"No recuerdo". "No era mi competencia". "Lo leí por la prensa". En apenas quince minutos la que fuera vicepresidenta primera del Gobierno con Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, despachó su declaración en el juicio de la 'operación Kitchen' en la Audiencia Nacional. Lo cierto es que, a pesar de la parquedad de sus respuestas, esta es una de las escasísimas ocasiones en que ha respondido a cuestiones que tienen que ver con el ex tesorero del partido Luis Bárcenas aunque fuera para negarlas o alegar desconocimiento.
Porque desde que estalló en 2013 escándalo de los papeles y de los sobresueldos en B; más tarde las revelaciones en torno a una presunta fortuna guardada a buen recaudo en Suiza y, después, el caso de supuesto espionaje, Sáenz de Santamaría se mantuvo totalmente al margen. ¿Su escudo? Esas eran cosas del partido y no del Gobierno, a pesar de formar parte de su ejecutiva nacional. Por eso cada vez que la prensa le preguntaba en sus comparecencias posteriores a la reunión del Consejo de Ministros, automáticamente se refugiaba en que estaba allí en calidad de portavoz del Ejecutivo y no de Génova. Pasa palabra.
Santamaría y Martínez mantuvieron una fluida relación en la reunión de secretarios y subsecretarios
Ni siquiera cuando dejó de ser portavoz, en 2016, se puso a tiro de nadie, y mucho menos de la prensa, para expresar su opinión sobre Bárcenas. Y, del mismo modo, negó ayer tener ningún enfoque o estrategia sobre la Gürtel o Bárcenas por no ser asuntos de su incumbencia. Tampoco gastó ningún gesto con sus antiguos compañeros de Gobierno, hoy imputados, Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez. Precisamente, con Martínez coincidió mucho en la reunión de secretarios y subsecretarios con el que tejió una relación cordial.
Lo único que quiso dejar claro en su declaración de ayer como testigo es que el CNI, bajo su mando, nada tuvo que ver con el caso objeto de juicio. La única referencia personal, a preguntas de la abogada del PSOE, Gloria Pascual, fue sobre el color de pelo de quien fue su jefa de gabinete, María González Pico, porque José Manuel Villarejo la describe en una de sus conversaciones.
Sus enemigos en el Gobierno le acusaron de "ponerse de perfil" mientras Cospedal se achicharraba en la defensa del PP
Precisamente, uno de los mayores reproches de sus muchos enemigos en aquel Gobierno -los mismos que hicieron naufragar su deseo de suceder a Mariano Rajoy como líder del PP- fue su capacidad para "ponerse de perfil cuando venían mal dadas y no desgastarse por nada, ni siquiera por su jefe de filas", dice un antiguo ministro de la época respecto a cómo se salvaguardaba. La actitud de Sáenz de Santamaría contrastaba vivamente con la de María Dolores de Cospedal, entonces secretaria general del partido. Bien es cierto que desde esa responsabilidad no existía argumento válido para eludir los interrogantes sobre quien había sido, primero, gerente, y, luego, tesorero del partido. Pero Cospedal no eludía las preguntas al respecto ni tampoco a los periodistas, fueran del medio que fueran.
La número dos del PP durante diez años se bregó, no siempre de manera afortunada. Aquella comparecencia respecto a la "indemnización en diferido" de quien ya era su archienemigo fue un sapo muy difícil y grande tragar para quien apostó desde el principio por cortar de raíz con Bárcenas. Todo aquello llevó a un enfrentamiento a cara de perro entre ambos. El ex tesorero solicitó su imputación a raiz de los audios de ésta con el entonces José Manuel Villarejo y la "libretita". Cospedal y su ahora ex esposo, Ignacio López Hierro, estuvieron, de hecho imputados, aunque el juez García Castellón levantó dicha imputación con el apoyo de la sala de lo Penal de la Audiencia.
Cospedal le ganó a Bárcenas un juicio por vulnerar su honor
No fue la primera vez que Cospedal y Bárcenas chocaban en una sede judicial. La también ex ministra de Defensa y ex presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha le dobló el pulso cuando la Justicia le dio la razón en una demanda por vulnerar su derecho al honor al acusarla de haber recibido pagos en B, en concreto, 7.500 euros. "El contenido de los papeles elaborados por el demandado, que contienen una supuesta contabilidad B del Partido Popular, en cuanto afectan a la demandante, constituyen un claro y evidente menoscabo de su dignidad personal y profesional, y un atentado contra su fama y propia estimación", dijo la sentencia de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Toledo.
El 'caso Kitchen' ha devuelto a la actualidad a Sáenz de Santamaría y a Cospedal con Bárcenas en el vértice, para retratar a dos dirigentes políticas enfrentadas pero que, paradójicamente, contaron con el apoyo de su jefe de filas, Mariano Rajoy. El ex presidente también declaró la semana pasada en la Audiencia, y tanto él como Cospedal salieron en defensa de su ex ministro del Interior y negaron en redondo la existencia de un caso "Kitchen".
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