El PSOE resiste la presión y no se define. Su apoyo al Gobierno para impedir el referéndum de independencia de Cataluña le empieza a pasar factura. Podemos, su aliado “preferente” en el Congreso, lo utiliza para desgastar a los socialistas, al vincular su posición con la del PP en el conflicto. Por su parte, el PSOE mantiene “sin fisuras” su defensa de la legalidad mientras intenta marcar distancias políticas con el Gobierno.

En esta crisis institucional, el partido de Pedro Sánchez ha entregado un “apoyo global” al Gobierno -que no al PP- en su defensa de la “integridad del estado español”, como ha explicado su propio secretario general en diversas ocasiones. Ese respaldo institucional abarca todas las medidas que ponga en marcha el Gobierno con dos condiciones: que sean proporcionales y eficaces. Incluye, por tanto, iniciativas como la intervención de las cuentas catalanas y podría extenderse a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que serviría para suspender competencias de la autonomía catalana. En ese sentido, la dirección del PSOE no tiene un posición política. De hecho, la Ejecutiva federal nunca ha debatido sobre la aplicación de ese artículo.

En la reunión de este lunes, sin ir más lejos, los dirigentes socialistas abordaron la necesidad de marcar diferencias con el PP en el debate catalán, a pesar de mantener su apoyo al Gobierno, para no caer en la ‘trampa’ de Podemos, que sitúa al PSOE como defensor del PP. “No se le puede pedir al PSOE que se pronuncie sobre algo cuando ni siquiera el Gobierno tiene una posición clara”, ha explicado el portavoz de la Ejecutiva, Óscar Puente, que se ha situado “en la onda” de Pablo Casado, vicesecretario del PP, que este lunes ha asegurado que “no sería deseable” la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

“El Gobierno no tiene tomada esa decisión y el PSOE no se pronuncia sobre hipótesis. En función de las circunstancias decidiremos. No le hemos dado un cheque en blanco”. “Para nosotros, el cumplimiento de la ley es tan importante que está por encima de muchas cosas. No estamos mirando los barómetros ni nuestro interés electoral, sino el interés general”, ha puntualizado el portavoz de la Ejecutiva.

Sánchez se mantiene en la indefinición y sus portavoces en la ambigüedad

Las declaraciones de Puente en este sentido son más templadas que sus propias palabras en junio, cuando consideró demasiado “cruenta” la medida. También matiza la postura de la portavoz parlamentaria, Margarita Robles, en julio, cuando aseguró que “el artículo 155 nunca sería una solución procedente y nunca la apoyaríamos”.  Sus posturas no son aisladas, sino que están en sintonía con la ambigüedad mostrada por el propio Pedro Sánchez, que evita definirse al respecto asegurando que el 155 “no se aplicará”.

En todas sus intervenciones hasta el momento, el líder socialista ha hecho gala de indefinición al respecto. En una entrevista con el grupo Vocento en el mes de julio, Sánchez seguía en la línea inicial de Robles y Puente. “Invocar el artículo 155 de la Constitución para evitar el referéndum en Cataluña solo sirve para alimentar el independentismo”, aseguró, antes de abogar por el diálogo político. “No comparto que el Gobierno tenga que poner en marcha el artículo 155”, reiteró en otra entrevista en Telecinco.

El 5 de septiembre, en un desayuno informativo, también tiró de ambigüedad para apoyar las medidas que tome el Gobierno para evitar la votación. “Ante un hecho ilegal, el Estado tiene que garantizar la legalidad y ahí me voy a quedar”, respondió, al ser preguntado por la posibilidad de que se retiren urnas el 1 de octubre. Un día antes, en rueda de prensa en Ferraz, también evitó pronunciarse. Respecto a la posibilidad de que el Gobierno recurra al artículo 155, volvió a pedir “mesura y proporcionalidad”.