabeza del Alvia Madrid-Huelva que circulaba en sentido contrario. Sánchez prometió asumir "todas" las responsabilidades, pero no especificó más.
En lo que sí se explayó más fue en trasladar un mensaje de unidad institucional, como hiciera el lunes desde Adamuz junto al presidente de la Junta, el popular Juanma Moreno, y también de confianza en la red ferroviaria." Creo que la alta velocidad en España es un orgullo para todo el país y es una prioridad para nuestro Gobierno porque también mejora la forma de movernos por España", condensó.
Sánchez subrayó que lógicamente el "daño", los 45 fallecidos y el centenar de heridos, es "irreparable", pero las víctimas "van a poder contar siempre con el Gobierno ayudando en lo que haga falta". Pero dicho eso, el Ejecutivo va a responder "como ha respondido a cualquiera de las crisis" a las que se ha enfrentado en estos últimos ocho años, desde que él llegó a la Moncloa: con "empatía hacia las víctimas", con "absoluta transparencia", con "cooperación entre instituciones", porque hay "competencias repartidas" y es "muy importante" esa colaboración entre administraciones, y finalmente "con eficacia". "Porque también tenemos que reestablecer esa confianza por parte de la ciudadanía en uno de los principales orgullos de nuestro país, que es la alta velocidad. Y en eso va a trabajar el Gobierno de España", sostuvo, añadiendo un matiz muy relevante que no había incorporado a su discurso del lunes en Adamuz. Un mensaje nada baladí ahora que puede cundir el temor a que la red ferroviaria no sea fiable ni segura.
La rueda de prensa, no obstante, estuvo sobre todo centrada en Trump. Como era de esperar. Sánchez confirmó, como era previsible, que España no participará en la Junta por la Paz promocionada por el mandatario norteamericano, una especie de club privado que aspira prácticamente a relevar a la ONU y que presidirá él mismo de manera vitalicia. Ninguna gran potencia europea ha aceptado sumarse a la iniciativa de Trump. España tampoco lo hará.
Tras haberlo "consultado" con otros países y haberlo "meditado" varias semanas, el Gobierno, anunció, ha decidido no participar en ella, aunque agradece la invitación. Y lo hace, primero, "por coherencia", por la "política consistente" que viene desplegando en defensa del futuro de los palestinos, de la solución de los dos Estados que debe venir de un proceso dialogado entre los dos pueblos. Y también por la reivindicación de un orden multilateral basado en reglas y en el derecho internacional y en el sistema de Naciones Unidas. Es "evidente" que esa Junta por la Paz, señaló, está "fuera del marco de la ONU" y además "no ha incluido a la Autoridad Nacional Palestina".
Así, España continuará "trabajando" y "comprometida" con un proceso de paz en Oriente Medio que lleva defendiendo treinta años, del lado de muchos otros socios europeos y el resto de la comunidad internacional. De la misma manera, España seguirá "fortaleciendo" las misiones en las que está presente, y continuará apostando por garantizar la ayuda humanitaria, la reconstrucción, la estabilización y la seguridad de Israel y de Palestina y la solución de los dos Estados.
España también estuvo en boca de Trump este jueves, porque volvió a quejarse de que no quiere gastar un 5% del PIB en defensa, al contrario que el resto de los países de la OTAN. Un socio "aprovechado", dijo el republicano, que agregó que le gustaría hablar de esto con el país. ¿Estaría Sánchez dispuesto a conversar con él?, se le inquirió directamente. "¿Cuándo he tenido yo algún problema? Al contrario, siempre encantados", despachó.
Pero ya avisó el jefe del Ejecutivo que la posición de España no va a cambiar. Recordó que la inversión en defensa se ha "triplicado" desde que él llegó a la Moncloa, y que el gasto militar ya asciende a casi 34.000 millones de euros al año, un dinero, apostilló, que pagan los españoles con sus impuestos. Una cantidad, casi 34.000 millones, que es más que lo que invierten "trece países de la OTAN juntos". "Ahí están las cifras", señaló.
"He dicho, con total lealtad y con total claridad que el Gobierno de España, al igual que fortalece su defensa y contribuye a la defensa colectiva y a la seguridad colectiva, no va a renunciar a fortalecer la sanidad pública, la educación pública, el sistema nacional de dependencia, la cohesión social y también la ayuda oficial al desarrollo y la cooperación con terceros países", remarcó. Es decir, que el Ejecutino no va a renunciar al gasto social para tener que invertir más en defensa. Lo explicó: "Porque la seguridad también es eso, la seguridad también es que nuestros hijos y nuestras hijas tengan una beca, que nuestros mayores puedan ir a un hospital público y tengan garantizada esa cobertura sanitaria pública y universal. Cuando hablamos también de seguridad, no solamente estamos hablando de fabricar o de comprar armamento, sino también de cooperar con otros países que necesitan de la ayuda de los países más desarrollados, como es el caso de la Unión Europea. Por tanto, el Gobierno, al igual que fortalece la defensa, fortalece la sanidad pública, la educación pública y todos los pilares que tienen que ver con la cohesión social".
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