A medida que avanza la cuenta atrás para las elecciones del 21-D en Cataluña, PP, PSOE y Ciudadanos han dejado a un lado la unión de los constitucionalistas frente al desafío independentista. De esa unidad que mostraban los tres partidos en la aplicación del 155 hace apenas un mes ya no queda nada y todos los dardos se dirigen hacia Ciudadanos, al que las encuestas sitúan como las siglas no independentistas más votadas.

Desde que la formación naranja ofreciera su apoyo incondicional al Gobierno para convocar elecciones mediante el artículo 155, la relación entre ambos partidos se ha enfriado. Rivera y Rajoy no han vuelto a tener contacto. La oposición de Ciudadanos al cupo vasco ha tensado las relaciones, como se pudo ver el pasado jueves en el pleno del Congreso de los Diputados entre el líder de la formación y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Rivera le recordó que son ellos quienes apoyaron la investidura de Rajoy, quienes aprobaron los presupuestos de 2017 y quienes se han comprometido a respaldar los de 2018 mientras que quienes votaron a favor de las leyes de Concierto y Cupo negociadas entre el Ejecutivo de Urkullu y el de Rajoy, el PSOE y el PNV, “son los que bloquean la aprobación de los próximos presupuestos”.

Rivera y Rajoy no han vuelto a tener contacto tras la aplicación del 155

Compromís y Ciudadanos fueron los únicos que rechazaron las dos leyes, pero es la negativa de Rivera la que más ha molestado en el Gobierno de Rajoy por considerarlo “oportunista”. “Todo lo que uno hace bien es electoralista”, señalan con ironía en la formación naranja. “Nos oponemos ahora porque el Gobierno trae el cupo ahora. Siempre nos hemos negado”, insisten.

A ello se suma el tanto que se ha adjudicado el líder de la formación en cuanto al artículo 155. En el Ejecutivo aseguran que son ellos quienes decidieron aplicar esta medida ante la situación en Cataluña, aunque para ello contaran con PSOE y Ciudadanos, y se sienten molestos por que sea Rivera quien se ponga las medallas asegurando que la idea partió de su partido. “Antes decían que el 155 era matar moscas a cañonazos y ahora parece que es suyo”, se lamentaba este viernes Javier Arenas en la presentación del eslogan de campaña del PP catalán ante el Grupo Popular en el Senado.

Ciudadanos hace suya la medida e insisten en que “fue Rivera quien convenció a Rajoy de aplicar el 155” y acusan a los populares de mentir. Lo cierto es que desde su aplicación, la buena sintonía que parecía haber entre ambas formaciones ha desaparecido y ahora no hay más que reproches. Arenas, aprovechando la campaña electoral, recriminaba a la formación naranja sus orígenes socialdemócratas para haberse transmutado ahora en liberales y “mañana ya veremos”. Incluso reconoció sin ambages haber encontrado un socio mucho más fiable en Pedro Sánchez en la aplicación del 155.

“Si tienen que gobernar con el PP bien, con el PSOE también. Ciudadanos no tiene problema de criterio, es que tiene todos los criterios”, añadió. En la misma línea se expresó el candidato catalán, Xavier García Albiol, que criticó la “volatilidad” de las propuestas naranjas y afeó que su candidata, Inés Arrimadas, no tenga ninguna experiencia en gestión pública.

La “media naranja” del PP

La relación con el PSOE no es mucho mejor. Esta semana, el secretario general, Pedro Sánchez, descartaba hacer presidenta a Inés Arrimadas si ésta, como indican las encuestas, lidera la lista más votada entre los no independentistas, y endureció el tono con la formación, a la que calificó como “media naranja del PP“. En sus argumentos, el líder socialista apuntaba que Ciudadanos “es un partido que durante estos últimos meses lo que está haciendo es abrazar todas las tesis del PP” y consideraba que “en España hemos tenido ya suficiente derecha como para tener más en Cataluña y confrontar”.

En esta línea, el líder del PSC y candidato a la presidencia de la Generalitat, Miquel Iceta, aseguraba hace una semana que buscaría acuerdos con quien le hiciera presidente, convencido de que obtendrá mejores resultados que Arrimadas. En cualquier caso, no sería hasta después de las elecciones cuando podrían empezar las negociaciones, pero a día de hoy no están dispuestos a apoyar un gobierno de Ciudadanos, entre otros motivos, por lo que perciben como falta de un proyecto político de la formación.

Pedro Sánchez ha descartado su apoyo para hacer presidenta a Arrimadas

A juicio de los socialistas, más allá de vencer al independentismo, los de Rivera no tienen “un proyecto claro para Cataluña y ninguna experiencia de gestión ni de comprensión del hecho singular catalán”, en palabras del secretario de Organización, José Luis Ábalos. Ni siquiera la presión que ejerce la formación naranja a los socialistas, pidiéndoles que les devuelvan el favor que Ciudadanos les ha hecho en Andalucía permitiendo el gobierno de Susana Díaz ha hecho dudar al PSOE, que por el momento se mantiene firme en su negativa.

A Ciudadanos no le preocupa. No quieren adelantar acontecimientos pero están convencidos de que el PSC buscará el tripartito y el rechazo tan rotundo a apoyar la que según las encuestas será la lista constitucionalista más votada no es más que un “tic independentista”. Pero no es algo que les preocupe porque “una cosa es decirlo y otra y hacerlo”. Así, creen que intentarán repetir el tripartito, pero son conscientes de lo que ello puede suponer para el PSOE y, cuando llegue el momento, “a veces son los compañeros los que te reconducen”. Creen que barones como Susana Díaz o García-Page no permitirían un acuerdo con ERC.

Ruptura en Andalucía

Si bien Ciudadanos está presionando a los socialistas para que les devuelvan el favor que ellos les han hecho en Andalucía permitiendo el Gobierno de Susana Díaz, eso no ha servido para que Iceta se mueva de su postura. A la espera de lo que finalmente ocurra tras el 21-D, la formación naranja avisa de que puede haber consecuencias en Andalucía.

Recalcan que no son partidarios de extrapolar lo que ocurra en un ámbito como Cataluña a otros escenarios, pero si los números dan e Iceta se niega a apoyar a Arrimadas, habrá que “hacer una reflexión: si no servimos para pactar en un sitio, igual tampoco servimos en otro”.