España

La trampa del 'Gegenpressing': el imponente muro físico y táctico de Austria que examinará a la España de Luis de la Fuente

La selección española ya conoce su primer obstáculo en las eliminatorias por el título del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. El próximo jueves a las 21:00 hora española, la Roja se medirá en los dieciseisavos de final a Austria, un combinado que regresa a los cruces de una Copa del Mundo por primera vez desde 1982 –en Francia 1998, su último mundial hasta la fecha, cayeron en la fase de grupos– y que la madrugada de este sábado selló su pasaporte en un epílogo de pura locura y suspense ante Argelia. Cuarenta y ocho años después del único precedente mundialista entre ambos equipos, aquella dolorosa derrota española por 2-1 en Argentina 1978, España y Austria volverán a cruzar sus caminos en un torneo donde los centroeuropeos prometen ser un hueso extremadamente duro de roer.

PUBLICIDAD

Para entender qué se va a encontrar el equipo de Luis de la Fuente el jueves, conviene analizar la dramática conclusión del Grupo J. Tras vencer a Jordania por 3 a 1 y caer ante Argentina 2-0, los pupilos de Ralf Rangnick se jugaban el pase ante una Argelia que buscaba cobrarse una vieja cuenta pendiente: la venganza por el célebre biscotto del Mundial de España 1982, cuando alemanes y austriacos dejaron de jugar tras el 1-0 de los germanos en Gijón para clasificarse juntos y eliminar injustamente a los africanos. Los austriacos se adelantaron dos veces gracias a la veteranía de Marko Arnautovic y la llegada desde atrás de Marcel Sabitzer, pero Argelia contestó con el talento de Rafik Belghali y un doblete de Riyad Mahrez. El segundo tanto del argelino en el minuto 93 ponía el 3-2 y dejaba a Austria matemáticamente eliminada de este Mundial. Sin embargo, en la última jugada del descuento, el gigante Sasa Kalajdzic cazó un balón milagroso en el minuto 96 para certificar el 3-3 definitivo; un gol agónico que rescató a los centroeuropeos del abismo, les dio la segunda plaza y confirmó el cruce ante la campeona de Europa.

PUBLICIDAD

La pizarra de Rangnick

El bloque que examinará a España destaca principalmente por su imponente físico y por la pizarra de su seleccionador. Ralf Rangnick es considerado el padre ideológico del Gegenpressing –la presión asfixiante e inmediata tras la pérdida del balón, un concepto que exige un despliegue físico colosal para ahogar la salida del rival en su propio campo– y el gran maestro táctico de técnicos de la primera línea mundial como Jürgen Klopp, Thomas Tuchel o Hansi Flick. Esta propuesta no es una simple presión alta, sino una estrategia científica que obliga a sus jugadores a abalanzarse en jauría sobre el rival en el instante exacto en el que pierden la pelota, aprovechando los segundos de máxima vulnerabilidad del oponente cuando intenta cambiar el chip de defender a atacar. Para Rangnick, esta asfixia colectiva en tres cuartos de campo es el mejor creador de juego posible, ya que permite armar transiciones verticales a velocidad de vértigo a escasos metros de la portería contraria. Aunque los centroeuropeos sufren la sensible baja por lesión de Christian Baumgartner, el equipo compensa la ausencia con este automatismo coral y un armazón de futbolistas criados en la exigente Bundesliga alemana.

Para la selección española, este planteamiento significará el fin de la posesión plácida y horizontal. Hombres como Konrad Laimer en la medular o Marcel Sabitzer en tres cuartos liderarán un ecosistema diseñado para castigar cualquier pase con demasiada parsimonia o control de espaldas de los centrocampistas de Luis de la Fuente. La Roja se va a encontrar con un partido de ritmo endiablado donde la precisión a un solo toque y la clarividencia para saltar esa primera línea de presión serán vitales. Si España se duerme en la salida de balón, la pizarra de Rangnick puede convertir el duelo en una pesadilla, pero si los internacionales españoles logran activar con rapidez la velocidad de sus extremos a la espalda de una zaga liderada por el madridista David Alaba y la veteranía al ataque de Marko Arnautovic, Austria se agrietará con la misma facilidad con la que sufre en los repliegues defensivos.

Las flaquezas de Austria

No obstante, el choque contra Argelia también dejó al descubierto las evidentes grietas del conjunto austriaco, que España tratará de explotar. Su principal debilidad radica en la irregularidad defensiva y en cierta tendencia a la desconexión cuando el ritmo del partido se vuelve anárquico. En este último compromiso concedieron demasiadas facilidades en el área y encajaron tres goles, mostrando serias dificultades para replegar cuando el rival supera su primera línea de presión. Además, la falta de una profunda rotación de banquillo y la dependencia de las individualidades de sus hombres clave en momentos de máxima exigencia física pueden pasarles factura ante el juego de posesión y desgaste que caracteriza a la selección española.

El balance histórico favorece ampliamente a España, que presenta un registro de nueve victorias, tres empates y cuatro derrotas en los dieciséis enfrentamientos previos. En el imaginario colectivo aún residen citas como el demoledor 9-0 en Mestalla en 1999 con el póquer de Raúl González o el último precedente amistoso de 2009 en Viena, que se saldó con un contundente 1-5 para la Roja. A pesar de estos antecedentes amables, la Austria de Rangnick llega con la moral por las nubes tras sobrevivir a un partido agónico y con el cartel de equipo sumamente competitivo, dispuesto a plantear una batalla física de alta intensidad que obligará a España a ofrecer su versión más sólida y precisa si quiere estar en los octavos de final.

Comentarios

Normas ›

Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.

Regístrate para comentar

Lo más visto