«Nadie, desde Abraham Lincoln, ha hecho tanto por la gente negra como yo. Y tú, cuando eras senador apoyaste una ley que llevó a decenas de miles de negros a prisión». Donald Trump se comparaba con el presidente que abolió la esclavitud para sorpresa de su rival demócrata, Joe Biden, en el último debate del proceso electoral que culmina este martes 3 de noviembre.

Trump suele defenderse así cuando le acusan de ser un racista por su actitud condescendiente con grupos supremacistas. En su historial, sin embargo, llama la atención cómo en el concurso que le llevó a la fama, The Apprentice (El Aprendiz), los afroamericanos tuvieron un papel relevante. Su actitud con los supremacistas parece más fruto del oportunismo, le apoyan y les jalea. Encaja con su versión del populismo.

El presidente Trump presume de haber logrado rebajar el desempleo entre los afroamericanos, de conseguir reducir la pobreza y la criminalidad.

Es cierto que el paro de afroamericanos antes de la pandemia llegó al 5,5% en septiembre de 2019, la tasa más baja registrada por Departamento de Trabajo de EEUU desde que empezó a realizar estadísticas, en los 70. La tendencia a la baja, sin embargo, comenzó con el antecesor de Trump, Barack Obama. Durante sus dos mandatos se redujo del 12,6% al 7,5%.

Sin embargo, los afroamericanos han perdido sus empleos por la crisis del coronavirus con más facilidad que los blancos: su tasa de paro es un 4,6% más alto que la media, según informa la BBC.

Los ingresos medios de los hogares de afroamericanos son un 60% menores que los de hogares blancos. Es decir, la brecha salarial es enorme.

El nivel de pobreza en los hogares afroamericanos también se ha reducido hasta el 18,8%, la tasa más baja registrada. Más de ocho millones de afroamericanos son pobres, según la Oficina del Censo de EEUU.

En cuanto al número de arrestos de afroamericanos ha disminuido en los últimos años. Es una tendencia que va más allá del mandato de Trump.

«Hemos hecho más por los afroamericanos en tres años que el establishment corrupto de Washington en más de 30 años», suele repetir el actual presidente. Incluso lo siguió tuiteando mientras cientos de miles protestaban en las calles para denunciar la muerte tras abusos policiales del afroamericano George Floyd el 25 de mayo pasado.

Suele recordar cómo gracias a él miles de arrestados por delitos menores, muchos de ellos afroamericanos, están saliendo de la cárcel, mientras que Joe Biden aprobó la reforma que los llevó entre rejas. El candidato demócrata ha reconocido que fue un error.

Los votos negros importan

Los votos negros le importan y mucho. Son el 12,5% de los votantes registrados, la segunda minoría después de los latinos, que ya superan el 13%.

Ningún candidato republicano ha logrado más del 15% de los apoyos de esta comunidad. El ya fallecido senador John McCain apenas obtuvo un 4% en 2008, pero tenía enfrente a Barack Obama, el primer candidato afroamericano a la Presidencia de un gran partido.

Y nada haría pensar que justo en el año en que la comunidad afroamericana se ha revelado en torno al movimiento Black Lives Matter por los casos de brutalidad policial que han costado al vida a Breonna Taylor, George Floyd y Walter Wallace, entre otros, Trump vaya a conseguir atraer en las urnas a los negros. Pero existen también los Blacks for Trump o Black Voices for Trump. Este año ha celebrado con especial énfasis el Black History Month.

Sus declaraciones después de los sucesos de Charlottesville, en el verano de 2019, cuando condenó por igual a supremacistas y aquellos a los que habían hostigado, así como ese silencio cómplice en relación con los Proud Boys en el primer debate, le han retratado como un racista. Trump lo niega rotundamente.

«La relación con la clase negra es más compleja de lo que pensamos. Muchos afroamericanos están muy enfadados con la violencia en los disturbios y la actitud de Black Lives Matter. No creo que sea un racista. Fue demócrata y su familia siempre lo fue. Pero odia a Barack Obama por haberle ridiculizado», afirma Ana Polo Alonso, consultora política especializada en comunicación institucional y fundadora de Courbett Magazine.

‘El Aprendiz’, un programa integrador

Sin embargo, Donald Trump en los años 2000 se ganó el favor de los afroamericanos y los hispanos gracias a su forma de proceder en The Apprentice (El Aprendiz) el concurso televisivo que le hizo famoso en todo Estados Unidos.

Sin saberlo aún fue su primer paso hacia la Presidencia porque gracias a este programa Trump, un magnate inmobiliario con fama de convertir en oro todo lo que tocaba, se convirtió en una celebridad.

En Devil’s Bargain, Joshua Green recuerda cómo el programa era muy atractivo para las multinacionales por su carácter integrador. En El Aprendiz aparecían afroamericanos y personas de diferente origen social. Este carácter inclusivo fue una de las razones de su éxito. Era una mina para las empresas de marketing y publicidad.

Los afroamericanos que participaban en el concurso, en el que Donald Trump decide quién es el mejor emprendedor, eran ambiciosos, brillantes, competitivos, ingeniosos. Randal D. Pinkett, consultor afroamericano, ganó la edición de otoño de 2005, por ejemplo.

Joshua Green cita a Henry Schafer, de Q Scores, una empresa que mide el impacto de las celebridades, en su ensayo. Este experto en mercadotecnia decía que Trump estaba en línea con las Kardashian, ese tipo de celebridad que «te gusta que te disguste». El porcentaje de aprobación de Trump era de 27 puntos entre los negros, y 18 entre los blancos.

Por extraño que parezca hoy en día, ‘El Aprendiz’ era percibido por las audiencias y anunciantes como un programa multicultural»

joshua green

«Por extraño que parezca hoy en día, Trump y El Aprendiz eran percibidos por las audiencias y por los anunciantes como un ejemplo de programa multicultural», escribe Joshua Green en Devil’s Bargain, donde detalla cómo ganó Trump en 2016 y cuál fue la estrategia de su principal asesor, Steve Bannon.

Los sondeos apuntan a que Trump puede superar el 8% de apoyos en la comunidad afroamericana, sobre todo por el apoyo de los varones entre 18 y 44 años. Son esos jóvenes que se fijan más en la economía que en la raza.

En 2008 y 2012 Obama logró el 96% y el 93% en esta comunidad, y Clinton, el 89%. Si ahora Trump se acercara al 15% sería un varapalo para los demócratas. Más aún en un año en el que miles de afroamericanos han salido a las calles para denunciar la violencia policial, de la que son principales víctimas.

Efecto bumerán del BLM

«La reacción del movimiento Black Lives Matter (BLM) y de sus seguidores ha sido diferente a otras ocasiones, ya que han llegado a a pedir que desaparezca la policía o que disuelvan algunos cuerpos radicalmente. Muchos en BLM han creado problemas a otros afroamericanos con los saqueos, por ejemplo. Ivanka Trump apareció recientemente con una mujer negra que había sufrido el vandalismo», explica Ana Polo Alonso.

«Quizá no veamos toda la repercusión. Muchos de los que se unieron a las protestas de BLM eran blancos. La izquierda identitaria está llegando a unos límites peligrosos», añade Polo Alonso.

Hay quienes también señalan que estas protestas, que Trump siempre ha retratado como violentas sin distinción, a pesar de que muchas eran pacíficas, pueden hacer que votantes blancos dubitativos con el presidente finalmente le apoyen por temor a que haya mayor caos.  

Trump retó hace cuatro años a los afroamericanos con una pregunta: «¿Qué tenéis que perder si me votáis?». Este 3 de noviembre muchos se lo van a volver a plantear. Quizá haya sorpresas.