El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, ha designado este miércoles a Alejandro Luzón como nuevo fiscal jefe Anticorrupción tras la dimisión de Manuel Moix en este puesto el pasado mes de junio. Luzón ha logrado ocho votos de los 11 miembros del Consejo Fiscal y el otro candidato, Pedro Crespo, ha obtenido tres votos.

El nuevo fiscal jefe ha sido apoyado por los seis miembros de la conservadora Asociación de Fiscales, por el teniente fiscal del Tribunal Supremo, Luis Navajas, y por el fiscal jefe del servicio de inspección, Fausto Cartagena. Por su parte, Crespo ha sido votado por los tres representantes de la Unión Progresista de Fiscales.

Luzón, que hasta ahora ocupaba el cargo de teniente fiscal de la secretaría técnica, ya aspiró a esta plaza el pasado mes de febrero, pero su candidatura quedó en segundo lugar, ya que Moix logró los seis votos de los miembros de la conservadora Asociación de Fiscales del Consejo Fiscal.

Fundador de Anticorrupción

En el programa de actuación que ha presentado Luzón para apoyar su candidatura se compromete a “trabajar con empatía” con sus compañeros a los piensa “acercarse haciendo míos sus problemas y empeñándome en las soluciones”.

Además, el nuevo fiscal jefe en dicho programa recuerda que es uno de los fundadores de Anticorrupción y subraya que esta fiscalía nació “como una forma de sosegar el crispado clima social y político en España a finales de 1994 propiciado por graves casos de corrupción que habían estallado ruidosamente en los medios de comunicación” como el caso Roldán, los fondos reservados, Banesto o Filesa.

Una corrupción que se ha mantenido a lo largo del tiempo hasta el punto de que en 10 años los asuntos que tramita esta fiscalía han pasado de 178 en el 2006 a 524 en el 2016. Por ello, Luzón solicita un aumento de la plantilla que en este momento está integrada por 20 fiscales, ocho en comisión de servicio y 19 delegados provinciales para evitar “la saturación” de esta institución.

Acortar plazos en las investigaciones

El nuevo fiscal jefe también quiere cambiar el método de trabajo de esta fiscalía con el fin de acortar las investigaciones al considerar que la actual respuesta a esta lacra es “lenta e insuficiente”. Por ello, considera que es necesario evitar “agotar la investigación con diligencias que se pueden practicar en el juicio”.

También apoya que se “renuncie a líneas de investigación colaterales a los hechos investigados que demoran la conclusión sin aportar valor a la acusación”. Esta es la estrategia que Luzón empleó, por ejemplo, en el caso Roldán, que fue condenado a 32 años de prisión aunque la policía quería llevar la investigación hasta límites extremos.

Ejercerá como portavoz

Además, el nuevo fiscal jefe quiere reforzar la formación de los fiscales y pretende convocar juntas de fiscales, a las que asistirán los delegados provinciales, para unificar criterios ante “la intensa y no siempre suficiente reflexión de leyes y reformas legislativas”.

En su propuesta de actuación, el nuevo fiscal jefe explica que asumirá la función de portavoz de esta fiscalía, pero que ejercerá esta función sin “protagonismos y notoriedades innecesarias”.

También tratará de evitar la filtración de informaciones sobre sus investigaciones o sobre su funcionamiento interno. Y también se compromete a informar “muy bien” a la opinión pública cuando esta fiscalía pacte conformidades con los acusados.