España ha dejado de ser una excepción en la Unión Europea. Con la formación del gobierno de coalición liderado por Pedro Sánchez se inaugura una nueva etapa, insólita desde el arranque de la democracia. En la Unión Europea lo más común son los gobiernos de coalición, si bien escasean las alianzas de partidos de izquierdas y no hay ministros comunistas en el horizonte.

En el gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, en minoría, Alberto Garzón, comunista de Izquierda Unida, ocupará la cartera de Consumo. Solo en Finlandia hay dos ministras de la Alianza de Izquierdas (la versión finesa de Podemos). Son las titulares de Educación y Asuntos Sociales y Sanidad en un gobierno en el que las mujeres son mayoría (12 y siete varones).

También en Islandia, la izquierda de la izquierda está en el gobierno, si bien no forma parte de la UE.

España formaba parte de ese reducidísimo grupo de países europeos en los que es excepcional el gobierno de coalición (Grecia y Reino Unido son los otros casos, si bien los británicos contaron con una alianza de conservadores y liberaldemócratas entre 2010 y 2015 recientemente).

Lo peculiar en el caso español es también que es un gobierno de coalición que no cuenta con la mayoría de los escaños, es decir, que no garantiza la estabilidad. El PSOE y Unidas Podemos tienen 155 escaños, es decir, 21 menos de la mayoría parlamentaria.

También es excepcional que sea una coalición de dos partidos de izquierdas que compiten entre ellos por el mismo electorado. El gobierno de Pedro Sánchez contará con cuatro vicepresidencias (otra anomalía que solo se da en Bulgaria). Una de las vicepresidencias será la de Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos.

Además de la vicepresidencia de Asuntos Sociales, los ministros de esta formación situada a la izquierda del espectro político español serán cuatro: Irene Montero (Igualdad), Manuel Castells (Universidades), Yolanda Díaz (Trabajo) y el comunista Alberto Garzón (Consumo).

La izquierda es relevante en el gobierno de Finlandia, que encabeza la socialdemócrata Sanna Marin, la primera ministra más joven de Europa con 34 años. Encabeza una alianza de cinco partidos (socialdemócratas, Liga Verde, Partido de Centro, Alianza de Izquierda y el Partido Popular Sueco de Finlandia. En Dinamarca y Suecia formaciones izquierdistas dan apoyo a sendos gobiernos socialdemócrata y a la alianza de socialdemócratas y Verdes en Suecia. En Portugal el socialista Antonio Costa cuenta con el respaldo del Bloque y el Partido Comunista.

En la actualidad, de los todavía 28 gobiernos de la Unión Europea, incluido todavía el Reino Unido, son de formación monocolor los de Chipre (DISY, conservadores, en minoría), Dinamarca (socialdemócratas, con apoyo externo), Grecia (Nueva Democracia, conservadores, mayoría), Irlanda (Fine Gael, centro derecha, con pacto de gobernabilidad), Malta (Partido Laborista, mayoría), Portugal (Partido Socialista, minoría), Reino Unido (conservadores) y Rumanía (PNL, minoría, con apoyo externo), según un informe sobre los 28 gobiernos que componen la Unión, elaborado por el CIDOB.

«Las grandes coaliciones se están convirtiendo en la tónica general en la UE. Hay una evolución hacia la fragmentación política. Está acompañada además por un proceso de polarización. Cada vez es más difícil lograr grandes mayorías. Hay coaliciones complejas y algunas contra natura, con socios impensables hace décadas», explica Carme Colomina, investigadora del CIDOB, especializada en la UE, desinformación y política global.

Cita Colomina Eslovaquia como ejemplo de coalición contra natura. «En Eslovaquia están en el gobierno socialdemócratas y la derecha nacionalista. Otro caso sería Estonia, donde han pactado tres partidos. Son el Partido de Centro Estonio, que se integra en el grupo Renovar Europa, liberal como En Marche de Macron, el Partido Popular Conservador, que se adscribe a Identidad y Democracia, como los seguidores de Marine Le Pen, y Pro Patria, en el Grupo Popular», señala la investigadora del CIDOB.

De los ocho que son monocolor, solo en Grecia, Malta y Reino Unido cuentan con la mayoría. En Francia y Hungría son coaliciones que han pactado antes de llegar al gobierno. En época de Mitterrand sí hubo ministros comunistas.

De esta manera, la mayoría de los gobiernos de la UE, 20 de 28, están basados en coaliciones de dos o más partidos. Si tenemos en cuenta toda Europa serían 28 de 38 países.

También en el seno de la Unión Europea se gobierna en coalición. La Comisión Europea, que encabeza desde el 1 de diciembre por primera vez una mujer, la conservadora alemana Ursula von der Leyen, está formada por conservadores, socialdemócratas y liberales. Hay ocho vicepresidentes, cuatro de ellos vicepresidentes ejecutivos.

Los vicepresidentes ejecutivos, los de mayor peso en la Comisión Europea, son tres: el socialdemócrata Frans Timmermans, comisario de Pacto Verde Europeo; la liberal Margrethe Vestager, de Competencia y Agencia Digital; y el conservador letón Valdis Dombrovskis, de Economía al Servicio de las Personas. El español Josep Borrell, del PSOE, es jefe de la diplomacia de la UE, y vicepresidente. Hay otros cuatro vicepresidentes en la Comisión Europea.

España ha entrado en la normalidad política europea. Ahora se da la fragmentación, la polarización y la necesidad de coalición», dice Colomina

«España ha entrado en la normalidad política europea. Hay una cierta europeización de la escena política española. Ahora se da la fragmentación, la polarización política y la necesidad de coalición. Es la tónica de la nueva realidad política europea», apunta Carme Colomina.

«La fragmentación y la extensión del populismo de derechas ha hecho que las fuerzas políticas sean cada vez más heterogéneas. Es difícil poner etiquetas. Como la respuesta populista se concibe a partir de los miedos, esa respuesta es diferente en cada sociedad. Eso queda claro en el Parlamento Europeo, donde los grupos populistas de derechas no se integran en un solo grupo», añade la experta.

Países aferrados a las coaliciones

Mientras en el Reino Unido el sistema electoral favorece los gobiernos monocolor, en Bélgica sucede al contrario. El gobierno se forma con los más votados en la comunidad francófona y en la flamenca, y a esa división hay que sumar la ideológica. Bélgica es el país donde los gobiernos en funciones baten récords de permanencia.

Países Bajos es un país donde hay gobiernos de coalición desde 1946. Puede haber entre dos y cinco socios en estas alianzas y suelen durar tres o cuatro años. En la actualidad hay cuatro partidos (liberales y conservadores) en el Gobierno de Mark Rutte.

En otros países como Alemania la coalición es símbolo de estabilidad. Nunca ha habido en la Alemania posterior a la Segunda Guerra Mundial un gobierno monocolor. Ni siquiera el primer gobierno de Konrad Adenauer, que contó con mayoría parlamentaria.

La tendencia en Alemania es buscar la estabilidad… Es lo que quiere el electorado. Ahora hay desafección, escepticismo y cansancio», dice Kölling

«La tendencia en Alemania es buscar la estabilidad. Es lo que quiere el electorado. Ahora hay cierta desafección en las instituciones, escepticismo hacia la democracia, cansancio. Los alemanes quieren gobiernos estables y eficaces», afirma Mario Kölling, profesor de Ciencias Políticas en la UNED.

En Alemania la canciller Angela Merkel ha gobernado con los socialdemócratas, lo que se denomina die Grosse Koalition (gran coalición) en tres de sus cuatro legislaturas. Después de las elecciones de septiembre de 2017 los socialdemócratas se echaron a un lado. Fueron las víctimas del pacto con Merkel y preferían quedarse en la oposición.

La canciller Merkel intentó entonces un acuerdo con liberales y Verdes. Los liberales, que han sido los socios preferentes de los conservadores de CDU y CSU durante décadas, fueron quienes llevaron al traste las conversaciones exploratorias, previas a las negociaciones. El SPD entonces se vieron forzados a renovar la gran coalición.

«Los socialdemócratas lo hicieron por razón de estado. Sabían que iban a ser los más perjudicados por esta nueva gran coalición pero como no había alternativa a menos que se volviera a las urnas aceptaron», explica el profesor alemán Mario Kölling.

En Alemania el pacto de gobierno se traduce en un Acuerdo en el que está reflejado todo al detalle, desde el programa hasta los ministerios y las competencias. Tardan meses en redactarlo y suele trasladarse a un documento de cientos de páginas. A juicio de Kölling, «la desventaja es que no hay flexibilidad y también que todos se negocia entre las cúpulas de los partidos y se deja poco espacio a la acción del Parlamento».

A pesar de los vaivenes sufridos por la gran coalición, que echó a andar en la primavera de 2018 en lo que será el último mandato de Angela Merkel, los tres socios (CDU y CSU junto a los socialdemócratas del SPD) están interesados en mantenerla con vida.

En su trabajo diario funciona mucho mejor de lo que se ve desde fuera… El futuro probablemente sea una coalición de conservadores y Verdes», apunta Kölling

«En su trabajo diario funciona mucho mejor de lo que se ve desde fuera. Hay estabilidad. El futuro probablemente sea una coalición de conservadores (CDU y CSU) con los Verdes. En los Länder ya se ha dado (Baden-Württemberg y Hesse) con éxito», apunta Kölling. Es lo que se denomina la coalición kiwi (por los colores de los partidos).

Es la coalición que ha comenzado su andadura en Austria este enero de 2020. Los populares del joven Sebastian Kurz, de 33 años, han pactado con los Verdes, en sustitución del ultraderechista Partido de la Libertad de Austria (FPÖ). Es la primera vez que en un país europeo se consolida una coalición entre conservadores y ecopacifistas. El presidente de Austria, Alexander van der Bellen, también es del Partido Verde.

«Es posible proteger el medio ambiente y proteger las fronteras», dijo Kurz al anunciar el pacto de gobierno. El líder ecologista Werner Koegler es vicecanciller. «Desde Europa nos miran», sentenció Kogler, ministro de Deportes, Servicio Público, Arte y Cultura. Muy simbólica es la incorporación de Alma Zadic, nacida en Bosnia y refugiada de guerra en su infancia, como ministra de Justicia.

Italia, el país de las coaliciones imposibles

Italia es conocida por la escasa duración de sus gobiernos, una media de apenas 12 meses (66 gobiernos desde 1946). La coalición actual entre el Movimiento 5 Estrellas, que nació como una fuerza transversal antiestablishment, y el Partido Democrático, centro izquierda, es un matrimonio de conveniencia. Nació con el objetivo de impedir que el líder de la Liga, Matteo Salvini, lograr ser jefe del Consejo de Ministros.

Fue el verano pasado cuando Salvini, viéndose fuerte en las encuestas, quiso provocar un adelanto de elecciones. Sin embargo, las buenas artes del presidente, Sergio Mattarella, y del primer ministro, Giuseppe Conte, lo impidieron. Así surgió una alianza de dos formaciones que habían asegurado que no se unirían jamás. Pero en Italia sucede lo que jamás podrías imaginar.

También fue inverosímil el Pacto del Nazareno, por el que unieron sus destinos Silvio Berlusconi, líder de Forza Italia, y Matteo Renzi, del Partido Democrático, en 2014. Berlusconi ahora está en retirada, esta vez sí, de verdad, y Renzi, listo para su nuevo resurgir con su movimiento Italia Vive, que ahora solo cosecha poco más del 5% de los votos.

En 2018 es cuando emerge la llamada «competición tripolar» (Jorge del Palacio). Los partidos que se disputan el poder son dos anti establishment (Movimiento 5 Estrellas y la Liga) con el Partido Demorático. Primero se aliaron la Liga (que se impone en el centro derecha) y el Movimiento 5 Estrellas en un gobierno conocido como Conte I. Salvini, en su desmedida ambición, acabó con esta alianza en el verano de 2019.

Ahora la expectación es máxima. La mirada sobre la realidad italiana se posa sobre Emilia Romaña, tradicional bastión de la izquierda, y Calabria, que celebran elecciones regionales el 26 de enero. De los resultados depende la continuidad del gobierno Conte II.

«La nueva competición tripolar se libra entre el Partido Democrático por la izquierda, la Italia Viva (Renzi) de centro izquierda, la Liga y 5 Estrellas. Renzi, que viene de la escuela demócratacristiana, está virando hacia el centro derecha, con el permiso de Berlusconi, que le considera su ahijado político», señala Pablo Martín de Santa Olalla, autor de Italia (2013-2018). Del caos a la esperanza (Liber Factory).

«La coalición que está ahora en el poder es circunstancial, que buscó evitar que Salvini fuera presidente del Consejo de Ministros y lo logró. Es artificial. Era conocida la enemistad entre el Partido Democrático y 5 Estrellas. La UE, como quiere alejar la posibilidad de un Italexit, permite un techo de gasto superior y los presupuestos han pasado limpios. Esta coalición pende de las elecciones del 26 de enero», señala Santa Olalla.

Si en Emilia Romaña la Liga humilla al Partido Democrático en su feudo, y en Calabria el Movimiento 5 Estrellas no remonta, el gobierno estará sentenciado y abocado a elecciones en primavera. Es probable que más de una decena de senadores del Movimiento 5 Estrellas se pasen a la Liga y así provoquen la caída del gabinete del PD y 5 Estrellas.

Si en Emilia Romaña la Liga humilla al Partido Democrático en su feudo, y en Calabria el Movimiento 5 Estrellas no remonta, el gobierno estará sentenciado y abocado a elecciones en primavera. Es probable que más de una decena de senadores del Movimiento 5 Estrellas se pasen a la Liga y así provoquen la caída del gabinete del PD y 5 Estrellas. </p>

Italia es el país de las coaliciones imposibles. Tienen una enorme cintura. Son capaces de negociar cualquier tipo de alianza», señala Martín de Santa Olalla

Si el PD salva la cara y el Movimiento 5 Estrellas da señales de recuperación electoral, el gobierno seguirá adelante. En caso de nuevas elecciones, Renzi aspirará con Italia Viva a ser clave para que Salvini recurra a su ayuda para gobernar. Si no las hay todavía, Renzi aprovechará a seguir creciendo porque su 5% es por ahora muy escaso para ser determinante.

«Italia es el país de las coaliciones imposibles. Tienen una enorme cintura. Son capaces de negociar cualquier tipo de alianza. La diferencia con España son 40 años de ventaja a la hora de forjar acuerdos, y que los socios de gobierno no compiten por el mismo electorado», señala el autor de Italia (2013-2018). Del caos a la esperanza.

Ahora el presidente de la República no se opondría a la convocatoria electoral, debido a que ya hay unos presupuestos aprobados, no como en agosto.

Martín de Santa Olalla, que también sigue de cerca la situación en Grecia, apunta que al gobierno de PSOE y Unidas Podemos le puede pasar como al de Syriza en Grecia. «Tsipras parecía muy desafiante pero tuvo que aceptar las condiciones del rescate. En el caso de España, Sánchez hará unos nuevos presupuestos acordes con la política comunitaria. Quizá recurra a un crecimiento de la deuda, en la estela de Italia, y sería aceptado», explica.

«No queremos tener conciencia de que la política europea tiene una incidencia determinante sobre la política nacional (por ejemplo, Madrid Central). Al final Tsipras volvió al redil y en España pasaría lo mismo», añade Santa Olalla.

El sueño de la ‘geringonça’

A Sánchez en realidad lo que le habría gustado es emular a su amigo Antonio Costa, el primer ministro portugués, que no ha necesitado nombrar ministros del Bloque ni del Partido Comunista para gobernar. En su primera legislatura llegó a un pacto de gobierno con estas formaciones. Es lo que sus enemigos poltíticos llamaron burlonamente la geringonça (artilugio), que resultó ser un éxito. En la legislatura que comenzó a finales de 2019 tan solo cuenta con un apoyo parlamentario puntual de estos partidos de izquierda. Acaba de aprobar el primer presupuesto desde el retorno a la democracia con superávit.

«En Portugal es muy difícil que ningún partido cuente co la mayoría absoluta. La traición eran alianzas de partidos conservadores. La novedad de 2015 fueron los acuerdos a la izquierda. La gran división entre socialistas y comunistas lo había impedido hasta entonces. En 2015 se firman acuerdos parlamentarios estables. El gobierno es socialista pero recibe el apoyo de la extrema izquierda con un pacto», explica Antonio Costa, politólogo del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa.

En 2019 las elecciones dan la mayoría al socialista Costa. La derecha no representa una alternativa viable de gobierno. Los comunistas son los que pagan los platos rotos del apoyo parlamentario a Costa, y el Bloque mantiene el tipo. Costa prefirió hacer alianzas sin acuerdos electorales escritos.

«Es importante destacar que es un gobierno formalmente minoritario con el apoyo de partidos a su izquierda. Y la derecha no tiene fuerza para derrocar el gobierno. Solo podría ser alternativa una coalición negativa de todos los que pueden oponerse a Costa, pero no es posible esa opción», añade el profesor Costa.

Portugal y España se miran desde siempre. Los actuales gobernantes mantiene una relación cercana. Sánchez ve a Costa, un político de amplio bagaje, muy astuto, como un ejemplo. La gran diferencia es que en Portugal no hay interferencias sobre la cuestión nacionalista. No ha partidos regionales, son ilegales. Las protestas nacionalistas en las Azores durante la transición actuaron como vacuna para el país vecino frente a las tentaciones secesionistas.

Desde Portugal se ve España con cierto sentimiento de identidad con este nuevo gobierno, con la diferencia del separatismo. La situación se percibe mucho más frágil», dice Antonio Costa

«Desde Portugal se ve España con cierto sentimiento de identidad con este nuevo gobierno, con la gran diferencia de la cuestión del separatismo. La situación en España se percibe mucho más frágil que lo que vivimos en Portugal en 2015», añade Costa.

Decía Marx, Groucho, que el matrimonio es la principal causa de divorcio. En una alianza de conveniencia como es un gobierno de coalición hay riesgos de ruptura, así que siempre habrá posibilidad de un divorcio. Pero en la Unión Europea hoy en día los ciudadanos quieren que sus partidos experimenten nuevas fórmulas y busquen la pócima secreta del consenso. Antes del divorcio ya se habrá recorrido parte del camino.