Primera sesión de control al Gobierno en abril. Sin el presidente, Pedro Sánchez, en la última jornada de su cuarta visita a China, y sin el flamante nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, de viaje en EEUU. El peso político del pleno recayó así en Félix Bolaños y, como estaba cantado, en Begoña Gómez. No solo por el auto de cierre de la instrucción del juez Juan Carlos Peinado, dictado hace dos días, sino por la respuesta del Ejecutivo y, en concreto, del ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, por lo que el PP llama "ataques" al Poder Judicial, más propios, cree, de un integrante de un Gabinete del ultra Víktor Orbán. Pero Bolaños no reculó ayer ni lo hizo este miércoles, porque tiene derecho a "opinar" y a pronunciarse sobre lo que él y sus compañeros de bancada consideran una "injusticia".
Disparó en la Cámara baja la portavoz parlamentaria de los populares, Ester Muñoz. "Usted está acostumbrado a traspasar todos los límites. Este lunes, de hecho, traspasó los límites de cualquier demócrata. Atacó a un juez con nombres y apellidos. Usted se ha excusado diciendo que era una opinión personal, pero es que cuando un ministro del Gobierno de España da una rueda de prensa, no da su opinión personal, da la opinión del Gobierno. Y el juez Peinado no es su problema, es su excusa". La diputada del PP afeaba así a Bolaños sus palabras del lunes, cuando tras el auto de procesamiento de Begoña Gómez, por el propone que un jurado popular la juzgue por cuatro delitos, aseguró que a buena parte de la ciudadanía y de la carrera judicial le ha "avergonzado" la instrucción del juez Peinado. También entonces mostró su "confianza" en que un tribunal superior, "imparcial", revierta esa decisión. Palabras en las que se reafirmó ayer martes, en la rueda de prensa posterior a la reunión ordinaria del Consejo de Ministros.
Muñoz recalca que Peinado es para el Gobierno una "excusa", porque lo utiliza para advertir a todos los jueces de que "si se les ocurre" investigar al Ejecutivo, sufrirán "linchamiento personal"
Para Muñoz, Bolaños y el Gobierno en su conjunto utilizan al magistrado para "lanzar un mensaje a todos los jueces", para que se sepan que "si se les ocurre investigar al Ejecutivo", lo que recibirán es un "linchamiento personal y profesional". "Ustedes le están utilizando para lanzar un mensaje de miedo y que cuando a cualquier juez de este país le llegue un asunto de su Gobierno, se lo piense dos veces".
La portavoz pintó al ministro casi como una marioneta del presidente: ha hecho "todo lo que le ha pedido", por él "ha mentido, ha atacado a jueces, a fiscales, a magistrados, al Tribunal Supremo, ha intimidado al Consejo General del Poder Judicial por escrito". Bolaños se ha "quemado", dijo, defendiendo a sus compañeros de Gabiente y de partido y hasta "la corrupción de los familiares de Pedro Sánchez". Pero, a juicio de la diputada, no le ha servido de nada, porque cuando el presidente tuvo que elegir a un vicepresidente para relevar a María Jesús Montero, prefirió a Cuerpo, que según "la propaganda del Gobierno" es "el listo" y el "moderado"."Claro, usted lleva toda la legislatura llamándonos ultras, pero resulta que para Sánchez el ultra es usted, que no le ha elegido vicepresidente", le espetó.
¿Hay algo más populista que atacar a jueces y a fiscales y a magistrados solo cuando atacan al Gobierno? ¿No es populista ir contra lo que dice el Parlamento?", se pregunta la diputada del PP
Desde el pasado domingo, cuando Orbán perdió las elecciones de manera estrepitosa frente al líder opositor y conservador Péter Magyar, el PP viene pregonando que también caerá "el Orbán del Sur". O sea, Sánchez, "el último populista que va a caer en Europa". "Se enfada" el Gobierno cuando se le moteja así, atacó Muñoz, pero "¿hay algo más populista que atacar a jueces y a fiscales y a magistrados solo cuando atacan al Gobierno? ¿No es populista ir contra lo que dice el Parlamento?", reprochó, para insistir en que el Ejecutivo no obedece lo que le dice el Congreso, con una mayoría de derechas y que ha pedido que se "bajen los impuestos" o que no haya una "regularizació masiva" de inmigrantes. "¿De verdad les ha merecido la pena convertirse en todo aquello que decían ustedes que estaban en contra con tal de estar un poco más en el poder?", ironizó la diputada.
Bolaños defendió que él, como persona progresista que es, denunciará "cualquier injusticia que vea". Y la causa contra Begoña Gómez, a la que no citó, cree que lo es. "Y créame que no es un debate cómodo, porque los mismos que te dicen por la mañana una cosa, cuando tú por la tarde lo dices en público, te critican y te sacan un comunicado. Pero aun así, lo voy a seguir haciendo", respondió, deslizando por tanto que el mismo Consejo General del Poder Judicial que ayer consensuó recordar la "necesidad de respetar" las decisiones judiciales en el fondo comparte lo mismo que él dijo de la extravagante investigación seguida por Peinado.
Bolaños defiende que "cualquier decisión judicial puede ser objeto de crítica", y no afecta a la independencia judicial. Sí la daña "destruir pruebas" y montar "una trama criminal"
El ministro insistió en que en un Estado democrático "cualquier decisión judicial puede ser objeto de crítica razonada y en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión". Criticar un auto "con argumentos jurídicos", recurrir una resolución "injusta" o "denunciar irregularidades" de un juez ante del Consejo del Poder Judicial, siguió, "no afecta a la independencia judicial". Lo que sí afecta es "destruir pruebas y hacer una trama criminal organizada para tapar las pruebas de la corrupción de un Gobierno del Partido Popular". Bolaños estaba aludiendo a la Kitchen, el caso que ahora mismo está enjuiciándose en la Audiencia Nacional y que toca de lleno al Ejecutivo de Mariano Rajoy. También cree que daña la independencia judicial que en 2018 el entonces portavoz del PP en el Senado se jactara de que el propósito de su partido, con la renovación pactada con el Gobierno del CGPJ (acuerdo que luego saltó por los aires) era "controlar la Sala Segunda" del Supremo "por la puerta de atrás" o retirar a la jueza de la dana, Nuria Ruiz, "los funcionarios que dependen del Gobierno de la Generalitat Valenciana".
Muñoz volvió a la carga: "Usted es el único ministro de Justicia de la Unión Europea que ataca al máximo Poder Judicial de su país. Se ha convertido en un ministro que hubiera podido ser perfectamente ministro del señor Orbán. Se han convertido en todo aquello que dicen ustedes atacar. Son ustedes un Gobierno de corruptos, de incompetentes y de negligentes, señor Bolaños. Y antes que después, los españoles les van a poner en su lugar".
Fingen alegrarse de que pierda Orbán mientras negocian a escondidas con los amigos de Orbán para los gobiernos autonómicos en España. ¿Cómo van esas negociaciones?", se burla el ministro
El ministro se burló de la extemporánea comparación con Orbán, y le recordó que quien negocia con los socios del saliente primer ministro húngaro, Vox, es el PP: "Fingen alegrarse de que pierda Orbán mientras negocian a escondidas con los amigos de Orbán para los gobiernos autonómicos en España. ¿Cómo van esas negociaciones para conformar gobiernos reaccionarios en comunidades autónomas, señora Muñoz? ¿Van a pasar ustedes por el aro del todo?". El titular de Justicia recordaba así el viacrucis que está pasando el PP, que casi cuatro meses después de los comicios en Extremadura, más de dos después de los de Aragón y uno después de los de Castilla y León sigue sin pactos. "¿Cuántos recortes van a sufrir los ciudadanos [de esas comunidades]? Mire, señoría, de verdad, no haga usted ridículo comparándonos con Orbán. Son ustedes los que negocian con ellos", remachó.
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