Aunque nada será definitivo hasta el próximo sábado, cuando se celebre el comité federal, ya van aflorando algunas certezas en las candidaturas del PSOE para las elecciones generales del 29 de noviembre. Y la lista de mayor peso, la que encabeza el propio Pedro Sánchez por Madrid, ya está más despejada y, por ahora, es de bastante continuidad respecto a la de 2023. Si nada cambia, serán, al menos, tres los ministros que acompañen al presidente del Gobierno: su hombre fuerte en el Ejecutivo, Félix Bolaños, titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, que repetiría como número tres; Margarita Robles, la responsable de Defensa, que también volvería a ser la cuatro, y Fernando Grande-Marlaska, a cargo de Interior, que ocuparía la quinta plaza. Este último cambiaría de circunscripción: de Cádiz, cuya lista encabezó como cunero en 2019 y 2023, pasa a la capital, y se intercambia el puesto, por tanto, con el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares.
La gran incógnita en la plancha por Madrid sigue siendo el nombre de la número dos, aunque este miércoles pueden abrirse algunas certezas dado que se reúne la ejecutiva y el comité regional del PSOE-M, que elevará la propuesta a Ferraz. En 2019, tanto en las elecciones del 28 de abril como en la repetición del 10 de noviembre, Sánchez eligió a su entonces vicepresidenta, Carmen Calvo, para ese puesto de honor. En 2023, esa plaza quedó para quien era vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, pero apenas unos meses más tarde ella compitió como candidata en las europeas de junio de 2024 y hoy es vicepresidenta primera de la Comisión Europeo. Ahora, la lógica señalaría a la heredera de Ribera en el Ejecutivo, a Sara Aagesen, desde hace casi dos años vicepresidenta tercera.
Su nombre, sin embargo, es duda. Hay división de opiniones en la federación madrileña y en Ferraz: los hay que pronostican que Aagesen, que no tiene carné de militante, sí podría embarcarse en la candidatura, y también quienes entienden que ella, de perfil muy técnico y nada político, preferirá no ir en listas. Tampoco se integrará en ellas el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, un hombre de peso creciente en el Gobierno, muy bien valorado internamente y que sí se implicará en la campaña en todo el país, según confirmaban a este diario fuentes muy próximas. Cuerpo emulará con seguridad a su predecesora, Nadia Calviño. Pero el futuro de Aagesen no está aún claro.
Y si no es ella, ¿quién? Algunos cuadros plantean que el presidente podría querer como dos a Robles, titular de Defensa desde hace ocho años, una de las ministras más valoradas del Gobierno y con capacidad para gustar más al electorado más templado. Pero con la crisis migratoria de Ceuta, su tesis de que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sí había avisado de una entrada masiva de inmigrantes no fue respaldada ni por Marlaska ni por el núcleo duro del Gobierno ni después por el presidente. La lectura de Sánchez fue que aunque sí llegaron alertas, ninguna tuvo la entidad suficiente como para anticipar la "magnitud" de la crisis, las más de 70.000 personas que cruzaron a nado y a pie la frontera del Tarajal. Y esa fue la conclusión que la propia Robles tuvo que aceptar cuando la Moncloa desclasificó los documentos relativos a la avalancha migratoria fechados entre el 1 de julio y el 1 de agosto de este año. La hoy titular de Defensa ya fue la número dos de la lista por Madrid en la repetición electoral de 2016 y, de hecho, fue uno de los fichajes estrella de Sánchez, y su lealtad a él se mantiene intacta diez años después, como recuerdan siempre en el entorno de la ministra. En 2019, concurrió como cabeza de cartel por Ávila y en 2023, como cuatro por Madrid.
Otros miembros del partido y del Ejecutivo muy cercanos al presidente ven menos probable que Robles fuera ascendida en la candidatura. "Marga es totalmente contraproducente. No retiene voto moderado y, sin embargo, espanta el voto útil de izquierda", indica uno de los dirigentes con interlocución directa con la Moncloa.
Lo previsible, por tanto, según coinciden tanto en Ferraz como en el PSOE-M, es que, a falta de que se desvele el nombre de la número dos —la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, o bien otra mujer—, el tercer puesto sea ocupado de nuevo por uno de los ministros con más galones de todo el Ejecutivo y más próximos a Sánchez, Félix Bolaños. Su absoluta mano derecha. De cuatro quedaría Robles y de cinco, Grande-Marlaska. La alternancia entre hombres y mujeres no es solo una regla en el PSOE: la cremallera es obligatoria para todos los partidos en virtud de la ley de paridad de 2024.
El aterrizaje del ministro del Interior en Madrid era esperable, por las críticas a su gestión en Cádiz, la circunscripción que encabezó en 2019 y 2023, en la lucha contra el narcotráfico, por la insuficiencia de medios que se le reprocha y que su departamento niega. En su lugar, desembarca Albares, el titular de Exteriores, con mejor cartel ahora a ojos del partido por haber logrado el acuerdo sobre Gibraltar que ha permitido el desmantelamiento de La Verja que ha separado el Peñón de La Línea de la Concepción los últimos 40 años. Es decir, que lo que se produce de cara al 29-N es una permuta entre Marlaska y Albares: el primero, uno por Cádiz, ocupa ahora el quinto puesto por Madrid que le cede el ministro de Exteriores, que a su vez pasa a capitanear la provincia andaluza.
En el sexto puesto de la lista madrileña se mantendría la presidenta del PSOE desde 2017, Cristina Narbona. La exministra quiere ir preparando su salida de la política, pero Sánchez valora su trabajo y, de hecho, la ha nombrado coordinadora del programa en esta campaña. En el siete ya no irá Óscar López, entonces director de Gabinete de Sánchez y hoy titular para la Transformación Digital y de la Función Pública. Él, como Diana Morant (Ciencia) y Ángel Víctor Torres (Política Territorial), no irá en las candidaturas. Los tres se centrarán en la competición autonómica: Madrid, Valencia y Canarias, respectivamente.
El séptimo puesto de López probablemente sea asumido por el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y exlíder de los socialistas madrileños, Rafa Simancas, que concurrió como nueve en 2023 (subiría dos). En el ocho, se abre hueco porque Isaura Leal, secretaria segunda del Congreso en esta legislatura, no repetirá. Todas las quinielas apuntan a que la relevará la secretaria de Organización del PSOE-M y número dos de Óscar López, Pilar Sánchez Acera. La novena plaza parece bastante afianzada para Borja Cabezón, secretario adjunto de Organización y de Acción Electoral y mano derecha de la jefa del aparato, Rebeca Torró.
A partir de ese número, hay más dudas. El puesto 10 o el 12 se lo disputarían Manuela Villa, directora del Departamento de Asuntos Culturales del Gabinete de la Presidencia del Gobierno —miembro del equipo de Sánchez en la Moncloa, por tanto—, y Aránzazu Figueroa, la secretaria general de las Juventudes Socialistas de España (JSE). En el PSOE-M también circula la posibilidad de que pueda situarse en el 12 o algo más abajo la secretaria de Igualdad de la ejecutiva regional, Lorena Morales, diputada autonómica y muy valorada en la federación.
Entre los hombres, también hay dudas en los puestos 11 y 13. Podrían entrar el secretario de LGTBI de la dirección federal, Víctor Gutiérrez, y el jefe de la agrupación local de Puente de Vallecas, Vicente Montávez, ambos diputados en la última legislatura, uno en el 11 y el otro en el 13 o a la inversa. No repetirán en listas Javier Rodríguez Palacios y Guillermo Hita, exalcaldes de Alcalá de Henares y Arganda del Rey, porque ambos lucharán para reconquistar las ciudades que gobernaron hasta 2023.
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