Opinión

Ted Turner: crear un planeta y no poder conservarlo

Ted Turner: crear un planeta y no poder conservarlo
Foto de archivo de Ted Turner | EFE

Puede que sus personajes no tuvieran la popularidad de las películas de Disney o de los mangas japoneses de la época, pero para los miembros de una generación muy concreta, escuchar la consigna "tierra, fuego, viento, agua, ¡corazón!" les devolverá inevitablemente a la memoria a los "planetarios" de la serie Capitán Planeta, que Ted Turner impulsó cuando quiso probar suerte en el campo de la animación. En aquellos dibujos, que pretendían fomentar el ecologismo, el superhéroe protagonista siempre terminaba dirigiéndose a los chicos que le invocaban con el lema "el poder es vuestro", quizá como contraste al "yo tengo el poder" de He-Man y como forma de concienciar de que el cuidado del medio ambiente era responsabilidad de todos.

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La animación fue solo uno de los muchos campos en los que intentó penetrar Turner, en un amplio espectro que incluía desde la lucha libre (con su WCW) hasta la organización de unos Juegos Olímpicos alternativos en 1984, como respuesta a los Juegos Olímpicos de 1980 y 1984, boicoteados en el contexto de la Guerra Fría. Era su manera de demostrar que él también sabía utilizar su poder.

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Si algo evidencia la historia mediática, tanto internacional como española, es que resulta igual de difícil levantar un imperio que mantener su control y no perder el poder. La revolución multimedia de los años 80 y 90 cambió la idea del magnate, que antes era principalmente el titular de muchas cabeceras, para convertirse en quien era capaz de concentrar constelaciones de medios en prensa, radio, televisión y producción de contenidos en las nuevas plataformas que surgían, ya fueran por cable o por satélite.

¿Cuántos de aquellos emperadores cayeron por el camino intentando armar esas constelaciones? Algunas caídas fueron inolvidables: el francés Jean-Marie Messier, el británico Robert Maxwell (en su caso, literal además de metafóricamente), o los alemanes Leo Kirch y Thomas Middelhoff. Todos acabaron destronados. Fuera de esa lista se encuentran los que, como el australiano Rupert Murdoch, el italiano Silvio Berlusconi o el argentino Héctor Magnetto, sí lograron consolidar sus titánicos imperios mediáticos. Pero dentro de ella sí queda Ted Turner, que no podría mantenerse al frente de lo que estaba creando durante mucho tiempo

El aliado equivocado

De los canales audiovisuales de Turner, surgidos a partir de su TBS, destacan TNT, TCM y, especialmente, la CNN, su pionera cadena de noticias 24 horas, que se convirtió en la voz que informó al mundo durante la guerra del Golfo. Pero si Turner quería jugar en la liga de los grandes, tenía que aliarse con un gran grupo multimedia. La NBC había sido absorbida por General Electric, la ABC por Disney y la CBS por Paramount. Ted Turner encontró en Time Warner, de Gerald Levin, su aliado perfecto: anclaba el futuro de la CNN y sus otros canales a una constelación cinematográfica tan potente como Warner Bros.

Nunca se sabrá al cien por cien qué habría pasado si se hubieran detenido ahí. Pero no se trataba de jugar entre iguales, sino de superarlos a todos. Eso llevó a la que entonces fue la fusión más cara de la historia, en el año 2000. American Online (AOL), la plataforma de Internet que entonces parecía imbatible, ofreció comprar todo el lote —Warner Bros, Time, CNN, TNT— para crear el gigante AOL Time Warner. Gerald Levin aceptó y Ted Turner también, aunque aquel acuerdo, en la práctica, le retiraba cualquier control real sobre su imperio.

Nunca se sabrá al cien por cien qué habría pasado si se hubieran detenido ahí. Pero no se trataba de jugar entre iguales, sino de superarlos a todos. Eso llevó a la que entonces fue la fusión más cara de la historia, en el año 2000. American Online (AOL), la plataforma de internet que entonces parecía imbatible, ofreció comprar todo el lote —Warner Bros., Time, CNN, TNT— para crear el gigante AOL Time Warner. Gerald Levin aceptó y Ted Turner también, aunque aquel acuerdo, en la práctica, le retiraba cualquier control real sobre su imperio.

La gran foto del día fue el abrazo entre Steve Case y Levin, pero allí también estaba Turner, con una vicepresidencia más honorífica que efectiva, y que no conservaría durante mucho tiempo. Cuando estalló la burbuja puntocom, se llevó por delante a Steve Case y, en apenas un par de años, acabó con aquel imperio AOL Time Warner, que resultó ser un espejismo. En varias entrevistas, Turner aseguró que aquello fue el mayor error de su vida, que se sintió engañado y que Levin y Case le arrebataron sus empresas. Case ha reconocido que el proyecto se gestionó mal y Levin llegó a disculparse.

El cambio de percepción sobre la CNN

La CNN reinó durante quince años en el mercado de las cadenas de noticias por cable, mientras el resto se orientaba hacia la oferta generalista con grandes estrellas como Peter Jennings, Dan Rather o Tom Brokaw en el modelo clásico comercial. Todo cambió cuando Rupert Murdoch y Roger Ailes lanzaron Fox News. Cada cierto tiempo, algún tertuliano derechista español dice querer montar «la Fox española» y acaba creando un formato de "todo tertulias", olvidando que Fox News es, principalmente, una rueda de noticias 24 horas, un "todo noticias", con momentos de opinión muy puntuales en su parrilla. Con esa fórmula, Fox News logró superar en audiencia a la CNN y ser la cadena que contó al mundo la segunda guerra del Golfo, algo que nunca habría conseguido si su programación hubiera consistido en 24 horas de tertulias con Laura Ingraham o Sean Hannity.

El problema es que el éxito de Fox News llevó a la CNN, bajo la presidencia de Jeff Zucker a partir de 2013, a una estrategia arriesgada: ocupar claramente el espacio progresista (un terreno que en teoría ya pretendía cubrir MSNBC, hoy MS Now). La cadena dio mayor peso a espacios de opinión abiertamente contrarios al Partido Republicano, con figuras como Don Lemon o Chris Cuomo. Cuando Donald Trump se convirtió en 2016 en el líder de la derecha estadounidense, la CNN se puso al frente del combate contra él. Algo muy aplaudido por el público europeo, pero no está tan claro que lo fuera para una parte de sus espectadores, que comenzó a percibir a aquella cadena de manera posicionada (durante un tiempo se le apodó Clinton News Network). No faltaban quienes deseaban que CNN volviera a ser asociada al proyecto inicial de Turner de un informativo transversal y que dejara las «batallitas» partidistas a Fox News (republicanos) y MSNBC (demócratas).

El año 2022 supuso un nuevo punto de inflexión. Por un lado, cayó Jeff Zucker de la presidencia de la CNN por un escándalo; por otro, la AT&T cedió el control de todo el grupo Time Warner al grupo Discovery, con David Zaslav como nuevo dueño de todo ese universo mediático, incluida la CNN.

Los retos de Discovery

Los últimos cuatro años han dejado claro que a Zaslav no le interesa que la CNN mantenga la imagen anti-Trump de la etapa de Zucker. Sin embargo, la efímera presidencia de Chris Licht también evidenció que no es fácil modificar esa hostilidad sin que el público fidelizado durante los años de confrontación se sienta traicionado. El reto de Discovery es conseguir restituir la imagen de información transversal de la CNN, al tiempo que evita aparecer como un medio sometido a la Administración Trump. Quizá lo consigan; de momento, Trump ya no dedica tantos minutos de sus entrevistas o publicaciones a despotricar contra la CNN y prefiere hacerlo contra las estrellas progresistas de los late night.

Además, Discovery ha demostrado capacidad para conseguir grandes cosas. Sin ir más lejos, en España opera canales en abierto como DKiss o DMax, a pesar de no haber concurrido a concurso público alguno, ni en 2000 ni en 2015.

Más llamativo aún que el hecho de que Unidad Editorial o Kiss Media les arrienden sus señales a terceros es que el Ministerio de Industria no muestre curiosidad por verificar si estas señales cumplen actualmente los pliegos de condiciones de las licencias por las que fueron obtenidas (apartados 4, 5 y 7). Pliegos donde se exigían informativos plurales y creación de empleo directo e indirecto, lo que no sería muy compatible con la reemisión de contenidos internacionales enlatados. La resolución de adjudicación (BOE-A-2015-11549) establece expresamente que esos compromisos siguen vigentes durante toda la licencia, independientemente de los arrendamientos de señal. O bien los supervisores no han encontrado motivo para supervisar, o bien, como los "planetarios" de los dibujos de Ted Turner, los chicos de David Zaslav pueden decir hoy aquello de "el poder es nuestro".

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