Parece casi inevitable. Desde que el pasado jueves PP y Vox hicieran público su pacto en Extremadura, el que hará presidenta este 22 de abril a María Guardiola, el contenido de su acuerdo ha recorrido el debate político. Sobre todo por una de las cláusulas de ese texto: la consagración del principio de "prioridad nacional", el que los españoles, tal y como lo define el partido ultra, "estén por encima del resto" a la hora de la atención sanitaria o del acceso a las ayudas sociales. El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha advertido de que estará "muy vigilante", que recurrirá todo aquello que viole la Constitución o la ley. Y fue uno de los temas que recorrió la sesión de control de este martes en el Senado. Pero no será el eje central de la campaña de María Jesús Montero para las elecciones andaluzas del 17 de mayo. La candidata rechaza apearse de su mensaje principal: el deterioro de los servicios públicos y, en especial, de la sanidad. Hablar de los pactos de PP y Vox es la "guerra" de ambos, y sobre todo de Juanma Moreno, advierten en su equipo. Y ella no quiere caer en su marco.

Guardiola logra este miércoles la investidura después de más de cuatro meses en compás de espera. El siguiente que muy probablemente conseguirá el pasaporte para cuatro años más de mandato será Jorge Azcón en Aragón. Y pronto se consumará, si no hay contratiempos, la entente que hará presidente a Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. Moreno ha mostrado su distancia clara con lo firmado por sus "hermanos de Extremadura", subrayando que ese no es su modelo. Que no lo quiere. El mensaje electoral también es diáfano: busca que el electorado le refuerce otorgándole una nueva mayoría absoluta. En 2022, la logró de manera sorpresiva, alcanzando los 58 parlamentarios, tres por encima de la absoluta, por los 30 del socialista Juan Espadas, la peor marca histórica del partido.

En aquella campaña, uno de los pilares del discurso de Espadas, exalcalde de Sevilla, era presentarse como el freno de Vox. Pero aquella estrategia no funcionó. Quien se reforzó fue el PP de Moreno, a quien todas las encuestas señalaban ya como favorito. Ese recuerdo de lo que sucedió hace cuatro años explica muy bien que Montero ahora elija un camino muy distinto, tal y como ratifican en el aparato del PSOE andaluz y en el corazón de Ferraz: la idea que la candidata repetirá una y mil veces es que populares y ultras no se distinguen y que el jefe de la Junta representa al mismo PP que Isabel Díaz Ayuso, aunque ella lo haga "con insultos" y él "a la chita callando", tal y como aseguraba el pasado domingo el propio Pedro Sánchez en su mitin conjunto en Gibraleón (Huelva). Un acto en el que el propio presidente evitó aludir a Extremadura. Lo había hecho dos días antes, en Barcelona, al término de la I Cumbre España-Brasil, y a preguntas de los periodistas durante su comparecencia con Luis Inácio Lula da Silva.

"Nosotros no vamos a cambiar de estrategia —apuntan en el comité de campaña de Montero—. No nos va a marcar el paso lo que está pasando fuera, sino lo que está pasando aquí, y no es Guardiola ni [Santiago] Abascal. Es [Juanma] Moreno Bonilla. Hablar de los pactos es la guerra de PP y Vox, no la nuestra. Nosotros queremos hablar de servicios públicos y de sanidad, porque en estos años con el PP en la Junta, los han destrozado. Es lo que preocupa a los andaluces, preguntes por donde preguntes. Aquí ocurre como en Madrid: se erosiona la sanidad pública y se obliga a los ciudadanos a acudir a un seguro privado".

No nos va a marcar el paso lo que pasa fuera, sino lo que está pasando aquí, y no es Guardiola ni Abascal. Es Moreno. Aquí ocurre como en Madrid: se erosiona la sanidad", alegan en el PSOE-A

Los socialistas quieren grabar a fuego el mensaje de que PP y Vox "son lo mismo". O, como decía este mismo martes Rebeca Torró, la secretaria de Organización federal, que PP y Vox son ya "indistinguibles", y que por tanto un Moreno en solitario no es muy distinto a un Moreno con la compañía de la ultraderecha. En la cúpula del PSOE-A insisten en que el agrietamiento de los servicios públicos se ha acelerado en estos últimos años, con un PP a lomos de su confortable mayoría absoluta.

Lo que también dice el CENTRA

"Juanma es PP, y no se opone a nada de lo que hace el PP nacional —rubrican en el núcleo duro de la candidata socialista—. Porque esta, la voluntad de debilitar los servicios públicos, es una estrategia del PP nacional, que ve en ellos una vía de negocio. No nos vamos a mover de ahí, no vamos a dejar de poner el foco en la sanidad y en los servicios públicos, porque a los andaluces les preocupan problemas como las listas de espera. No vamos a desviar la atención de los problemas de Andalucía, y aquí quien gestiona es el PP de Andalucía, que es igual al PP de toda España. Para cargarse la sanidad a Moreno no le ha hecho falta depender de Vox, como tampoco a Ayuso. La estrategia, por tanto, no nos la marcan ni PP ni Vox, sino la gente, y para la gente el principal problema es la sanidad, que la Junta está desmantelando". El último barómetro del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), dependiente de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, del pasado marzo, indica que la principal inquietud para los andaluces es la sanidad (21,8%), seguida de la falta de acceso a la vivienda (21,6%) y el paro (21,5%). Y la que más les afecta personalmente es la sanidad (18,7%), por delante de la vivienda (14,2%) y el desempleo (12,8%).

Para Montero, lo que demuestra el "vodevil" de PP y Vox es que "comparten políticas" y que muchas son "muy similares" a las que se plantean en otros acuerdos que llegan con la ultraderecha

La propia Montero siguió al pie de la letra el guion de campaña este martes en la Feria de Sevilla. Lo único que demuestra el "vodevil" de PP y Vox a cuenta de sus acuerdos de gobierno, señaló desde el Real, es que "comparten políticas" y que muchas de ellas son "muy similares a las que se están planteando en otros acuerdos que llegan con la ultraderecha". Por ejemplo, la inmigración, sobre la que se plantea una posición de "xenofobia y rechazo", como ocurre con la regularización de inmigrantes aprobada por el Ejecutivo de Sánchez la semana pasada.

Y tras acusar a Moreno de "falta de respeto a la democracia" al dar por hecho que va a gobernar, sin esperar a que se abran las urnas el 17-M, la exvicepresidenta del Gobierno remachó que percibe en la calle "ilusión y esperanza" por el "cambio" que representa el PSOE-A y su candidatura. "Estas no son unas elecciones autonómicas más, estas son unas elecciones autonómicas que se convierten en un referéndum por la sanidad pública", reiteró Montero, para quien el presidente de la Junta, informa EFE, "ha demostrado que está privatizando un patrimonio de Andalucía que es el sistema de salud". A los andaluces les va "la vida" en estos comicios, ha repetido en múltiples ocasiones la exministra de Hacienda.

Ferraz apoya la estrategia de Montero: "PP y Vox son iguales. Van recortando derechos, son dañinos para la sociedad. Moreno va de moderado, pero recorta igual. Lo que hace es engañar a la gente, va de una cosa pero es lo mismo"

En Ferraz, apoyan la estrategia de la exvicepresidenta. "Es que PP y Vox son iguales —sostienen desde el aparato federal—. Uno y otro van recortando derechos, son dañinos para la sociedad. Moreno va de moderado, pero recorta igual. Lo que hace es engañar a la gente, va de una cosa pero es lo mismo. El PP se ha radicalizado mucho, ha cambiado a peor. Nuestro mensaje es intentar demostrar a los andaluces que si quieren más servicios públicos voten a María Jesús".

Intentar agrietar la 'marca Juanma'

En realidad, lo que pretende el PSOE-A es huir de la narrativa de Moreno, que siempre alude a Vox como el "lío", y que los andaluces tienen en su mano evitarlo volviendo a otorgarle una absoluta. Por eso los socialistas, explican desde el equipo que asesora a la candidata, entienden que no pueden "comprarle ese marco", "el marco de que no queremos lío", porque solo ayudaría a reforzar sus opciones, a absorber más votos para evitar a la ultraderecha.

Los asesores de Montero inciden en que debe huir de la narrativa de Moreno, de la identificación que él hace de Vox con el "lío", porque es "comprarle su marco". Se trata de "vestir a Juanma de PP"

Es decir, la campaña del PSOE-A, señalan, no puede bascular sobre el miedo a la formación de Abascal, "sino marcar a Moreno por el deterioro de los servicios públicos". Se trata, por tanto, de intentar asimilar al presidente de la Junta con su partido, desmontar la llamada marca Juanma. Pero nada será sencillo, advierten, porque el dirigente popular está muy afianzado y sale muy arriba, incluso en las encuestas internas, que también pintan la dificultad de Montero de llegar a los 30 escaños de 2022. "El mensaje es que Moreno Bonilla es PP y PP es [Alberto Núñez] Feijóo y Ayuso. Vestir a Moreno de PP", resumen.

La exvicepresidenta, igual que Sánchez, insistirá en las tres semanas que quedan hasta los comicios en la identificación del presidente de la Junta de su partido y de este con Vox. El contraste lo pondrá el perfil de gestora de la candidata y las políticas del Gobierno central. Por eso no solo pisará mucho Andalucía hasta el 17-M el presidente —en principio, seis actos hasta las elecciones, aunque podría haber alguno más—, sino también sus ministros: los vicepresidentes Carlos Cuerpo y Sara Aagesen, más José Manuel Albares, Margarita Robles, Félix Bolaños, Óscar López y Luis Planas. A esta nómina se sumará igualmente, apuntaban este martes en el PSOE-A, la titular de Vivienda, Isabel Rodríguez, justo ahora que el Gabinete acaba de aprobar el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, dotado con 7.000 millones de euros. Y por descontado que estará muy presente José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente, de hecho, aterriza en Jaén este jueves.

En paralelo, la candidata incidirá en su papel de gestora y en las políticas del Gobierno. Ella estará arropada por Sánchez y sus ministros (también la de Vivienda), además del expresidente Zapatero

El domingo, Sánchez estará con Montero en Córdoba y el Primero de Mayo, primer día de campaña oficial, en Málaga. Para entonces, es previsible que la actualidad ya esté copada por el siguiente pacto de PP y Vox, el de Aragón. Pero el PSOE-A, si no cambia nada, no piensa salirse de su senda, con la expectativa de que poco a poco pueda ir percutiendo a Moreno y desgastándole en el que cree que es su flanco más débil.