Política

Ofensiva de Nicolás Maduro contra España para ganar las elecciones presidenciales

Maduro con el puño en alto ante decenas de seguidores.

Ofensiva de Maduro contra España para ganar las elecciones presidenciales de Venezuela. EFE

Maduro ya está en campaña electoral. Su lema: Juntos Podemos Más. A toda prisa y con notas surrealistas. Juntos sí, contra España, también. El presidente de Venezuela ha elegido un enemigo exterior, España, y en concreto, el jefe del gobierno, Mariano Rajoy, como estandarte contra quien volcar su ira por el aislamiento que sufre por gran parte de la comunidad internacional. La UE, como hizo EEUU, ha aprobado esta semana sanciones contra siete altos cargos del régimen, entre ellos el número dos del partido del gobierno, Diosdado Cabello.

“Ponte a cuatro paticas, compadre, que este pueblo lo que te va a dar es pela (paliza)”, advirtió con tono marrullero el presidente venezolano a Rajoy, que ejerció de gallego y prefirió no contestar. Maduro se ha lanzado a la ofensiva contra España para aferrarse al poder y volver a ganar unas elecciones presidenciales anunciadas para antes de mayo y que en estas condiciones no se atienen a la legalidad venezolana. Ha acusado de «injerencias» a España, y hace ver a su población que su sufrimiento procede de ese supuesto acoso exterior.

Mientras Maduro insulta a Rajoy (“corrupto”, “racista” y “colonialista”) y su gobierno describe España como “uno de los países más desiguales de Europa: son incontables los desahucios diarios… y con una de las tasas de desempleo más alarmantes de Europa”, el presidente venezolano oculta cómo el FMI prevé para su país una inflación del 13.000 en 2018 y una caída del PIB del 15%. Ni siquiera los llamamientos de Unicef y Caritas sobre la alarmante desnutrición infantil le hacen recapacitar.

España es el tercer país del mundo, después de EEUU y Colombia, donde más venezolanos que huyen de la pobreza y la represión del régimen de Maduro se han instalado. Unos 320.000, según cálculos no oficiales, que en España son más complejos porque muchos retornan como españoles por sus orígenes.

De la Venezuela bucólica que describe el Ministerio de Exteriores en el comunicado en el que da cuenta de la expulsión del embajador español, Luis Silva Fernández, han salido casi 2,8 millones de personas, que buscan un futuro mejor en unos 90 países. Más de medio millón están en la vecina Colombia. Ahora son mayoría los que huyen por vía terrestre por falta de medios y restricciones aéreas por la grave crisis.

Sin embargo, el régimen retrata un país en el que “aun en dificultad económica, el presidente Nicolás Maduro ha expandido la inversión social. El derecho a la vivienda se asegura a través de un innovador programa… que ha dignificado a casi dos millones de personas. La educación y la salud constituyen derechos garantizados por el Estado…”. Ni sombra de la carestía de medicamentos y alimentos básicos.

En ese contexto, la UE ha dado un paso histórico con las sanciones con nombre y apellidos contra siete funcionarios de alto rango del régimen. Además de Diosdado Cabello, se han congelado los bienes que tengan en la UE y no podrán entrar en el territorio de los Veintiocho los siguientes altos cargos: la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena; el actual fiscal general, Tarek Saab; el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno; el ministro del Interior, Luis Reverol; el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Gustavo González; y el jefe del gobierno del distrito capital, Antonio Benavides. De momento se salva el presidente Nicolás Maduro.

A continuación, se activa la maquinaria chavista. La Constitucional propone adelantar las elecciones al primer cuatrimestre del año, cuando estaba prevista para el mes de diciembre. Salvo cuando falleció Chávez, no ha habido modificaciones de calendario tan sustanciales en las presidenciales. Y Maduro y Cabello buscan un culpable: España, a quien acusan de servir a EEUU, y activan la maquinaria de las amenazas.

Primero guerra diplomática, expulsión de embajadores. El Consejo de Ministros respondió a Venezuela con la expulsión del representante en Madrid, Mario Isea, a quien Caracas había llamado a consultas. La ofensa: Rajoy había dicho que las sanciones son «muy merecidas». A la par, amenazas veladas a empresas. Cabello acusó al gobierno español de «arrastarse al imperialismo» y recordó que «hay empresas españolas muy importantes… y tenemos derecho a exigirles. Si ellos no nos quieren, nosotros tampoco».

Es el arranque de la campaña. Como no se atreven con la UE, lanzan un discurso tabernario contra España, contra Rajoy», dice Páez

“Es el arranque de la campaña electoral. Como no se atreven con la UE, lanzan un discurso tabernario contra España, contra Rajoy. Están condenando en realidad a personas concretas vinculadas con narcotráfico, corrupción… Pero responden remontándose a Colón”, explica Tomás Páez, profesor de la Universidad Central de Venezuela y coordinador del proyecto de la diáspora venezolana.

“Habrá continuos ataques a España. Esto solo es el principio. Se aferrarán a la corrupción para atacar al gobierno, o bien apoyarán aún más el rupturismo en Cataluña. El mensaje será: vamos a pelear contra el imperialismo español. Mientras en Venezuela usan la escasez para controlar a la gente”, añade Páez.

En la memoria colectiva está el “¿por qué no te callas?”, del Rey Juan Carlos a Chávez. Maduro no cejará. No quiere lecciones de democracia, concepto que interpreta a su manera.

“Es un clásico de los autoritarismos: buscar el antagonista exterior, cuanto más concreto mejor para resolver los problemas internos. Lo hizo Chávez con Bush, luego con el Rey, y ahora Maduro con Rajoy. También recurrieron al enemigo exterior Perón o Castro”, explica Luis Tejero, experto en comunicación política.

Sobre la diáspora venezolana recuerda Tomas Páez cómo esos casi 2,8 millones venezolanos en el exterior, que serán más en abril, no podrán votar, y suponen más del 10% de la población. “Ponen dificultades al registro con incontables pretextos”, aclara.

Es uno más de los factores que hacen que la elección sea considerada una farsa por gran parte de la población, y también de los opositores. La Asamblea Constituyente, quien propone la fecha a la Junta Electoral, es ilegal. Lo dice el padre Ugalde, ex rector de la Universidad Andrés Bello (UCAB), una de las voces más respetadas dentro y fuera de Venezuela.

“Entre la convocatoria y la votación tiene que haber seis meses. Pero decide anticiparlas (deberían ser en diciembre) una institución que no tiene autoridad para decidir. La Constituyente se proclamó supraconstitucional como los dictadores Stalin o Castro”, aseguraba Ugalde a VpiTV.

Más notas surrealistas: los principales líderes opositores están inhabilitados (Henrique Capriles o Leopoldo López, también en prisión domiciliaria). Acaba de saberse que el poder electoral ha ilegalizado al partido Voluntad Popular, de Leopoldo López, por no renovar su nombre ante el Comité Nacional Electoral y otro menor, Puente. El Supremo venezolano ha excluido a la Mesa de Unidad Democrática por una sentencia que prohíbe la doble militancia con lo que la oposición no podrá ir unida. Mil y un obstáculos a la limpieza electoral.

Desde dentro, opositores como María Corina Machado denuncian la “farsa electoral”, y el Departamento de Estado ha emitido una nota descalificando la convocatoria. También el Grupo de Lima se ha sumado a las críticas.

“Maduro se atrincherará en la campaña. El ataque a España es parte de ese discurso. Resistirá con el eslogan Patria o Muerte, igual que en la Revolución Cubana”, señala Anna Ayuso, investigadora especializada en América Latina del CIDOB de Barcelona.

“Va contra España porque sabe que el gobierno ha defendido que se apliquen las sanciones. Ahora puede utilizar a las empresas españolas como rehenes, aunque cada vez es menor la presencia y más su necesidad de inversores”, agrega. Según Ayuso, “la clave la tiene China, que posee la mayor parte de la deuda de Venezuela y parece que no quiere dar más crédito, pero Rusia sigue ahí, aunque la capacidad de aguante es limitada”.

La mesa de diálogo de República Dominicana pende de un hilo tras las acusaciones a la oposición de revelar el paradero del piloto Oscar Pérez, al que mataron las fuerzas de seguridad venezolanas cuando ofrecía su rendición. Luego se sumó el adelanto electoral. La quebrantada oposición se debate entre acudir a las elecciones después de negociar ciertas garantías, aunque ello suponga reconocer un proceso que nace ya ilegal, o bien rechazarlas por ser una escenificación más del régimen.

Maduro les dice a lo suyos: España está contra nosotros. Aquí se debería ignorar. Solo busca protagonismo», dice Carrasquero

“Maduro recurre a esas estrategias comunicacionales hacia dentro. Les dice a los suyos, España está contra nosotros. Aquí se debería ignorar. Solo busca protagonismo. Son maniobras de distracción”, explica José V. Carrasquero, profesor de Ciencia Política y consultor.

Según Carrasquero, “Maduro simulará un proceso electoral”. Y lo hacen con sorna: “Si el mundo quiere aplicar sanciones, nosotros aplicaremos elecciones”, dijo Diosdado Cabello, número dos del partido gobernante al proponer el adelanto electoral. El ex presidente español Felipe González lo repite una y otra vez: “Elecciones limpias no habrá”. La oposición con posibilidades está fuera de juego, las reglas las pone el gobierno, y si aún así no sale como le gustaría, siempre pueden invalidarlo todo como han hecho con la Asamblea Nacional.

El panorama es desolador para el venezolano medio. Venezuela vive una crisis histórica. Desde 2014 se ha perdido un tercio del PIB. Nunca antes Venezuela había perdido 35 puntos del PIB. Ningún otro país de América Latina ha sufrido algo así en los últimos 40 años. «La revolución ha convertido a la Dubai de América Latina en una segunda Haití», señala José Manuel Puente, profesor del IESA.

El salario mínimo es de un euro, 300.000 bolívares. Un profesor universitario cobra cinco euros. Pero, como recuerda Anna Ayuso, “aún hay un núcleo de gente, puede que un 30%, que considera el chavismo como un modus vivendi, viven del aparato y saben que con otros no será así”. Ahí se aferran. Incluso Maduro anticipa que puede lograr diez millones de votos. El recuento está ya en marcha. Surrealismo venezolano hasta el final.

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