Pedro Sánchez es uno de los protagonistas de la semana después de que el miércoles anunciara su acuerdo con el Gobierno para apoyar la aplicación del artículo 155 en Cataluña a cambio de reformar la Constitución. En la reunión mantenida el martes por la noche, tras la declaración de independencia ‘en diferido’ de Carles Puigdemont, Mariano Rajoy se comprometió con el líder de la oposición a revisar la Carta Magna dentro de seis meses en una comisión territorial donde tendrán cabida todos los grupos parlamentarios, asegurándose así el apoyo socialista. Pero en este pacto no estaba su ‘socio’ de Gobierno, Albert Rivera.

Sí es cierto que en conversaciones generales mantenidas entre PP y Ciudadanos la necesidad de una reforma de la Constitución se había valorado a grandes rasgos, pero no apareció en esta última ronda de contactos del presidente del Ejecutivo, como han confirmado en la formación naranja, que ha quedado al margen de esta decisión.

Ciudadanos se escuda en que siempre ha mostrado su buena disposición para actualizar la Constitución. Tanto en su programa electoral como en el acuerdo de investidura firmado con el Partido Popular se incluye una revisión del texto fundamental. “Se acordó también en el pacto de 200 puntos con el PSOE en la investidura fallida de Sánchez”, apuntan,  y así lo quisieron recordar el miércoles tras el tanto de Sánchez.

Ciudadanos incluía la reforma constitucional en el acuerdo de investidura de Rajoy y en el fallido de Sánchez

Esto ha hecho mucho daño en Ciudadanos, que además tiene en mente un proyecto de reforma muy dispar a la del PSOE. El líder socialista, como él mismo ha asegurado, quiere que su partido sea uno de los “fundadores de la Constitución de 2017” como lo fue en la del 78. Para ello pretende llevar adelante su propuesta de estado federal y “hablar sobre cómo Cataluña se queda en España, no sobre cómo se va”. Ya el pasado el mes de julio, Sánchez viajó al País Vasco para reunirse con el líder del PNV, Andoni Ortuzar, para recabar apoyos que se sumen a su propuesta.

Por su parte, la formación naranja cree que no se debe llevar a cabo esta reforma por la crisis en Cataluña, sino pensando en todo el país y, lejos de aumentar los privilegios a esta autonomía, acotarlos. Concretamente, los de Rivera proponen eliminar las nacionalidades del texto constitucional y que sólo recoja “Comunidades Autónomas”. De hecho, estaban convencidos de que el Gobierno apoyaría su propuesta y no la plurinacionalidad de Sánchez. Pero esto era antes de la reunión entre ambos.

Además, Ciudadanos considera necesario hacer una revisión general y no sólo tratar las autonomías, sino aspectos como las funciones del Senado y la eliminación de los aforamientos, entre otros puntos. Los plazos con los que cuenta empiezan en noviembre o incluso diciembre, una vez calmadas las aguas del referéndum del 1-O. Durante esos meses, su idea es que se reúna un grupo de juristas y expertos que analicen los puntos que necesitan ser modificados para su posterior debate.

La reforma, tal y como acordaron Rajoy y Sánchez, se abordará a través de la comisión de revisión del estado de las autonomías aprobada por el Congreso de los Diputados a propuesta del PSOE y se pondrá en marcha dentro de seis meses para que empiece a funcionar el año que viene. De esta forma, los líderes del Gobierno y de la oposición dan muestra de una relación “más normalizada” y de la “coordinación” de la que presumía el secretario general de los socialistas. Lo que por el momento no se ve es la foto a tres.