Podemos no enviará a ninguno de sus representantes principales a Cataluña por el referéndum del próximo domingo. El partido de Pablo Iglesias seguirá los acontecimientos desde Madrid para evitar revestir a la consulta con tintes de oficialidad. Desde el partido señalan que no está previsto que acudan miembros de la ejecutiva morada, aunque sí habrá dirigentes destacados de su filial catalana, Catalunya En Comú, como Xavi Domènech y Ada Colau, y de Podem Cataluña.

La cúpula de Podemos ha tomado esta decisión como una forma de ser «prudentes» en uno de los episodios de más tensión desde el inicio de la democracia. El discurso de partido ha pivotado hasta ahora en el frentismo existente entre el Gobierno de Mariano Rajoy y la Generalitat de Puigdemont, aunque han cargado la última responsabilidad sobre el PP después de las últimas actuaciones policiales por las que han sido detenidos 14 altos cargos de la Aministración económica catalana y después de que Montoro interviniera las cuentas de la Generalitat se requisara material electoral para el referéndum ilegal. En esta dinámica, el partido de Iglesias se ha unido a las fuerzas independentistas para condenar la «represión» del Ejecutivo contra el pueblo catalán y pedir la liberación de los «presos políticos».

La presencia de Iglesias o de su núcleo duro en Cataluña sería una forma de dar legitimidad a la consulta cuyo amparo legal ha sido suspendido por el Tribunal Constitucional. Justo hace dos años, el 27 de septiembre de 2015, se celebraban en Cataluña las elecciones autonómicas, y tanto el líder de Podemos como su entonces número dos, Iñigo Errejón, se desplazaron a Barcelona para seguir el recuento. En esta ocasión optarán por desmarcarse del referéndum para recordar algo en lo que llevan días insistiendo: Podemos no apoya la hoja de ruta de Puigdemont, aunque sí defiende un referéndum pactado con el Estado.

Con esta ausencia, el partido morado evita una nueva imagen a solas con los partidos independentistas. Una fotografía que se ha repetido en las últimas semanas y que ha motivado la necesidad de dar explicaciones y negar la mayor mediante una cuenta de Twitter. La vía de Podemos, intermedia entre los partidos independentistas y los constitucionalistas, corre el riesgo de orillarse junto a los primeros. Y marcar distancia, también geográfica, con el referéndum del domingo es un paso para reforzar este perfil propio.