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Podemos rescata el fetiche de la "remontada" del 20-D ante la "mala noticia" del CIS

Podemos cuestiona la elaboración de las encuestas del CIS pero reconoce que su candidato Xavi Domènech es desconocido para muchos

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Podemos rescata el fetiche de la "remontada" del 20-D ante la "mala noticia" del CIS
Pablo Iglesias y Xavi Domènech durante la campaña del 21D.

Pablo Iglesias y Xavi Domènech durante la campaña del 21D. EFE

Resumen:

Podemos quiere repetir para las elecciones catalanas del 21 de diciembre los mismos pasos que dio en las generales de 2015. En esta ocasión, los de Pablo Iglesias prefieren una repetición electoral en Cataluña a facilitar un Gobierno de socialistas apoyado por Ciudadanos, tal como ocurrió hace un año y medio al rechazar la investidura fallida de Pedro Sánchez, que llevó a repetir los comicios. Pero esta no es la única similitud con el 20-D. En sus argumentarios internos, la formación recurre a los comicios del 20-D y rescata el mantra de la "remontada" para justificar los malos resultados que le brinda el CIS. Los morados ponen en duda los métodos del barómetro pero admiten, eso sí, que de confirmarse los resultados serían una "mala noticia". La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, publicado el pasado lunes, apunta a una discreta caída de un 0,3% en intención directa de voto que se traduce sin embargo en una pérdida de dos diputados en el Parlament catalán para el partido de Ada Colau y Xavi Domènech.

Podemos quiere repetir para las elecciones catalanas del 21 de diciembre los mismos pasos que dio en las generales de 2015. En esta ocasión, los de Pablo Iglesias prefieren una repetición electoral en Cataluña a facilitar un Gobierno de socialistas apoyado por Ciudadanos, tal como ocurrió hace un año y medio al rechazar la investidura fallida de Pedro Sánchez, que llevó a repetir los comicios. Pero esta no es la única similitud con el 20-D. En sus argumentarios internos, la formación recurre a los comicios del 20-D y rescata el mantra de la «remontada» para justificar los malos resultados que le brinda el CIS. Los morados ponen en duda los métodos del barómetro pero admiten, eso sí, que de confirmarse los resultados serían una «mala noticia».

La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, publicado el pasado lunes, apunta a una discreta caída de un 0,3% en intención directa de voto que se traduce sin embargo en una pérdida de dos diputados en el Parlament catalán para el partido de Ada Colau y Xavi Domènech. Con nueve escaños, los morados obtendrían la misma representación que la CUP y podrían dar la mayoría tanto al bloque independentista como al constitucionalista.

El CIS da la victoria a Ciudadanos en porcentaje de voto, con un 22,5%, 1,7% más que ERC, con un 20,8%. Este dato se corresponde con la estimación de voto tras el proceso de «cocina», corregido el dato de intención directa de voto que sigue dando a los republicanos como los favoritos de los encuestados. Los resultados despiertan suspicacias en Podemos, que cuestiona estos datos y los califica como una «grata sorpresa» para el bloque no soberanista.

«No deja de ser curioso- reseña el argumentario interno- que la encuesta preelectoral del CIS para Cataluña sea “una grata sorpresa” para el bloque del 155, presentando justamente los resultados necesarios para que contribuyan a la movilización de su electorado, a saber: Ciudadanos como posible vencedor y el bloque independentista perdiendo, por 1 escaño, su mayoría absoluta. Y es que, pese a que en el voto directo (espontáneo) ERC lidera los resultados 4 puntos por delante de Cs (17,1% a 13,2%), el estudio apunta (después de la «cocina») a la inversión de papeles, con la formación naranja sacando casi 2 puntos de ventaja a los republicanos (22,5% a 20,8%).

Lo desconocido de Domènech es para Podemos «un  mayor potencial de crecimiento»

Más allá de la desautorización al barómetro, la formación de Iglesias señala que «en todo caso, de ser cierto, sería una mala noticia», porque a su juicio «Cs es garantía de recentralización y frentismo», detalla el documento elaborado por el equipo de Argumentario de Podemos, un área controlada por Pedro Honrubia y dependiente de la Secretaría General de Pablo Iglesias.

Los morados también reconocen el que es uno de sus puntos débiles de cara a las urnas: el desconocimiento que suscita su candidato, Xavi Domènech, al que no conoce el 30,2% de los catalanes encuestados en el CIS. Sin embargo, creen que la alta movilización y el avance de la campaña podría contribuir a dar publicidad al dirigente y arrastrar votos. El tiempo juega a favor de los morados, que conforme avancen las semanas podrán dar a conocer a Domènech. Es por ello que una eventual repetición electoral pondría en la picota al candidato de los comunes de Colau, que ya habría acaparado el foco en el escenario post 21-D por ser la llave de Gobierno.

«Nuestro candidato Xavi Domènech es todavía el más desconocido (30% no le conocen) y la inmensa mayoría del pueblo catalán confirma su interés en ir a votar (91%). Todo ello nos apunta para un mayor potencial de crecimiento de la candidatura de CeC [Catalunya en Comú] según vaya desarrollándose la campaña», señala el documento, distribuido entre los cargos públicos de Podemos.

«Confiamos en el crecimiento de nuestra candidatura a lo largo de la campaña. Estamos seguros de poder repetir la “remontada” del 20-D. Tenemos las mejores propuestas de solución y al mejor candidato posible, sea vía directa o sea vía Borgen, para Gobernar Cataluña y ayudar a superar la situación de tensión y enfrentamiento vivida estos meses».

El grito de «remontada» resonó con fuerza en la campaña de las generales de 2015, justo antes de que Podemos llegara al Congreso de los Diputados. La encuesta electoral del CIS de diciembre de aquel año, publicada como en esta ocasión, justo antes del arranque de campaña- daba al partido de Pablo Iglesias entre 45 y 49 diputados, por detrás de Ciudadanos, a quien pronosticaban entre 63 y 66. En las urnas, Podemos obtuvo entre 22 y 24 escaños más de los que precedía el barómetro, y en esta ocasión confían en que ocurra lo mismo en Cataluña.