A veces, un evento pequeño reverbera en la otra esquina del mundo. El aleteo de la mariposa. Un terremoto cuya magnitud no se esperaba y que esta semana tenía nombre, Maricarmen, un rostro, el de una anciana de 87 años, enjuta, de pelo cano y corto, en silla de ruedas, saliendo en camilla hacia el hospital tras haber sido desahuciada después de 71 años viviendo en la misma casa, en el mismo barrio de Madrid, arropada por una multitud de ciudadanos indignados por la victoria, a la cuarta va la vencida, de un fondo de inversión, Urbagestión. La imagen de una mujer frágil, vulnerable, sola, desalojada a la fuerza sin tiempo para recoger nada, camino al Gregorio Marañón presa de un cuadro de estrés y agotamiento severos. El símbolo de una crisis de la vivienda que no deja de agrandarse sin que ninguna administración logre detener la bola de nieve.
Pero para el Ejecutivo, para Ferraz, Maricarmen es algo más que un icono. Es también la espoleta que necesitaba. La herramienta que puede ayudar a activar a una izquierda deprimida y huidiza, el aldabonazo que recompone una conversación pública dominada en los dos últimos meses por Ceuta, la llamada de atención incluso a la izquierda del PSOE para que se reagrupe y combata unida la amenaza de la ola de la derecha y la ultraderecha, imparable según todas las encuestas —excepción hecha, claro, del CIS—. La cúpula socialista está convencida de que la gigante sacudida provocada por Maricarmen proporciona al Ejecutivo una "oportunidad", un "debate ganador". Al margen de su devenir. Al margen de si prospera o no el real decreto ley en materia de vivienda que confía en aprobar el martes por Consejo de Ministros. Y, hasta el momento, cree la Moncloa que sí, que el texto saldrá adelante con apoyo de la mayoría de investidura, precisamente porque la "conmoción" creada por la mujer desahuciada tras más de siete horas de intervención policial ha alcanzado a todos los socios y les ha impelido a actuar. Incluido Junts, que hasta el momento compartía voto y argumentos en el Congreso con PP y Vox.
Urbagestión, el fondo de inversión que compró la casa de Maricarmen y logró echarla de ella, planteó una propuesta que el Ayuntamiento cree "inviable" aunque mediará para que se halle una salida
El inhumano desalojo de Maricarmen no fue flor de un día, una noticia que queda sepultada a las horas, engullida por otra y por otra. La mecha esta vez ha prendido. La anciana salió del que ha sido su hogar durante más de siete décadas en camilla hacia el hospital Gregorio Marañón. Allí seguía este viernes. Y desde allí se dejó grabar por el Sindicato de Inquilinas para mandar un mensaje diáfano que volvía a golpear conciencias: "No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya. Mi casa ha sido mi vida y ahora tengo que dejarla atrás, pero eso no significa que yo no vaya a seguir luchando". Urbagestión, que compró el piso de la mujer por 247.000 euros, envió una propuesta al Ayuntamiento de Madrid para que ella pueda seguir en su piso de Retiro, pese a que había rechazado hasta ahora toda vía de negociación. Un intento de "lavar su imagen", según denunciaron Más Madrid y PSOE, que en todo caso no prosperó porque el Consistorio consideró "inviable" porque la vivienda no cumple los requisitos legales para ser incluida en el programa Reviva, aunque sí ofreció diálogo a través del Servicio de Intermediación del Alquiler. Los representantes de Maricarmen se reunirán el lunes por la tarde con los propietarios del inmueble y los mediadores municipales.
"Todo lo que sea dar una solución a Maricarmen será bienvenido, pero esto llega tarde —reprochan en el Ministerio de Vivienda—. Nosotros hicimos varias propuestas hace tiempo y también lo hicieron personas particulares. El Ayuntamiento podría haber ofrecido una alternativa y Urbagestión podría haber negociado una solución con nosotros. Ahora que toda España ha visto lo que son, intentan enmendarlo incluso mintiendo y negando haber tenido las ofertas que han rechazado. Pero no engañan a nadie. Podrían haber evitado todo el sufrimiento de Maricarmen hace mucho tiempo".
El punto de inflexión con Junts
La búsqueda de una solución para la anciana corre paralela a la negociación del real decreto ley de vivienda que impulsa el Ejecutivo y que debería llegar a puerto el martes. Pedro Sánchez prometió ese texto para antes del parón de vacaciones, muy apretado por Sumar, pero los vetos cruzados —sobre todo de Podemos y Junts— impidieron el acuerdo, así que se pospuso para la vuelta del parón estival. Las conversaciones seguían, pero había atasco. No había manera, advertían hace casi tres semanas fuentes próximas a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez. El "escollo" era Junts, que no se movía de su baldosa y que ya rechazó a principios de año, con PP y Vox, la extensión de la moratoria antidesahucios, igual que en abril tumbó, también con la derecha y la ultraderecha, la prórroga de los alquileres.
El jueves, horas después del desahucio de Maricarmen y cuando las calles, también en Barcelona, clamaban contra lo que muchos consideran una "infamia", la formación de Carles Puigdemont viró. Reconoció los contactos con el Gobierno y avanzó que estaba estudiando sus propuestas. Un giro copernicano que en la Moncloa achacan al impacto de un caso que ha recorrido España y también ha dado la vuelta al mundo: "Ellos viven también en este mundo y Maricarmen ha supuesto un punto de inflexión para todos, incluidos ellos".
Las impactantes imágenes del desalojo de Maricarmen, en camilla y directa al hospital, movieron a Junts: "Ha sido un punto de inflexión para todos, incluidos ellos", dice el Gobierno
"En Cataluña hay muchos desahucios [921 en el primer trimestre de 2026, es la comunidad con más lanzamientos]. Seguramente sus bases también son sensibles ante esta situación", añaden en Ferraz. Los posconvergentes piden desgravaciones a los alquileres, las adquisiciones de vivienda o las cuentas de ahorro, la suspensión de los desahucios si los pisos son propiedad de fondos de inversión o el veto a que los fondos compren más inmuebles. "Lo que ha cambiado es que las propuestas que hemos defendido en los últimos meses hoy el PSOE las tiene sobre la mesa y, por lo que nos llega, las valora positivamente", apuntaba en TV3 la portavoz del partido en el Congreso, Míriam Nogueras.
Que Junts se haya movido es lo que alimenta las expectativas de pacto, ya que aunque Podemos pide que no aparezca "ni por asomo" la reforma de la ley del suelo que el Ejecutivo había incorporado —y que los morados critican porque entienden que favorece la "especulación urbanística"—, parece previsible que no haga descarrilar la norma si depende finalmente de su voto. Aunque si entra Junts, partido de derechas, entra en la ecuación, las medidas previsiblemente se quedarán muy cortas para la izquierda y los movimientos que están en la calle y piden iniciativas más firmes, radicales. "Estamos negociando duro y creo que saldrá", confirma un mando socialista del máximo nivel concernido en las conversaciones. Misma impresión que relatan en el equipo del presidente y en Vivienda, donde no obstante piden "prudencia". "Aunque hay optimismo: está todo el mundo arremangado buscando el mejor acuerdo posible", añaden.
Tras lo ocurrido esta semana, la estrategia del PSOE ha cambiado: el decreto ley será enviado "muy probablemente" al Parlamento, aunque no tuviera los apoyos, aunque hay optimismo
Por el momento, se mantiene la previsión de que el Consejo de Ministros del martes apruebe el decreto ley, que se publicaría y entraría en vigor a partir del miércoles, aunque aún necesitaría la convalidación del Congreso en el plazo de un mes. El ala socialista del Ejecutivo rechazaba hasta ahora trasladar a la Cámara un texto que no contara con los apoyos necesarios: defendía que no tenía sentido y creaba inseguridad jurídica. Tras Maricarmen, la estrategia ha cambiado: el decreto "muy probablemente" será enviado al Parlamento, aun sin los respaldos atados. Desde el círculo de Sánchez arguyen que el Ejecutivo podrá alegar que traslada el texto que es un punto intermedio entre lo que piden unos y otros grupos, "y que se retraten". Que digan por qué "están en contra de impedir los desahucios" aquellos que voten no a la convalidación. En el equipo directo de Sánchez niegan que se estén negociando con Junts contrapartidas en otras materias: "Solo hablamos de vivienda".
Momento de hacer "pedagogía" del reparto competencial
Para el Ejecutivo, que la conversación pública gire en torno a la vivienda es "una oportunidad social, pero también política". "Nosotros llevamos mucho tiempo con este asunto. Hicimos la ley de vivienda [en 2023], creamos el ministerio. Es una oportunidad, sin duda. Y también a futuro: es un motivo indudable para votar izquierda, porque lo que está claro es que este problema no lo van a resolver las derechas", aducen en el corazón del Gobierno.
Los socialistas no creen que el debate social pueda acabar volviéndose en contra, por mucho que esté emergiendo una especie de 15-M de la vivienda. De cuando en cuando, el PP recuerda a Sánchez que antes de la última campaña de generales prometió 183.000 viviendas de alquiler asequible. "Pues es que esto también es una oportunidad para hacer pedagogía. El PP gobierna en la inmensa mayoría de las CCAA [preside 11, además de Ceuta y Melilla, y cogobierna Canarias], pero no está desplegando la ley de vivienda. Y da igual que hayamos movilizado 7.000 millones de euros en el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, porque luego las comunidades no hacen su trabajo. Hemos creado la empresa pública estatal Casa47. Y hemos lanzado la operación Campamento, con 10.700 viviendas asequibles. Hemos hecho mucho más que todos los gobiernos anteriores. Claro que el electorado de izquierdas es exigente, y eso nos gusta. Así que el debate público se centra en vivienda, esos votantes serán conscientes de que hemos hecho mucho", subrayan fuentes de la Moncloa.
En el Gobierno no creen que el debate se le pueda volver en contra, por mucho que esta legislatura haya sido yerma en medidas: lo han intentado, esgrimen, pero no tienen mayoría parlamentaria
Desde la dirección del partido y del grupo parlamentario admiten que muchas de las iniciativas que se han puesto encima de la mesa esta legislatura o han decaído o están atascadas porque, directamente, no hay mayoría, dado que en vivienda, una materia ideológica y divisiva como lo es, por ejemplo, la fiscalidad, Junts se ha venido alineando con PP y Vox, poniendo el acento no tanto en los desahucios, sino en las ocupaciones —14.875 hechos conocidos de usurpación o allanamiento de morada en 2025, 5.913 de ellos en Cataluña—. "¿Cómo avanzamos si los decretos leyes no salen y las CCAA se te ponen en contra? Hay que mirar a quien vota en contra, no a quien lo intenta. En la legislatura 2019-2023 pudimos proteger las subidas del alquiler y los desahucios en plena pandemia… Lo pudimos hacer porque la derecha era débil", y Junts no era necesario, asegura una integrante de la cúpula socialista.
De modo que la conmoción social y política por el desalojo de Maricarmen "puede también ayudar a hacer pedagogía sobre las competencias de cada administración". El presidente lo hizo el mismo miércoles desde Nueva York, durante la rueda de prensa previa a su discurso ante la Asamblea General de la ONU: responsabilizó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y al alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, porque ellos son los competentes en la protección de las personas vulnerables en materia de vivienda, y sin embargo "están más preocupados en comprar y vender con dinero público aticazos de doscientos metros de terraza". "Y la gente, aunque la teoría diga que no se sabe los poderes de cada administración, sí identifica de quién es cada competencia: el miércoles se fueron a manifestar frente al ático comprado por la Comunidad de Madrid [a través de la empresa Planifica Madrid] a Ayuso", continúan desde el entorno directo de Sánchez. Y este sábado volvieron a rugir las calles de la capital bajo el lema Ni una Maricarmen más, con proclamas contra Ayuso y Almeida, aunque también contra el Ejecutivo de Sánchez.
A la noche, comenzaron las primeras acampadas en Sol. Igual que hace 15 años, en 2011, con el 15-M. "O cae el rentismo o cae el Gobierno", advierte el Sindicato de Inquilinas, que empuja para que el 'decreto Maricarmen' contenga sus medidas
A la noche, comenzaron las primeras acampadas en la Puerta del Sol tras una manifestación en la que participaron unas 25.000 personas, según la Delegación del Gobierno (y 300.000 según los organizadores). Igual que hace algo más de 15 años, cuando en mayo de 2011 estalló en el kilómetro cero de la capital y en las plazas de todo el país el Movimiento 15-M. Los indignados. Viejos gritos revivían, regresaban por el túnel del tiempo y, de nuevo, a las puertas de un ciclo electoral. El hartazgo acababa de romper el tablero. "O cae el rentismo o cae el Gobierno", insistía Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, que defiende que se ha llegado a "un punto de no retorno" y que el decreto Maricarmen salga con todas sus medidas: contratos indefinidos de arrendamiento y que mantengan las condiciones a través de la renovación automática, congelación de los alquileres, regulación del alquiler de temporada y de habitaciones y una moratoria antidesahucios "efectiva".
"Muy a favor" del 15-M de la vivienda
¿Puede ser el caso Maricarmen un arma de doble filo? En el Gobierno insisten en que no, recalcan que hasta un 15-M de la vivienda podría beneficiarles: "El error es pensar que la movilización de la izquierda nos va mal. Y no es así. Vivimos en un Parlamento hiperfragmentado y necesitamos que la izquierda se movilice, así que bienvenido sea. No puede ser que nos venga mal". La Moncloa recibió incluso con satisfacción este sábado las imágenes de la vuelta a las acampadas en Sol: "Muy a favor. La gente ha entendido el mensaje".
Para los socialistas, sin embargo, "el gran éxito de Maricarmen es haber hecho ver a mucha gente la responsabilidad que tiene". Interpretan que esto "ayudará" a que su izquierda se reorganice, se dé cuenta de que si concurre en las generales por separado será prácticamente imposible reeditar el Gobierno de coalición. Las encuestas, sin embargo, son tozudas, y apuntan incluso a una supermayoría de PP y Vox. El entorno de Sánchez rebate esos números, está convencido de que la corriente de la derecha "es la misma que la que había en julio de 2023", en las últimas generales. "No hay nuevos votantes de derechas, lo que ocurre es que la izquierda está desmovilizada. Por eso el debate de la vivienda no nos viene mal, sino bien", argumenta. La Moncloa tiene la sensación de que esta discusión pública a raíz del desahucio de Maricarmen computa al conjunto de la mayoría de investidura si finalmente el decreto ley sale adelante con el respaldo de todos.
La Moncloa está convencida de que lo sucedido ayudará a que su izquierda se reorganice y concurra unida en las próximas generales. El debate de la vivienda "vuelve a poner sobre la mesa los problemas reales de la gente", apunta
En definitiva, que lo ocurrido "vuelve a poner sobre la mesa los problemas reales de la gente" y, a la vez, puede contribuir a lo que decía —con lengua muy afilada— el ministro de Transportes, Óscar Puente, a que se reorganice y rearme la izquierda. Es la tesis del primer anillo de poder del presidente, donde confían en que al final, aunque sea a última hora, las formaciones a su izquierda se pondrán las pilas y concurrirán de forma inteligente a las generales, sabiendo que si dividen el voto, sobre todo en las circunscripciones más pequeñas, ayudarán a la derecha.
La vivienda, por tanto, "es un debate ganador, salga o no el decreto ley", y lo más probable es que sí sea aprobado, según perciben en la Moncloa. Aunque eso no evite, obviamente, que se opaque la crisis que ha logrado desbordar al Ejecutivo, Ceuta, y a la que aún le quedan semanas, meses, para verse resuelta.
Los socialistas no son partidarios de la expropiación de la casa de Maricarmen, como exige Sumar. Si entra Junts en la ecuación, las medidas que entren en el decreto se sentirán insuficientes para los manifestantes y la izquierda del PSOE
La negociación continuará, probablemente, hasta el mismo martes. Este sábado, Sumar amenazó con plantarse en el Consejo de Ministros si el texto no sale ese día rumbo al Congreso. En Vivienda recordaban que la ministra, de hecho, trabaja con ese horizonte, así que el aviso al ala socialista era "totalmente innecesario". Lo que la Moncloa sí que no quiere incluir es una de las exigencias planteadas por sus socios, la expropiación de la vivienda de Maricarmen. El viernes, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, admitió no ser "partidario de fórmulas de exprópiese que no lleven a ninguna parte y que no tienen encaje claro en la Constitución española". Los socialistas defienden "soluciones integrales" para "la generalidad de la gente" que tiene problemas para acceder a la vivienda, sea en alquiler o de compra.
La dirección de Sánchez está convencida de que este imprevisto giro en el último tramo de la legislatura puede ayudar a cambiar el ambiente. "Se ha de movilizar a la gente y hacerles ver que otras mayorías son posibles... Solo hay que no resignarse. Lo que a mí me gusta es ver una respuesta a tanto despropósito. Ahora falta alguien que aglutine a esa izquierda", asevera un miembro de la ejecutiva federal.
Los expertos en demoscopia del partido también creen, aunque con matices, que el estallido por una vivienda digna puede ser objetivamente un acelerador positivo hacia las elecciones. "Maricarmen desenfoca lo de Ceuta, pero o lo convierte en oportunidad o se convierte en el problema final. Pero el marco es abanderar el real decreto ley. Pero este debate es win win para el presidente. Se aprueba el texto y si no se convalidase se señala al PP. Es win win si toma la iniciativa como parece. Y la capacidad del PP para hacerlo mal es infinita, y ahora mismo se desangra hacia Vox por Ceuta". Otros interlocutores del Ejecutivo comparten esa opinión más matizada: "El tema de la vivienda y el episodio del desahucio contribuye a despertar la conciencia social de la ciudadanía, pero no es precisamente un deus ex machina que nos vaya a rescatar en una coyuntura políticamente muy adversa. Es un arma de doble filo. Moviliza a la izquierda, sí, pero no cabe engañarse: no hay para él soluciones mágicas ni inmediatas. Como tantas veces, todo sabrá a poco y nada es tangible a corto plazo. Por añadidura, el espacio a nuestra izquierda maximaliza sus reclamos y lo utiliza para poner en evidencia al PSOE y así recuperar terreno en la competición interna del bloque de la izquierda. Sueña con emular a Die Linke en las elecciones regionales de Berlín del pasado domingo", en las que la vivienda fue el eje del debate.
Maricarmen desenfoca Ceuta, pero o lo convierte en oportunidad o se convierte en el problema final. Pero el marco es abanderar el decreto ley. Pero este debate es 'win win' para el presidente", apuntan los expertos en demoscopia del partido
Maricarmen, indudablemente, abre un nuevo hito en una legislatura convulsa, agitada e intensa. Y puede ser un ingrediente clave en un ciclo electoral que ya queda demasiado cerca. Para todos.
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