La unidad política e institucional generada por los atentados de Barcelona y Cambrils del pasado jueves se resquebraja por momentos, y las redes sociales son el principal escenario de esta ruptura. El Ayuntamiento de Ada Colau ha dado marcha atrás y dado luz verde a la instalación de bolardos de forma permanente en la ciudad. Mientras, los miembros de su partido, Barcelona en Comú, responden a las críticas por la falta de barreras físicas que impidieran los ataques y utilizan el 11-M para denunciar la «manipulación» respecto a este asunto.

La Junta de Seguridad Local de Barcelona, presidida por Ada Colau con la participación del delegado del Gobierno, Enric Millo, y el conseller de Interior, Joaquim Forn, ha acordado hoy la instalación de barreras físicas en los espacios de especial concentración de personas, aunque Forn ha reconocido ser más partidario de la colocación de «barreras móviles». El Ayuntamiento de Barcelona rectifica así la tesis en la que Ada Colau y Gerardo Pisarello han insistido en los últimos días, en el sentido de que los bolardos no podían extenderse por toda la ciudad y Barcelona debía seguir siendo “una ciudad abierta”.

El acuerdo alcanzado hoy en la Junta destaca la necesidad de incrementar el uso de obstáculos móviles en diversos lugares de gran concentración de personas así como el “estudio de los entornos con gran afluencia permanente de personas y de carácter simbólico para establecer medidas de carácter permanente como peatonalización de vías, instalación de obstáculos físicos o intervenciones urbanísticas específicas”.

Colau ha destacado además la creación de subgrupo técnico que “de forma regular, siempre con criterios técnicos, hará análisis de riesgos y valorará si hay que cambiar protocolos” asi como la necesidad de reforzar la formación en materia de detección de radicalismos y de gestión de emergencias.

«Hay muchas medidas urbanísticas posibles, por eso se crea subgrupo fijo para establecer medidas adaptándose a cada entorno» ha argumentado la alcaldesa. Forn, por su parte, ha defendido que la instalación de barreras físicas «no ha generado discrepancias» en la Junta de Seguridad y ha insistido en su convicción de que los bolardos no hubieran evitado el atentado. «El blindaje de las ramblas hubiera trasladado la acción terrorista a otro lugar».

El conseller ha recordado que Barcelona tiene «diferentes nodos de atracción» por lo que ha reclamado dejar en manos de los técnicos la decisión de dónde adoptar estas medidas. Forn ha anunciado además el aumento de presencia policial en las calles catalanas. Aumentarán  en un 10% las dotaciones de seguridad ciudadana y un 20% las de orden publico para destinar refuerzos al aeropuerto, los principales nodos ferroviarios y poblaciones turísticas más importantes, además de los acontecimientos de gran afluencia de publico.

Los ‘comuns’ citan al 11-M para denunciar «manipulación»

El número tres de Ada Colau y dirigente de Barcelona en Comú, Jaume Asens, ha recordado hoy el 11-M para acusar a quienes critican la gestión del consistorio en la prevención de atentados. Este martes, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, también hizo mención expresa a esta tragedia, que dejó 192 muertos en 2004, para atacar a los medios de comunicación.

«Nos engañaron en el #11M. No podrán engañarnos otra vez. Basta ya de intoxicación informativa!» afirma el tercer teniente de alcalde de Ada Colau en un tuit emitido mientras la alcaldesa se reunía en la Junta Local de Seguridad.

No es la primera mención a la tragedia del 11-M que sale desde la formación morada. El propio Pablo Iglesias emitió un mensaje a través de las redes sociales haciendo referencia a la masacre de 2004, que dejó 192 muertos, para atacar a la «caverna» mediática. En este caso, el líder de Podemos se refería a la polémica generada por las ruedas de prensa en catalán y las protestas de algunos medios asistentes ante esto. «El 11-M el Gobierno mintió en castellano, pero la caverna se escandaliza de que un policía catalán hable catalán», apuntaba Pablo Iglesias.

Estos tuits son un paso más en la campaña de descalificación del Ayuntamiento a los medios que han cuestionado la decisión de no instalar bolardos o maceteros en Las Ramblas y otros puntos de afluencia masiva como medida de prevención de atentados. Unas críticas de las que Barcelona en Comú, el partido de Colau, culpa al PP, aunque el líder de este partido en Barcelona, Alberto Fernández, señala que se han limitado a pedir una valoración de los responsables de seguridad sobre este punto.

El pasado lunes el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ya respondió a las criticas por esta cuestión con un tuit en el que señalaba al departamento de Interior de la Generalitat como el responsable de la decisión, que en los días siguientes ambas administraciones han optado por definir como una «decisión conjunta».

Pero ante la insistencia de las críticas, el partido de Ada Colau salió en defensa de la alcaldesa y publicó ayer en su cuenta oficial el documento en el que el Ministerio del Interior requería a las juntas de seguridad locales de toda España que analizaran la necesidad de instalar elementos de protección para prevenir ataques tras los atentados de París y Niza. En este documento también cuestionaba la profesionalidad de los medios: «¡Basta de manipulación!», declaraba en su cuenta el partido de Colau.