El PP terminó hundido un jueves que comenzó eufórico. Porque esa era la sensación dentro del Grupo Parlamentario cuando Mariano Rajoy se batía por la mañana desde la tribuna contra José Luis Ábalos y Pedro Sánchez. La intervención del presidente se recibió con optimismo en la bancada del PP, que entonces todavía confiaba en dar la vuelta a la voluntad del PNV, ya inclinada entonces a apoyar la moción de censura. Eran cerca de las 11 de la mañana y Rajoy exhibía su mejor faceta de orador, bromeaba, felicitaba a Pablo Iglesias por tener que “comerse con patatas” sus Presupuestos Generales.

Los populares no dan crédito al giro de los acontecimientos. No han asimilado aún que el próximo sábado Pedro Sánchez tomará posesión y Mariano Rajoy ya no estará en La Moncloa. Se expresan con cierta melancolía. El lunes probablemente haya nuevo Ejecutivo. La salida será rápida y no hay demasiado tiempo reflexionar sobre la caída del Gobierno. “Ha sido una buena etapa, pero muy dura, le deseo suerte al que venga después”, advertían con rotundidad fuentes de Moncloa: “Este sábado hago cajas y despejamos para el que venga”. Algunos asesores ya habían comenzado a hacerlas el miércoles, según ha podido conocer El Independiente.

La primera gran voz de alarma previa al ‘sí’ del PNV fueron las “caras largas” de los ministros pasado el mediodía

Miembros del Gobierno reconocían apesadumbrados la tristeza de dejar su cargo. “Aún quedaban muchas cosas por hacer. Me hubiera gustado firmar alguna medida más”, señalaban desde el Ejecutivo. Otras voces reconocían la inquietud por dejar el Gobierno en manos de los socialistas. La crisis catalana es uno de los frentes que más preocupa al PP, después de la “dialéctica territorial” que ha mostrado Sánchez durante su intervención en el debate de la moción de censura, donde Carles Campuzano (PdeCat) le ha invitado a abrir nuevas vías en Cataluña. “Quien gobierna contra Cataluña acaba perdiendo las instituciones”, advirtió el diputado catalán.

Fueron precisamente los ministros, sus rostros, los que dieron la voz de alarma. Cuentan en el Grupo Parlamentario que alrededor de la una del mediodía se empezaron a ver en la bancada del gobierno “caras largas” y conversaciones al oído. El ‘sí’ del PNV, que ya se avanzaba desde el miércoles, se daba por seguro durante el receso decretado por Ana Pastor antes de comenzar la sesión de tarde. Aitor Esteban emplazaba a la prensa a esperar a su discurso, pero la misma prensa confirmaba en bloque minutos después lo que era vox populi: Rajoy caería con el voto decisivo de los nacionalistas vascos.

El grupo, dividido sobre la dimisión

Surge entonces entre los 134 diputados populares una disyuntiva. Una mayoría no excesivamente amplia apuesta por que Mariano Rajoy, que no se presenta en el Congreso durante la tarde, no dimita. Que se mantenga en su cargo y aguante hasta la votación, que Sánchez sea presidente y que el PP se refuerce desde la oposición de cara a las próximas elecciones. La alternativa abre la puerta a un período de deliberaciones que, como explica posteriormente María Dolores de Cospedal, no ofrece ninguna garantía de que el poder vaya a quedar en manos de Soraya Sáenz de Santamaría, como pretendían Rajoy y el partido.

Hay ministros que desaparecerán del Hemiciclo porque no son diputados. El resto desplazarán de las comisiones a sus actuales inquilinos

Al contrario, consideran más probable que en esa investidura acabe resultando elegido Pedro Sánchez por mayoría simple tras escenificarse un nuevo fracaso del PP para recabar apoyos en el Congreso. Una minoría del Grupo Parlamentario Popular, aunque numerosa, considera durante la tarde que lo mejor es intentar esa opción, y que es un error entregar el Gobierno mientras el partido se queda cruzado de brazos. Para el final de la tarde, tras las intervenciones del PNV, Ciudadanos y Podemos, la sensación en el Grupo y en Génova ya es compartida. “Terrible”, trasladan desde la sede del partido, donde hablan de una “depresión generalizada”.

Una depresión fruto de un error de cálculo tras la publicación, el jueves pasado, de la sentencia de la trama Gürtel. El PP trató de restarle importancia y, de hecho, cuando el PSOE registró la moción de censura el viernes, en Génova se interpretó como una aventura más de Pedro Sánchez destinada al fracaso. Una semana después, el partido ha quedado en absoluto estado de shock.

Lo que se avecina ahora para el Partido Popular, en el poder desde 2011, es un tsunami repentino. Varios miles de cargos nombrados directamente por el Gobierno y los ministerios perderán sus puestos de trabajo en las próximas horas. No sólo los ministros “hacen las cajas”, aunque la suya es también una situación delicada. Especialmente la de Alfonso Dastis (Exteriores), Iñigo de la Serna (Fomento) o Román Escolano (Economía), que ni siquiera son diputados.

Rajoy puede ser portavoz

Habrá un terremoto interno en el día a día del partido y del grupo. Tensiones internas por cuesitones meramente prácticas. Por ejemplo: los actuales ministros serán recolocados en su mayoría como portavoces de comisión, de donde desplazarán a sus actuales inquilinos, que dejarán de cobrar los pluses asociados al cargo. Menos visible pero más amplio será el terremoto que se llevará por delante a responsables de prensa, cargos medios…

El PP también tendrá que pensar su estrategia de rearme parlamentario de cara a las futuras elecciones, que podrían celebrarse en este mismo 2018. Y uno de los debates abiertos en este momento es el de quién debe ocupar durante este tiempo la portavocía del Grupo, hasta ahora asumida por Rafael Hernando.

La mayoría opta, en estos momentos, por que sea el propio Mariano Rajoy quien asuma esa función, mientras se dirime el debate sobre el liderazgo del partido y de las listas electorales. Un liderazgo que bien podría volver a recaer en Rajoy, máxime si durante estos meses mantiene la exposición pública desde la portavocía. Dentro del PP, los pocos que tienen ganas, también bromean con el continuismo que aportarán los Presupuestos si el PSOE los asume como propios, como ha prometido al PNV: “Que siga Montoro de ministro de Hacienda”.