Son dos de las ciudades más bellas, más simbólicas y más atractivas de Europa. Barcelona y París se encuentran entre las cuatro ciudades europeas que más turistas atraen cada año. Ahora también les une ser víctimas de matanzas del terrorismo yihadista. La capital francesa es un escenario recurrente de atentados y por ello Barcelona no quiere ser un nuevo París.

“Barcelona es una gran ciudad, muy turística y que está ahora en el centro de la tormenta informativa. Lo singular en España es que un acto así, como sucedió el 11-M, puede tener impacto político, en este caso en las relaciones entre Barcelona y Madrid”, afirma Ahmed Rashid, experto en terrorismo y autor del clásico Los Talibán.

Mabel González Bustelo, máster en terrorismo por la Universidad de St.Andrews, destaca que la ciudad condal es “un escaparate global, lo que multiplica su efecto propagandístico” y además cuenta “con muchos espacios vulnerables, donde se concentra mucha gente”.

Rashid, que recuerda cómo Barcelona es “un lugar de tránsito” de yihadistas desde hace años y cuenta “con una importante población musulmana”, se pregunta por qué atacan donde están asentados y es para ellos “un lugar seguro”. “Se exponen a estar más vigilados aún. El temor ahora es que otras células que estén operativas y bajo control de las fuerzas de seguridad decidan actuar para evitar ser arrestados”, afirma el autor de Yihad.

El temor es que otras células que estén operativas decidan actuar para evitar ser arrestados”, dice Rashid

Es el reto en la actualidad de las fuerzas de seguridad, que están investigando cómo procedió la célula que ha atentado esta semana en Barcelona y Cambrils. El desafío ahora es mantenerse alerta y evitar repeticiones que amplificarían el mensaje terrorista.

La célula constaba de al menos 12 hombres, todos marroquíes salvo un español de Melilla, entre 17 y 34 años, que no estaban fichados por vínculos terroristas. En total son cinco parejas de hermanos (Oukabir, Hychami, Houi, Abouyaqoub y Aallaa). Algo mayor, el posible líder, el imán de Ripoll, de 45 años, salafista convencido que estuvo encarcelado por temas de extranjería en Castellón hasta 2012 . Querían imitar en Barcelona, en cuanto a su dimensión letal, la masacre parisiense de Bataclan.

En la discoteca Bataclan, el 13 de noviembre de 2015, los yihadistas dejaron una estela de 89 muertos. Es el atentado más mortífero reivindicado por Estado Islámico en Europa hasta el momento. Previamente se inmolaron tres terroristas en el Stade de France y otros tantos dispararon a diestro y siniestro en las terrazas del décimo y undécimo distritos.

Aquel año 2015 se había inaugurado con un atentado en la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo. Murieron 12 personas. En junio pasado, un hombre embistió su coche con explosivos contra un automóvil de la Gendarmería pero no logró su objetivo y fue abatido.

París ha perdido más de un millón de turistas en 2016 tras la ola de atentados terroristas en Francia, donde también Niza fue escenario de una de las mayores masacres el día de la fiesta nacional en 2016. Un camión se abalanzó contra la multitud y mató a 84 personas. La célula de los ataques en Cataluña pretendía alquilar un vehículo de gran tonelaje en un principio,  pero tuvieron que cambiar los planes por carecer de permisos.

En la vivienda de Alcanar, en Tarragona, donde fabricaban los explosivos los terroristas que han actuado en Barcelona y en Cambrils, se ha encontrado triperóxido de triacetona TATP, llamado la Madre de Satán, extraordinariamente volátil y mortífero. Lo usan con frecuencia los terroristas de Estado Islámico porque es fácil encontrar los componentes. Fallaron en  su manipulación y fueron dos yihadistas los que murieron en una explosión en el chalé. La policía aun trata de identificarlos. Otro fue arrestado.

Era la madrugada del fatídico 17 de agosto. Decidieron entonces improvisar un plan B: el atropello masivo en Las Ramblas, seguido por una huida hacia adelante en Cambrils.  Al menos 14 muertos y más de 100 heridos, víctimas de 35 nacionalidades, es el fatal balance del mayor atentado en suelo español desde el 11 de marzo de 2004. El primero reivindicado por el autodenominado Estado Islámico.

“No parecen profesionales, son muy amateur, y por esta razón no han conseguido su propósito. No se les había detectado precisamente por este motivo, estaban fuera del radar. Han actuado a la desesperada porque realmente no tenían un plan B”, señala el coronel Pedro Baños, analista experto en terrorismo.

Aunque no hayan logrado su propósito, es un éxito ante posibles emuladores que ven que puede estar a su alcance”, afirma Baños

También apunta que el desafío ahora de las fuerzas de seguridad es evitar que haya imitaciones. “Aunque no hayan logrado su propósito, logran un resultado exitoso ante posibles emuladores, que además ven que puede estar a su alcance. Es el riesgo ahora”, añade.

Como explican en su estudio Cataluña y la evolución del terrorismo yihadista en España, los investigadores Fernando Reinares y Carola García-Calvo, “Barcelona es el principal foco yihadista en España”. Allí fue detenido en 1995 el primer yihadista que luego fue condenado.

El cerebro del 11-S, los mayores atentados de la Historia, Mohamed Atta, se reunió en Cataluña con su enlace de Al Qaeda en julio de 2011 y le dio los detalles del ataque para que informara a Osama bin Laden.

Atta se alojó en Cambrils en un hotel cercano al ataque de la madrugada del viernes en el que fueron abatidos cinco de los terroristas de la célula que procedía de la localidad de Ripoll y trabajaba en su plan asesino en el edificio de Alcanar.

En 2008 diez ciudadanos procedentes de Pakistán, vinculados a la rama local de Al Qaeda, fueron detenidos cuando preparaban un nuevo 11-M en Cataluña. En 2015 se desmanteló la red Caronte, formada por 13 personas, entre musulmanes y conversos, nacidos en Barcelona y Tarragona.

“La radicalización en España se concentra en distintos enclaves y el más importante es Barcelona. De las 178 detenciones entre 2013 y 2016 una cuarta parte se han efectuado allí. España es el tercer país europeo en número de detenciones”, afirma Carola García-Calvo, coautora de una investigación titulada Los dos factores que explican la radicalización yihadista en España.  En 2017 Cataluña sigue en cabeza con 14 arrestados en una decena de operaciones.

Según este estudio, resultan determinantes para esta conversión en terroristas “el contacto con algún agente de radicalización yihadista y la existencia de vínculos sociales previos con individuos radicalizados”. Posiblemente habría sido el imán de Ripoll, un salafista radical de 45 años cuyo cadáver se sospecha que está entre los del edificio de Alcanar, quien habría adoctrinado a los otros miembros de esta célula.

Son muy frecuentes en estas células las parejas de hermanos, generalmente segunda generación de inmigrantes, que se adoctrinan juntos, y en el caso de los autores de las matanzas de Barcelona y Cambrils hay cinco parejas entre sus 12 componentes. En España hay menos miembros de segundas generaciones que en otros países como Francia y Bélgica.

El número de combatientes procedentes de España enrolados en las filas de Estado Islámico es de unos 200. En total, unos 5.000 europeos han luchado con el califato. Son los principales agentes de radicalización.

Sin embargo, este grupo de terroristas se distingue de otras células en Bélgica y Francia porque ninguno de sus miembros estaba en el radar de la policía por yihadismo. El autodenominado Estado Islámico busca a estos seguidores invisibles con su perfeccionado aparato de propaganda.

Responden al perfil del yihadista que ahora recluta el IS: jóvenes, sin vínculos religiosos previos, y nihilistas”, señala Lesaca

“En Barcelona cumplen al pie de la letra con lo que pide el Estado Islámico: actuar localmente y con vehículos, cuchillos o explosivos caseros. Los autores responden al perfil típico de yihadista que ahora recluta el Estado Islámico. Jóvenes o muy jóvenes, sin vinculación previa con la religión, y marcadamente nihilistas. Los mensajes que les lanzan a través de las redes apenas tienen referencias religiosas”, explica Javier Lesaca, analista del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo y autor de Armas de seducción masiva. Lesaca analiza en este libro más de un millar de videos de propaganda de Estado Islámico.

“Después de que en España se hayan frustrado cientos de atentados, casi es cuestión de estadística que acierten. Una vez que lo logran buscan el efecto dominó, la repetición, y por ello lo hacen en lugares donde pueden transmitirse imágenes para luego inspirar a otros y que haya una cadena de ataques”, afirma Lesaca desde Washington, donde investiga en la Universidad George Washington.

Apenas 24 horas después de los atentados de Cataluña, un joven marroquí de 18 años apuñaló el viernes a varias mujeres en Turku, la tercera ciudad de Finlandia. Dos de las personas agredidas murieron y el autor del ataque fue herido de un balazo en la pierna y arrestado.  En Siberia, este sábado, un joven ruso de 17 años ha herido con un arma blanca a varias personas. Estado Islámico ha reivindicado este ataque.

Sin embargo, al periodista especializado en terrorismo Florencio Domínguez, director del Memorial de Víctimas del Terrorismo, le parece que no es fácil emular atentados como los de Barcelona y Cambrils. “No son lobos solitarios con un cuchillo, es una red amplia, con ciertos medios, y por ello es más difícil la imitación. Los terroristas siempre lo intentarán pero no lo veo fácil”, afirma.

Los yihadistas están perdiendo la guerra en Siria y en Irak y pretenden ganarla en suelo de infieles, y Europa es uno de sus escenarios preferidos. Sin embargo, tampoco van a ganar esta batalla, en opinión de Pere Vilanova, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona.

Ni cambian gobiernos, ni aumentan la fractura social… Reclutan cada vez menos y en la marginalidad”, dice Pere Vilanova

“Los terroristas ni consiguen cambiar gobiernos, ni aumentan la fractura social, ni mucho menos lograrán ese cuento del califato. Cada vez reclutan menos, y lo hacen en la marginalidad”, afirma Vilanova. “El ciudadano ha interiorizado que habrá más atentados y que lo mejor que puede hacer es apoyar a las fuerzas de seguridad, y no dejar de hacer su vida cotidiana. La gente sigue yendo a Niza y a París”, añade.

Según Mabel González Bustelo, “la pérdida del sueño del califato puede significar que el IS continúe o intensifique su batalla propagandística en internet para promover la radicalización y acciones de lobos solitarios y pequeñas células. Es una amenaza real, pero la batalla sólo la ganarán si nos dejáramos llevar por el pánico. Hay que responder racionalmente como sociedades democráticas”.

La imagen de unos ciudadanos aplaudiendo a los Mossos d’Esquadra en Barcelona ilustra este espíritu de lucha en común, sin ocultar los miedos, ni exagerarlos. “No tinc por” (no tengo miedo), han clamado cientos de miles de ciudadanos en Barcelona a quienes desafían los cimientos de esta sociedad. “No tendréis mi odio”, escribía Antoine Leiris, viudo de una de las víctimas de Bataclan, en lo que se ha convertido en un lema contra la sinrazón del terrorismo. Barcelona y París sí que se miran juntas en el espejo para combatir la barbarie.