La segunda visita del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo a Ceuta, evidencia el giro discursivo de los populares, la importancia que cada vez más le dan a la cuestión migratoria –a la par que sus socios europeos– y en concordancia de un momento de viraje social a posiciones más conservadoras –también de la propia UE–, y la contemplación de que este asunto puede ser clave para una victoria holgada en las próximas elecciones generales. El PP hace suyo el asunto al borde del inicio oficial del nuevo curso político, con poco más de medio año para la convocatoria prevista, y sorpresivamente dando un paso por delante a Vox.
Los de Santiago Abascal han cimentado su crecimiento en los últimos años apoyándose en el rechazo de la inmigración irregular –algunos de sus sectores contemplando incluso la reemigración– como pivote esencial de su discurso, enlazado con otros asuntos como los servicios sociales, la vivienda o la economía. Pero ante el momento más crítico de los últimos años, el dirigente solo se dejó ver por Ceuta al inicio de la crisis -también se acercó esos días la portavoz en Madrid, Isabel Pérez Moñino–, y ha reducido la intensidad en el periodo de mayor confrontación entre el Gobierno y las autoridades ceutí así como Génova. La visita de Abascal fue el 2 de agosto, 24 horas después de Feijóo en su primera cita con el presidente autónomo Juan Jesús Vivas.
Incluso en este periodo, el PP ha normalizado términos expresados cotidianamente por Vox, como "invasión" o referido al asunto como una cuestión de "soberanía" e "integridad nacional" y no "humanitaria".
En cambio, a los dos viajes de Feijóo, se suman el de su mano derecha hasta hace no mucho, la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra, o del responsable de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras, Juan Bravo, quien este miércoles, de hecho, dio el primer paso para situar el rechazo del PP a cualquier reparto migratorio por la Península y sí la aplicación de la normativa europea para acelerar en lo posible los retornos de todos los migrantes. De todos, incluido los menores.
La posición del PP es primar "el interés de reunificación con las familias" y en su defecto de que los pequeños queden al servicio de la administración social de Marruecos. El PP, se niega tanto a una acogida de las CCAA, llevando una batuta hasta ahora defendida íntegramente por Vox, y que quedó reflejada en los pactos autonómicos recientes –lo que podría justificar la postura–, así como que sean las ONG privadas las que se encarguen de la acogida en y el mantenimiento en distintos enclaves de las 500 niñas migrantes que ahora propone el Ejecutivo. Todo, mientras Ceuta, cuyo Gobierno se niega, mantenga la tutela. El presidente Vivas mostró en la comparecencia de este miércoles junto a Feijóo un nivel de dureza discursiva y de reproche al Gobierno central similar al de Génova tras prenderse las primeras chispas de enfrentamiento este domingo con la visita de la ministra Mónica García. Feijóo consigue unanimidad en el discurso.
En el principio de la crisis Vox utilizó esos términos de "invasión" o de "acto de guerra" de Marruecos y tolerado por Pedro Sánchez. Se mostró contundente, con notable protagonismo, incluso acudió sin éxito a la Audiencia Nacional para reclamar un refuerzo de despliegue milita en Ceuta bajo "supervisión judicial". Puso sobre la mesa cuestiones como la de Marruecos como "país seguro" para la UE para justificar las repatriaciones, y registró en el Congreso una proposición de ley concreta para ello, que abogaba por la "paralización inmediata de su reparto" territorial. Pero el perfil público de la formación ha descendido en estas semanas centrales del periodo estival, limitándose al registro de iniciativas sin grandes intervenciones mediáticas en el epicentro del debate, uno de sus fuertes.
Ha habido algunas nuevas medidas registradas en el Congreso, que hasta que se abra el periodo de sesiones en septiembre, como las del PP, no podrán valorarse. Con la seguridad sanitaria a debate, este miércoles Vox llevó recientemente una iniciativa para restringir a casos críticos la atención sanitaria a inmigrantes en situación irregular. Incluso la crisis derivó en otra propuesta para revisar la participación de Marruecos en el próximo mundial de futbol en 2030 que organizarían en conjunto a España y Portugal.
Sin comparecencias en la sede y con la intervención de Pepa Millán desde el Congreso el pasado 8 de agosto como última puesta en escena 'oficial', las ruedas de prensa de Gamarra este lunes en Génova y la de este miércoles de la portavoz Alicia García en el Senado, hacen al PP tomar la delantera 'institucional', con ambas centradas en la cuestión ceutí. Estos días atrás, en el caso de Vox sí que se han pronunciado el diputado y portavoz económico José María Figaredo desde Sada (A Coruña), barones como el extremeño Óscar Fernández, o figuras menores como Joan Garriga en Barcelona o el nuevo senador Javier Alonso. Algo que contrasta con el protagonismo que han tenido Elías Bendodo, responsable autonómico y local de Génova, en varias ocasiones desde Málaga, la última el domingo, Bravo con entrevistas como la de ayer o el propio Feijóo que desde esta semana toma el timón. Además de la visita a Vivas, se pronunció el martes desde Ribadeo.
Jorge Buxadé, a través de X, pidió anoche que se investigasen las agresiones sexuales desde el inicio de la crisis. Hay un factor clave, en todo caso, para que el PP aumente la visibilidad a la hora de contraponerse al Gobierno en esta crisis, y es que el Gobierno autonómico es popular, cuenta con el respaldo de la federación socialista, crítica y demandante de medidas, y con un Vox que en estos últimos días se ha limitado a demandar una alianza con Vivas, buscando con ello protagonismo.
Feijóo capitaliza el enfrentamiento directo con el Gobierno
En otros debates que se han podido dar durante la legislatura, Abascal sí ha conseguido tener la delantera dialéctica, apoyado en el retrato de PP-PSOE como entes dependientes y colaborativos en última instancia, como en Bruselas. Incluso el interés electoral de los socialistas y de Sánchez, de inflar al partido para intentar polarizar más el debate, apremiaba a Vox en esa contienda contra Feijóo. Sin embargo, en un periodo de alianzas, de normalización de relaciones y de asunción de algunas posiciones, la dureza del tono de Feijóo, el rechazo a vías intermedias a explorar, como acogidas concretas, y esa posición privilegiada en Ceuta del PP, deja a Vox sin apenas voz. Al menos hasta que no se planté un traslado real de menores, lo que podría agitar a los socios.
Y por ahora eso parece complicado. El Ministerio de Juventud e Infancia dice que ha iniciado los trabajos para un traslado ágil de 500 niñas migrantes –no consta formalmente a Vivas– de los más de 2.100 menores filiados –el Gobierno habla de 2.500, Save the Children de 4.000– en Ceuta tras la última entrada. Algo más de 10.000 personas siguen en la ciudad, según fuentes oficiales. Pero desde las entidades dudan de esa agilidad, dado que el proceso burocrático es complicado. Algunas fuentes del PP nacional dudan de esa rapidez, y creen que no tendría más ventajas que aplicar el reglamento vigente aprobado el año pasado para traslados y acogidas obligatorias. Esas voces populares, además, cuestionan que trasladar el cuidado de esos menores a las ONG pueda hacerse sin contar previamente con las autonomías. Entidades como Save the Children lo ven posible, de hecho recuerdan que ya se hizo en 2021 con una situación parecida: Ceuta se quedó con la tutela mientras esos menores fueron desplazados a otros puntos del país. Ahora bien, el Gobierno de Ceuta rechaza esa vía y se alinea con Feijóo. Creen que se busca cambiar el marco ante la presión a diferentes escalas, un intento de desprestigiar al PP por una ausencia de concienciación con las niñas después de denunciar esas agresiones sexuales que han trascendido, unas seis oficialmemte.
En la comparecencia de prensa de este miércoles, tanto Vivas como más rotundamente Feijóo consideraron que la propuesta de las menores es una "distracción" que se da tras varias semanas de distanciamiento con la realidad ceutí. Las intervenciones de ambos dirigentes contra el Gobierno, más allá de los portavoces que les precedieron horas antes, fueron muy contundentes y apenas dejarían capacidad de cuestionamiento a Vox. Por un lado, el relato y las reivindicaciones son prácticamente similares, evocan el comportamiento de Sánchez con Sumar en la legislatura, reforzándose con cuestiones como Palestina o el 'No a la Guerra'. Por otro lado, los de Abascal no podrían recurrir al discurso de populares y socialistas son lo mismo cuando la confrontación es tan contundente, agravada.
El alineamiento con los socios europeos, una mayor preocupación social por la inmigración y un momento preelectoral clave, motivaciones del PP para su giro
Feijóo y Vivas describieron a un Gobierno central "ausente", que "ha desatendido las peticiones de socorro" y no se ha movido al último momento. Vivas acusó a Sánchez y los suyos de buscar "rédito electoral", mientras que el presidente del PP, de "mentir" en tres asuntos. En que quien se opone y como él piden los retornos lo más pronto posible aplicando la legislación europea y atendiendo a las reclamaciones de Marruecos es "racista". En que este asunto no es una crisis de "seguridad nacional, sanitaria y de orden público", por los efectos de esa migración irregular, y que todo está controlado desde las primeras horas. Todo con miles de migrantes ubicados en las costas. Vivas, ante el marco de reparto de esas niñas y de "humanidad" vs. falta de humanidad, alertó que no se puede venir a dar "lecciones" a un enclave históricamente a favor de la acogida y diversa.
El PP agita la cuestión de la inseguridad a la inmigración como viene haciendo Vox hasta nuestros días. Incluso estima una falta de actuación local del Gobierno central por la intuida dependencia desde 2022 a Rabat tras conocerse el espionaje mediante Pegasus. "Diplomacia secreta", concretó Feijóo. Incluso se ubica como el único sujeto de confrontación que busca el Gobierno: "Cada vez que hay una crisis se culpa a un miembro del PP". Este retrato del PP como antagonista de la crisis, impide a Vox destacar con un mensaje distinto y sin presencia pública tan directa como la de Vivas.
Sí es cierto que Abascal viene comentando la actualidad sobre Ceuta en redes, pero en los mismos términos de Feijóo en público, y con menor intensidad de los primeros días, en los que negaba por ejemplo que los españoles pusieran "ni un euro" para esa atención migratoria. En X sí mencionaba que Sánchez "ha traído la peste" por ese riesgo sanitario que puede darse por las malas condiciones de higiene a las que se exponen las personas llegadas. Indicó que la ausencia del Gobierno en Ceuta busca desmoralizar hasta la entrega del territorio a Marruecos, o que este asunto es un "asalto" deliberado. Abascal sí evidencia la necesidad de ir más allá en el discurso, con afirmaciones como que esos migrantes "no huyen de la guerra o la miseria", sino que la traen con su llegada. O reclamando la suspensión de acuerdos con Marruecos, mientras Feijóo apoya las relaciones y la amistad si hay reconocimiento de soberanía.
Por ahora, Feijóo da un paso relevante de cara a esa carrera electoral, para intentar reforzarse con votos dudosos o de perfiles que apuestan por Vox por ese perfil antimigración irregular, o ante la falta de un discurso potente contra Sánchez, sin matizaciones. Falta ver si los sondeos que puedan ir dándose reflejarán cambios sustanciales de la tendencia al alza de Vox estos meses atrás. O si el retorno al foco de Abascal y la primera línea de Bambú no termina por eclipsar la apuesta estratégica de los populares. Sobre todo, cuando sobre la mesa haya otros asuntos a debate parlamentario. Pero también ese giro sobre inmigración responde a la necesidad de adecuarse a los socios populares y al viraje que los gobiernos europeos han protagonizado en la última década, incluso con gobiernos socialdemócratas preocupados por la inmigración. El danés es uno de esos casos.
El Gobierno y el PSOE cuestiona a Feijóo por tensionar
En esa competencia con los populares, el Gobierno intenta incluir a Vox en la cuestión, pero sí señalan que el PP compra el discurso de su socio. En ese choque, consolidando al PP como rival, fuentes del Ministerio de Juventud e Infancia aseguran que "hemos estado en coordinación con Ceuta desde el primer momento". Desmienten a Vivas, diciendo que la ministra Sira Rego trasladó en su reunión del 8 de agosto todas las vías posibles de actuación, por lo que "no puede decir que no tiene constancia". Mientras el PP plantea los retornos como una "reunificación" familiar, el Gobierno lo ve como "simples deportaciones" a la altura de lo que propone Vox.
El debate de los próximos días radicará en la interpretación de la legislación. Para el PP no hay margen de dudas, más con aval europeo. Pero para figuras del Gobierno puede haber matizaciones en los próximos. Sí creen que hay que priorizar cuestiones, como el interés prioritario del menor. En palabras de la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, Feijóo busca atacar al Gobierno sin interés de la crisis ceutí, "echar gasolina y crispar", y volver a "elegir el extremismo". En contraste, aseguran que ellos "ponen los derechos humanos en el centro", y vuelven a poner el ático de Ayuso en el foco.
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