El Canal de Isabel II reconoce ya que la empresa brasileña que adquirió a finales de 2013 vale hoy ocho millones de euros menos de lo que invirtió, lo que aviva las dudas sobre esta operación corporativa y confirma que no se realizó una tasación rigurosa para conocer el valor real. La sospecha del juez Eloy Velasco, el magistrado que inició la instrucción del caso Lezo antes de que se reincorporara Manuel García Castellón al Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, es que se hipervaloró «ficticiamente» el precio de la compañía carioca para desviar posteriormente fondos públicos a beneficio privado.

La pérdida de valor se recoge en las cuentas correspondientes al ejercicio 2016 que la junta de accionistas del Canal de Isabel II someterá a aprobación en su sesión de este miércoles y a las que ha tenido acceso El Independiente. Por primera vez desde que hace casi cuatro años se formalizó la compra de Emissao Engenharia e Construçoes SA, la empresa brasileña ha arrojado beneficios: cerró el pasado año con un resultado positivo de 14 millones de euros.

La sociedad Interamericana de Aguas y Servicios SA (Inassa) -la filial del Canal de Isabel II en Latinoamérica- desembolsó 21,4 millones de euros por el 75% del capital de Emissao, una compañía de ingeniería especializada en la ejecución de obra pública relacionada con el ciclo integral del agua radicada en Río de Janeiro. Como publicó este diario, la compraventa del paquete accionarial se llevó a cabo sin ninguna valoración independiente y basándose exclusivamente en la tasación realizada por ella misma como parte compradora.

La empresa de la Comunidad de Madrid invirtió 36,5 millones en Emissao y ve difícil recuperar ya más de 28

La inversión global que la empresa controlada por la Comunidad de Madrid afrontó para tomar el control de esta sociedad brasileña ascendió a 36,5 millones de euros, cantidad en la que se incluye también un préstamo intercompañía por 10 millones de euros y los intereses no pagados de este crédito. De acuerdo con el escenario proyectado a futuro, el Canal de Isabel podría recuperar toda la inversión excepto ocho millones de euros (22%), cantidad en la que la auditora Deloitte ha calculado el deterioro del fondo de comercio.

Lejos de ser la inversión estratégica dibujada cuando el consejo de administración de Canal Extensia -el accionista mayoritario de Inassa- acordó el 3 de abril de 2013 la adquisición de un paquete accionarial de Emissao, la compra ha sido un fiasco desde el punto de vista económico-financiero. Un mes después de la adquisición, la empresa brasileña figuraba en las cuentas del Canal de Isabel II con un patrimonio neto de 10.629.000 euros, lo que suponía una depreciación del 50%. En diciembre de 2014 se tasaba en tan sólo 5.380.000 euros y a finales de 2015 aparecía en el balance consolidado del grupo con una valoración negativa de 5,54 millones de euros, a lo que se sumaba que la participación en Soluciones Andinas de Agua había caído a -10,52 millones.

Se trata de la inversión a la que le han puesto la lupa la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, la Fiscalía Anticorrupción y el juez Velasco en el marco de la operación Lezo, ante la sospecha de que se pudo inflar el precio y desviarse fondos públicos a beneficio privado. El sobreprecio fue una de las presuntas irregularidades que llevó al Gobierno de Cristina Cifuentes a poner el pasado verano en conocimiento de la Fiscalía General del Estado los pormenores de la operación al apreciar que la actuación de los anteriores gestores de la empresa pública podrían tener trascendencia penal. Entonces, el presidente de la Comunidad de Madrid era Ignacio González, el máximo responsable del Canal de Isabel II era Salvador Victoria y el presidente ejecutivo de Inassa era Edmundo Rodríguez Sobrino. Tanto González como Rodríguez Sobrino permanecen en prisión preventiva desde el pasado 21 de abril por la presunta comisión de delitos de organización criminal, malversación de caudales públicos, prevaricación, cohecho, blanqueo, fraude, falsificación documental y corrupción en los negocios.

La compañía brasileña cerró el pasado año con beneficios, la primera vez desde que la adquirió el Canal de Isabel II

Otra de las circunstancias que llevó al Ejecutivo de Cifuentes a presentar un escrito ante el Ministerio Público fue el hecho de que 18 de los 21,4 millones en que se cerró la compra por el 75% del capital de Emissao se transfirieron a una cuenta bancaria en Suiza y en un tiempo récord: tan sólo transcurrieron 69 días entre la firma de la operación y el tercer pago convenidos en el contrato de compraventa firmado a finales de 2013.

El Canal de Isabel II confía en que el dinero se mantenga en la citada cuenta tras la comisión rogatoria que el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional cursó el pasado verano a las autoridades suizas para que bloqueara los fondos que Sebastiao Cristovam -el empresario brasileño que vendió el 75% de las acciones de Emissao a la filial de la empresa pública madrileña- y poder cobrar los 10 millones de euros que le reclamará por desentenderse de las contingencias que han ido surgiendo tras la compraventa y que por contrato él estaba obligado a atenderlas. Como publicó este periódico, el Canal de Isabel II instará un arbitraje en Brasil.

A la espera de que avancen las investigaciones policial y judicial en el marco de la Operación Lezo, Emissao ha roto la tendencia de los últimos años y, por primera vez desde que adquirió el paquete mayoritario el Canal de Isabel II, ha saldado un ejercicio sin pérdidas. En concreto, la compañía tuvo el pasado año un resultado positivo de 14 millones de euros, de los que dos corresponden a la actividad recurrente y el resto al levantamiento de provisiones que se habían dotado y al crédito fiscal activado sobre ejercicios anteriores.

Nuevo equipo directivo

La obtención de beneficios ha sido posible merced a una reestructuración de la política comercial, abandonando aquellos proyectos de baja o nula rentabilidad que consumían fondos y apenas aportaban retorno, y un recorte de los gastos generales en todas las líneas. Emissao también ha logrado renegociar la deuda antigua que sus clientes -mayoritariamente entidades públicas- mantienen.

La empresa brasileña inicia una nueva etapa con un nuevo director general y director financiero. El pasado mes de mayo, el Canal de Isabel II destituyó al director general, Diogo Pacheco, tras tener conocimiento de que éste viajó el pasado otoño a España para alertar presuntamente a una persona de la máxima confianza de Ignacio González de que la Justicia les investigaba por la adquisición de Emissao. Las alarmas se encendieron cuando, en un pinchazo al teléfono de Edmundo Rodríguez Sobrino, los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil escucharon: «La Fiscalía española ha pedido información a las autoridades suizas».