Podemos sigue pasando de puntillas por el debate sobre su papel en la gobernabilidad de España. Su secretario general, Pablo Iglesias, ha rehuido la autocrítica en el Consejo Ciudadano Estatal y sólo ha planteado la cuestión en términos de autocomplacencia.

“Hemos concluido que acertamos al plantear al PSOE que había dos opciones: o entregaban el Gobierno al PP, o apostaban por gobernar con nosotros”, aseguró Pablo Iglesias, que no obstante mostró su “tristeza” por el hecho de que el PSOE haya “revelado que, por desgracia, está más cerca del PP que de nosotros”. “No nos alegra, nos pone en muchas dificultades para trabajar en clave de oposición, pero lo asumimos”, concluyó.

Durante su intervención ante los medios de comunicación, se centró en la crisis de los socialistas para establecer un claro “contraste” entre el PSOE y su partido, al que situó como nuevo líder de la oposición.

En cambio, el secretario político, Íñigo Errejón, reclamó un camino propio para que Podemos se convierta en una alternativa real por sí mismo, no en comparación con otros partidos, bien sea IU o el PSOE. “Un partido de futuro no puede referenciarse respecto a un partido viejo”, aseguró a puerta cerrada, destacando que la realidad es la contraria, ya que en el PSOE emergen las contradicciones cuando se compara con Podemos.

La discusión es como las películas: to be continued, advierte Errejón

“Si hay condiciones políticas para que seamos la alternativa al PP, hay que ver cómo se hace eso. No nos va a llover del cielo, tiene que ver con nuestros contenidos y nuestra capacidad de representar un futuro mejor para los españoles. Y la discusión es como en las películas: to be continued, de carril largo, sosegada y que se va a seguir dando en los próximos meses en la Ejecutiva y el Consejo Ciudadano si se confirma que va a haber un Gobierno del PP”, declaró ante los periodistas.

Izquierdismo frente a transversalidad

La principal discrepancia entre ambos dirigentes sigue siendo la misma. Mientras Pablo Iglesias retorna a sus orígenes de izquierdismo radical, Errejón sigue abogando por la transversalidad para atraer a una mayoría social tan amplia que permita alcanzar el Gobierno.

Para diluir ese contraste ideológico, que ha dividido en dos la organización, Pablo Iglesias convocó el sábado un atípico Consejo Ciudadano Estatal. La invitación a 40 diputados y senadores aumentó el aforo impidiendo un debate de fondo del núcleo duro del partido.

La reconstrucción del PSOE

En este contexto, en la reunión reinó la autocomplacencia por haber propiciado la autodestrucción del PSOE frente a la autocrítica por el resultado: un Gobierno del PP, que Podemos entiende “dañino” para las mayorías sociales a las que quiere representar, y que da la oportunidad al PSOE de recomponerse en la oposición. No obstante, los dirigentes de Podemos más críticos con la línea oficialista renunciaron a plantear el debate y a pedir responsabilidades, al entender que no era ni el foro ni el momento adecuado. “Tenemos tiempo por delante para afrontar la cuestión con más calma en otros órganos. Llevamos demasiada batalla encima”, explicaron.

De esta manera, el debate “sereno” realizado el sábado se centró en la dinámica interna del partido, dejando de lado el papel que ha desempeñado en la investidura de Mariano Rajoy. Sólo entre líneas se pudo leer esta cuestión, en la que había dos corrientes. Mientras Iglesias optaba por plantear condiciones inaceptables para el PSOE, como un gobierno en coalición, otros dirigentes como Íñigo Errejón, Teresa Rodríguez o Ada Colau abogaban por permitir un gobierno en solitario del PSOE como mal menor. Finalmente, la estrategia de mano dura con el PSOE frente a la mano tendida ha propiciado la implosión en el Partido Socialista. Los resultados para ambas organizaciones están por ver.

El Consejo Ciudadano Estatal debatió principalmente sobre el futuro de Podemos en las instituciones. En concreto, sobre cuál debe ser el objetivo prioritario de los senadores y diputados a partir de ahora: un instrumento de las mayorías sociales en las instituciones, facilitando, por ejemplo, que se aprueben leyes que defiendan a la población; o si deben mantenerse como activistas, saliendo a las calles para liderar esos movimientos sociales y construir otros nuevos.

Activismo frente a representación

Al respecto, Errejón defendió que no existe ninguna “contradicción” entre las instituciones y la calle, como demuestra la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que cumple su papel institucional sin traicionar su antiguo activismo. “Nunca hemos abandonado la calle, siempre hemos sido duros a la vez que seductores con nuestra gente. No son dos polos contradictorios, la victoria de Podemos es tener la capacidad de tocar las dos melodías a la vez”, concluyó.

“Es un debate sin mucho sentido, ya que, si tenemos 71 diputados, es más efectivo que consigan aprobar una ley que frene los desahucios a que se vayan por toda España a intentar frenar en las calles los miles de desahucios que se producen al día”, explicaron fuentes del Consejo Ciudadano.

En el Consejo reinó la automplacencia por haber propiciado la autodestrucción del PSOE frente a la autocrítica

En este debate interno, el secretario Político de Podemos defendió que el partido está “ante la posibilidad de ser la alternativa al PP”, algo que “depende de nuestra virtud por representar los dolores, pero también las esperanzas existentes”, para defender la apertura de la organización a nuevas capas sociales.

Por su parte, Iglesias defendió el camino trazado en la última alianza electoral con IU, destacando que Podemos es la primera fuerza entre los jóvenes, en las “naciones que no tienen Estado” y en las ciudades más pobladas, que marcan “la vanguardia y el cambio”, como Madrid, Barcelona, La Coruña, Cádiz y Zaragoza.