Joe Biden está a un paso de confirmarse como ganador de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El candidato demócrata ha gritado victoria en Wisconsin y Michigan, dos de los estados del cinturón del óxido que le han otorgado 26 votos electorales decisivos en su carrera contra Donald Trump, que demanda recuentos y amenaza con dar la batalla legal hasta el Supremo. Ha presentado demandas para suspender el conteo en Pensilvania, Georgia y Michigar y pedir un recuento en Wisconsin. Biden está a solo 17 de la victoria.

Están en juego los codiciados 20 votos electorales de Pensilvania, donde quedan por contar las 120.000 papeletas del condado de Filadelfia, bastión demócrata. La Fox también le da los 11 de Arizona y sigue por delante con los seis de Nevada. En resumen, Biden tiene a su alcance una victoria clara, por encima de los 300 votos electorales. Mucho más contundente de lo que parecía el martes de madrugada.

Las peculiaridades de Wisconsin, Michigan y Pensilvania han alterado el desarrollo de todo el proceso electoral. Con una cantidad enorme de ciudadanos que enviaron sus votos antes del día de las elecciones, hasta 100 millones, cada estado tiene su propia forma de recontar estos votos, de mayoría claramente demócrata.

La mayoría de los estados los añadieron de golpe al inicio del recuento, dando esperanzas tempranas a los demócratas y favoreciendo las remontadas de los republicanos, que votaron más el día de las elecciones y en persona. Así sucedió en casi todas partes.

En estos tres estados decisivos del rust belt, sin embargo, no se permite el registro de los votos hasta el propio día de las elecciones, por lo que el proceso fue al revés: se empezó contando el voto presencial y, posteriormente, el voto por correo.

De ahí que Trump fuese en cabeza con grandes márgenes en Michigan y Pensilvania, especialmente. Biden terminó de remontar este miércoles en el primer estado gracias a la participación en Detroit, que en 2016 dio la espalda a Hillary Clinton.

Protestas en varias ciudades

Seguidores de Trump en Detroit, Michigan, han demandado que se parase el recuento con una protesta en las calles. Hay temor a que las manifestaciones se tornen violentas si el presidente sigue insistiendo en el fraude. La gobernadora de Oregon, Kate Brown, ha activado a la Guardia Nacional después de los disturbios violentos en Portland.

En Manicopa, Arizona, seguidores del presidente con gorras con su lema Make America Great Again, algunos con armas, según reporteros locales, se han concentrado en torno a un centro electoral, que ha sido protegido por la policía, informa The Guardian.

En Mineápolis, donde estallaron las revueltas en mayo tras la muerte por abusos policiales en mayo pasado del afroamericano George Floyd, los manifestantes han protestado contra las demandas de fraude de Trump.

La OSCE ha emitido un comunicado en el que denuncia las trabas que está poniendo el presidente al desarrollo del proceso electoral.

Alegaciones sin base de deficiencias sistemáticas, especialmente del presidente en el cargo, dañan la confianza pública en las instituciones»

michael georg link

Los observadores de la OSCE aseguran que la retórica de Trump daña la confianza en las instituciones democráticas

«Alegaciones sin base de deficiencias sistemáticas, especialmente por el presidente en el cargo y en la noche electoral, dañan la confianza pública en las instituciones democráticas», ha señalado Michael Georg Link, coordinador especial y líder de la misión de observadores electorales de la OSCE, según informa Europa Press.

Resulta insólito que en un país que es paradigma de la democracia se haya llegado hasta el extremo de que sea el presidente el que cuestione un sistema electoral que permite el voto por correo y anticipado. El voto por correos se creó para facilitar la participación de los soldados en la guerra mundial.

No es una sorpresa, como se ha visto al difundirse un video del senador demócrata Bernie Sanders, que en octubre ya advertía de la posibilidad de este escenario: Trump sabe que el voto presencial le podía favorecer, no así el voto por correo y anticipado y por ello lleva semanas desprestigiándolo.

Pensilvania, objeto de deseo electoral

Pese a que Trump llegó a ir por delante con más de un 60% de los votos en el estado ya con el escrutinio muy avanzado, el recuento masivo de voto por correo ha cambiado las tornas. Durante la noche del miércoles, cada porcentaje de escrutinio hacía recortar a Biden entre 0,5 y 0,6 puntos respecto a su rival republicano. Un ritmo que debería ser suficiente para que Pensilvania sea azul al final del recuento.

Todo esto provocó que por primera vez desde el año 2000 los estadounidenses despertaran el día después del Día Electoral sin conocer el nombre de su próximo presidente.

Donald Trump, en el poder desde su sorprendente victoria en 2016, se daba por ganador, aunque sin los 270 votos electorales necesarios y amenaza con ir al Supremo a invalidar el conteo. Este paso que dio Trump en la noche electoral es insólito: el presidente espera siempre a tener asegurados los 270 votos electorales.

El aspirante demócrata, Joe Biden, le había advertido previamente que no le correspondía a él proclamarse vencedor y que habría que esperar a que se cuente el último voto.

Joe Biden ha ganado en Wisconsin por 20.697 votos, un resultado similar al obtenido por Trump hace cuatro años. Como es menos del 1% de diferencia, el perdedor, en este caso el presidente, puede pedir un recuento y lo ha hecho.

Estos tres estados, Michigan, Wisconsin y Pensilvania dieron la victoria hace cuatro años a Donald Trump frente a la demócrata Hillary Clinton por un total de 77.000 votos. Trump ansiaba repetir esta proeza.

El ex vicepresidente nació en Scranton, Pensilvania, en una familia humilde y eso parecía que le daba más bazas que Hillary Clinton en estos estados donde viven muchos obreros afectados por la desindustrialización. Joe Biden, que se ha volcado especialmente en su estado natal, consideraba vital recuperar Pensilvania. Y son 20 votos electorales. Con Pensilvania, Biden habría ganado.

Al ver que el recuento daba la vuelta, por el voto por correo, Donald Trump directamente trató de paralizar los recuentos en Michigan y Wisconsin con el argumento de que no habían podido comprobar que no contaran papeletas que hubieran llegado más tarde del día de las elecciones. A última hora también añadió a esa petición Georgia, donde los demócratas siguen remontando gracias a los votos pendientes en Atlanta.

La campaña demócrata ha anunciado este miércoles que Joe Biden «va camino de ganar esta elección, y será el próximo presidente de Estados Unidos». Ha sido su jefa de campaña, Jennifer O’Malley Dillon, quien ha subrayado que los estado clave del rust belt serán demócratas. El propio Biden compareció más tarde para decir que estaba «claro» que acabaría logrando los 270 delegados, aunque no quiso celebrar oficialmente su victoria.

El precedente de Florida 2000

Donald Trump, y su equipo, sabe que hay un precedente que le da esperanzas si la Presidencia se dirime en los tribunales. En el año 2000 en Florida el Supremo terminó anulando el conteo de 537 votos y eso dio la victoria al republicano Bush hijo frente al demócrata Al Gore.

El ex vicepresidente Joe Biden ha reiterado por Twitter: «No descansaremos hasta que se hayan contado todos los votos». Al tiempo que emplazaba a seguir una comparecencia de sus jefes de campaña.

Horas antes Jen O’Malley Dillon calificaba como «indignante, sin precedentes e incorrecta» la amenaza de Trump de ir al Supremo para invalidar el conteo de los votos por correo.

Acusaciones de fraude sin pruebas

Los medios estadounidenses han titulado sus acusaciones de fraude a los demócratas con la aclaración de que no ha presentado pruebas. Pero Trump sigue erre que erre porque sabe que el mensaje cala en el electorado. Como ha calado su idea de que Joe Biden es un socialista recalcitrante en el electorado cubano y venezolano de Florida, un estado que ha logrado conservar.

También Trump ha conseguido imponerse en Ohio, el estado que se considera como un barómetro electoral de Estados Unidos. Ningún republicano ha ganado sin los 18 votos electorales de Ohio.

Del lado demócrata se inclina Arizona, si bien aún falta completar el recuento, aunque muchos medios la consideran ya demócrata y por ellos consideran que solo le faltan seis votos a Biden. La población latina en este caso habría dado su confianza a Joe Biden.

También habría jugado a favor del ex vicepresidente demócrata el hecho de que la viuda del senador John McCain ha pedido el voto por quien fuera gran amigo de su marido. McCain y Biden eran símbolo de una América moderada y que buscaba consensos, desde los dos grandes partidos.

Cronograma de la incertidumbre

Entre el jueves y el viernes está previsto que concluya el conteo de los votos por correo en Pensilvania, Arizona, Nevada, Georgia y Carolina del Norte. Una vez que se anuncien los datos, si Trump pierde, y cumple su amenaza, empezará una batalla legal de destino incierto. Primero en los condados, en los estados y finalmente en el Supremo.

Antes del 8 de diciembre el Tribunal Supremo debería emitir una resolución. Son nueve jueces con puestos vitalicios para garantizar su independencia. En su mandato Donald Trump ha nombrado a tres de los nueve, la última a toda velocidad, la juez Amy Comey Barrett, y seis de los nueve han sido elegidos por presidentes republicanos.

El paso siguiente sería que los delegados emitieran su voto el 14 de diciembre para proclamar presidente a quien reúna 270. El 6 de enero sería el Congreso quien avalara la designación. El presidente juraría su cargo el 20 de enero de 2021.