Margarita Robles, en su despacho del Ministerio de Defensa.

Margarita Robles, en su despacho del Ministerio de Defensa. MARCO ROMERO / MDE

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"El plan de 30.000 millones de Cospedal tenía más de virtual que de real"

Política MARGARITA ROBLES / Ministra de Defensa

"El plan de 30.000 millones de Cospedal tenía más de virtual que de real"

Lleva sólo dos semanas en el cargo, pero Margarita Robles (León, 1956) ha sacado tiempo para reunirse varias veces con toda la cúpula militar, visitar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Brigada Guadarrama, acercarse al centro operativo de la OTAN para el Sur de Europa, conectarse por videoconferencia con las tropas que participan en las 22 misiones en el extranjero, entrevistarse con representantes de las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas, participar en la entrega de premios militares y asistir a un acto de homenaje a víctimas del terrorismo.

Pedro Sánchez ha confiado a Robles, pilar del grupo socialista en el Congreso de los Diputados durante la primera parte de la actual legislatura, uno de los ministerios de Estado: el de Defensa, del que vuelve a depender el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El presidente del Gobierno recompensa así la apuesta que hizo por él esta magistrada hace dos años, cuando renunció a su plaza en la Sala Tercera del Tribunal Supremo para acompañarle en una aventura incierta que ha logrado hacer escala en la Moncloa.

Pregunta.- ¿Pidió usted a Pedro Sánchez que le confiara un macroministerio de Interior y Justicia?
Respuesta.- Eso es absolutamente falso. Yo desde el principio supe dónde iba a ir y estoy donde quería estar. Todo lo que ha surgido alrededor de mi nombramiento no se corresponde con la realidad; sería bueno que hubiera un periodismo mínimamente riguroso y contrastado. Insisto, estoy donde quería estar y donde creo que puedo prestar un servicio con arreglo a mi formación y a mis convicciones.

P.- ¿Por qué se tardó tanto en conocer su nombramiento?
R.- Por una razón que todo el mundo tiene que comprender. El jefe supremo de las Fuerzas Armadas es Su Majestad el Rey y, hasta que el presidente del Gobierno no despachara con él, por un tema de cortesía institucional, no se tenía que hacer público quién iba a ser el titular de Defensa. La ministra de Defensa sabía que iba a ser ella la ministra de Defensa.

Es absolutamente falso que yo pidiera el Ministerio de Interior y Justicia; supe dónde iba a ir desde el principio y estoy donde quería estar»

P.- O sea, que nunca se vio fuera del Gobierno…
R.- Nunca, en ningún momento. Creo que fui la segunda persona que lo supe. El presidente del Gobierno y yo nos hemos reído bastante con todas las hipótesis que han circulado.

P.- ¿Que el CNI pasara otra vez a depender de Defensa y no del Ministerio de Presidencia fue una exigencia suya para aceptar el cargo?
R.- Yo no he planteado ningún tipo de exigencia al presidente. Yo me incorporé al proyecto de Pedro Sánchez como número dos de la candidatura por Madrid, lo cual me pareció un honor porque entendía que él era la persona que podía liderar España y yo podría aportar lo que he aportado durante 30 años de vida profesional comprometida con el servicio público y la defensa del Estado de Derecho. Insisto, yo nunca he hecho ningún tipo de petición a Pedro Sánchez. Estoy absolutamente satisfecha de que sea el presidente del Gobierno porque en su día hice una apuesta por él: dejé la Sala Tercera del Tribunal Supremo porque creía en el proyecto de Pedro Sánchez. Para cualquier persona, ser ministra del Gobierno de España es un honor.

Hay que mejorar la calidad de vida de los hombres y mujeres que integran las Fuerzas Armadas, que deja mucho que desear»

P.- ¿Qué razones le han llevado a ratificar en el cargo a Félix Sanz Roldán, de 73 años de edad y casi nueve al frente de los servicios secretos?
R.- Defensa es un ministerio de Estado que tiene que estar por encima de cualquier cuestión partidista y considero que tanto la cúpula militar como el general Sanz Roldán son servidores públicos. Desde esa perspectiva, me parecía que lo razonable era la confirmación de toda la cúpula militar y del director del CNI. El general Sanz Roldán está al frente de un equipo formado por más de 3.000 hombres y mujeres que son un ejemplo en el mundo de profesionalidad en la defensa de valores como la paz y la libertad, igual que los más de 120.000 que integran las Fuerzas Armadas. Desde ese punto de vista, las cúpulas militar y del CNI lo que hacían era cumplir con su trabajo de servidores del Estado y no había ninguna razón para que tuvieran que ser relevadas.

P.- ¿Pretende darle su sello personal al CNI?
R.- Lo que tiene que quedar muy claro es que el CNI, al igual que las Fuerzas Armadas, están a disposición no de un gobierno sino de un Estado. Van a seguir trabajando como lo vienen haciendo al servicio del Estado, de los valores constitucionales y de la búsqueda de la paz y la libertad en el mundo, tal y como proclama la Carta de Naciones Unidas.

Las formaciones políticas que reclaman comicios no lo hacen pensando en España sino por un cálculo puramente electoral»

P.- ¿Piensa llevar al Congreso el plan de inversiones de 30.000 millones en el que trabajaba su antecesora en el cargo?
R.- No me gusta opinar de lo que hacen otros, pero creo que ese plan tenía más de virtual que de real. Tenía más de desiderátum que de realidad. Hay que hacer una apuesta por la modernización, pero el planteamiento no puede ser a corto sino a largo plazo. Tenemos que hacer un estudio serio y riguroso y ver qué queremos para nuestros ejércitos de ahora al año 2035.

P.- ¿Maneja ya alguna cuantificación económica?
R.- Es imposible porque hay que ver nuevas tecnologías y muchísimas materias. Como decía antes, las Fuerzas Armadas no pueden ser un ámbito de utilización partidista o que se utilicen para ponerse determinadas medallas políticas. El trabajo de planificación a medio y largo plazo tiene que ser pensando en lo que pueda llevarse a la práctica de verdad y en esa clave de Estado con proyección en el mundo. Las Fuerzas Armadas son las grandes desconocidas pero su valor en este momento en operaciones de mantenimiento de la paz en el mundo supone una de la mejores imágenes de la marca España.

P.- En esa línea, ¿España va a seguir participando activamente en operaciones en el extranjero?
R.- Una de las grandes contribuciones que está haciendo España a la la libertad y la seguridad en el mundo son precisamente esas operaciones de mantenimiento de la paz. Sin ir más lejos, hace un par de días estuve en contacto por videoconferencia con las 22 misiones en distintos puntos conflictivos del mundo y en los que las Fuerzas Armadas españolas están haciendo una labor magnífica, a veces desconocida pero con un gran riesgo físico. Tenemos efectivos en Afganistán, Irak, Líbano, países africanos… en un contexto de amenaza global en el que la preparación de las fuerzas está siendo muy importante.

El director del CNI cumple con su trabajo de servidor del Estado y no había ninguna razón para que tuviera que ser relevado»

P.- ¿Es partidaria, como plantea la OTAN, de que los países miembros destinen un 2 % de su PIB a gastos de Defensa en 2024?
R.- La colaboración con la Alianza Atlántica, de la que nosotros somos socios, se basa en tres pilares fundamentales: el económico, las capacidades y los compromisos. Tenemos que ser realistas y desde el punto de vista económico va a ser muy difícil que a corto plazo lleguemos a los compromisos de Cardiff. En este momento, tanto desde el punto de vista de lo que estamos aportando como de los compromisos en los que estamos incardinados, somos uno de los países punteros en el ámbito de la Alianza Atlántica. Desde esa perspectiva, el despliegue de tropas y extensión en las distintas operaciones está siendo uno de los más relevantes. Y ello tiene una finalidad muy clara: prevenir y defender la paz, la libertad y la seguridad en el mundo, e incluso dar estabilidad a gobiernos que están empezando y que están trabajando por la democracia. Tenemos que acostumbrarnos a ver unas Fuerzas Armadas que son garantes de la seguridad, la libertad y de la paz.

P.- ¿Podría esbozar las líneas maestras que marcarán sus prioridades en Defensa?
R.- Que las Fuerzas Armadas sean reconocidas por la opinión pública como garantes de nuestros derechos y libertades; mejorar la calidad de vida de los hombres y mujeres que forman las fuerzas armadas, que deja mucho que desear, y que aquellas personas que tienen en este momento un vínculo con las Fuerzas Armadas y que por la ley que está vigente tienen que dejarlo cuando llegan a los 45 años tengan una capacitación profesional que le permita incorporarse a la vida civil. También un tema que personalmente me importa mucho: la participación de la mujer. El nivel en España es superior al de otros países de la Unión Europea, pero sigue siendo muy bajo. Representan tan sólo el 12 %. Tenemos que intentar que haya políticas de conciliación que permitan la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas en un porcentaje muy superior al que tenemos ahora.

P.- Habla de mejorar la capacitación, pero no de paralizar los despidos de militares de base con 45 años como defendía el PSOE en la oposición…
R.- En lo que quede de legislatura vamos a tratar de hacer política real y ver qué se puede hacer. En este año y medio yo no me puedo comprometer a modificar la ley porque tiene unos trámites y exige unas mayorías parlamentarias. Sin perjuicio de que en la próxima legislatura podamos abordar ese tema con la tranquilidad que nos dan cuatro años, en lo que queda de ésta trabajaremos en esa línea. Vamos a ver aquellas cuestiones reales, puntuales y concretas a las que podamos dar una solución.

El caso del ‘Aquarius’ ha supuesto un aldabonazo muy importante en la conciencia de la UE, que no puede ponerse de perfil ante esta realidad»

P.- Las asociaciones profesionales de militares han denunciado la «inacción» de su antecesora para mejorar sus retribuciones, el desarrollo de una ley de carrera única para todos los miembros de las Fuerzas Armadas… ¿Qué mensaje tiene para ellas?
R.- La relación tiene que ser de absoluta sinceridad, transparencia y realismo. Hay que mirar no sólo el titular, que sale y queda muy bien, sino ser realistas y eficaces. Desde ese compromiso con el realismo y la eficacia, vamos a tratar de dar soluciones al más corto plazo y sentar las bases para lo que podamos trabajar en la próxima legislatura.

P.- ¿Por qué ya no es ahora una prioridad convocar elecciones cuando fuera posible sino todo lo contrario, agotar la legislatura?
R.- Yo no sé quién sacó ese planteamiento, pero no es correcto. Pedro Sánchez dijo en todo momento que este país necesitaba estabilidad. Los dos años de legislatura con el PP han sido inexistentes. Se ha gobernado vía decreto-ley y ha habido veto absoluto a todas aquellas proposiciones de ley de contenido social presentadas por la oposición. Era una legislatura prácticamente muerta porque el PP no le había dado ningún tipo de cancha al Parlamento y este país no se merece en un escaso periodo de tiempo haber tenido dos elecciones tan seguidas porque no hubo voluntad política del señor Rajoy de asumir los compromisos y porque quien podía haber apoyado en aquel momento la candidatura de Pedro Sánchez no lo hizo. En este momento tienen que primar los intereses generales a los intereses partidistas. Las formaciones políticas que reclaman comicios no es pensando en España sino haciendo un cálculo puramente electoral. Tenemos un compromiso, sobre todo en el ámbito de la agenda social, y este país no puede estar paralizado como lo ha estado durante los dos años de legislatura y de gobierno de Mariano Rajoy.

P.- ¿Descarta que el caso del Aquarius pueda suponer un efecto llamada ante la negativa de otros países del Mediterráneo a acoger migrantes?
R.- El caso del Aquarius ha supuesto un aldabonazo muy importante en la conciencia de la Unión Europea, que no puede ponerse de perfil ante una realidad que existe en el Norte de África. Está aquí al lado geopolíticamente hablando y hay una situación muy grave desde el punto de vista humanitario. Este caso ha servido para poner sobre la mesa que la UE tiene que hacer algo en relación a los problemas de la migración. El hecho de que se haya convocado para este domingo una cumbre europea de siete países para hablar de este tema es fundamental. Insisto, ha supuesto un aldabonazo en una sociedad que con carácter general es generosa pero que muchas veces se pone de lado ante problemas que están tan cerca geográficamente.

¿Concesiones a Cataluña? La voluntad es resolver la cuestión por la vía del diálogo y siempre dentro del marco constitucional»

P.- ¿Por qué hay que pensar que esta vez la Unión Europea sí encarará este problema de frente?
R.- Aparte del aspecto humanitario, desde el punto de vista político es fundamental que la Unión Europea asume un mayor compromiso en el tema de la migración. El mundo tiene el reto de la convivencia, de los países ricos con los pobres, de los países del Norte con los del Sur, de los que están sufriendo una destrucción por la guerra y aquellos que están fabricando armamento… En ese reto de la convivencia, no podemos mirar hacia otro lado ante este fenómeno.

P.- ¿Cómo se puede solucionar el conflicto de Cataluña para salir de este bucle y que la normalización se instale en esta comunidad?
R.- Va a ser un paso importante la entrevista que tenga Pedro Sánchez con Torra. Es evidente que lo que ha ocurrido en Cataluña es de especial gravedad por lo que ha tenido de vulneración del ordenamiento y por lo que ha comportado de fractura social. Cataluña ha sido siempre una comunidad abierta, tolerante y a la que se ha llevado en este último tiempo a un ambiente de confrontación. La apuesta del gobierno de Pedro Sánchez es la de intentar resolver políticamente lo que es un problema político por la vía del diálogo. El otro día el presidente Sánchez hacía una reflexión muy adecuada en el Senado: por qué hemos pasado en diez años de un 15 % de independentistas a casi el 40%. Ello quiere decir que ha fallado la política del PP. Es el momento de hacer política, siempre -claro está- en el marco de la Constitución.

P.- ¿Habrá concesiones a los secesionistas?
R.- No se trata de hacer concesiones, sino de ver cuáles son aquellas cuestiones que plantean y todo lo que entre en el marco del ordenamiento constitucional se puede hablar; el diálogo es un valor en sí mismo. Y todo aquello que exceda unas líneas rojas, el propio mecanismo del Estado de Derecho hace que no pueda ser objeto de ningún tipo de diálogo. La voluntad es abordar políticamente la cuestión, de resolverla por la vía del diálogo y siempre dentro del marco del ordenamiento constitucional y estatutario.

P.- ¿Hay tiempo para llevarlo a cabo?
R.- Por lo menos hay que poner las bases. Lo que han hecho en los últimos años ha sido generar una enorme desafección de Cataluña hacia el resto de España. Nosotros hacemos esa apuesta por el diálogo.

No me consta trato de favor a Urdangarin. En este país todo el mundo especula mucho y hay falta de credibilidad en las instituciones»

P.- ¿Estaría a favor del acercamiento de los políticos independentistas que están presos a cárceles más cercanas a Cataluña?
R.- Las personas que están en prisión provisional están a disposición de un juez que está instruyendo una causa y, cuando éste entienda que el procedimiento judicial ha terminado en su fase de instrucción, si no es necesaria una presencia en las proximidades del Tribunal Supremo, los principios básicos inspiradores del ordenamiento penitenciario son el acercamiento de cualquier persona privada de libertad a su entorno familiar y de defensa. Como gobierno, vamos a ver qué decisiones toma el juez instructor. Nos guiaremos por lo que es razonable: lo que dice la normativa penitenciaria.

P.- ¿Teme que Alemania terminen no entregando a España a Carlos Puigdemont?
R.- Cuando las cuestiones se resuelven en el ámbito judicial, como en este caso, todos tenemos que tener el mismo respeto que yo siempre he pedido para los tribunales españoles. Lo que sí puedo decir, sin entrar nunca en ninguna valoración de las resoluciones judiciales porque ello no le compete a ningún gobierno, es que conozco al presidente y a los magistrados de la Sala Segunda y no tengo ninguna duda de que van a actuar aplicando la ley con absoluta independencia e imparcialidad.

P.- Como magistrada, ¿aprecia indicios de la comisión de un delito de rebelión?
R.- No me corresponde a mí decirlo, sino a la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Estoy segura de que aplicarán el ordenamiento jurídico como hacen siempre.

P.- El gobierno al que usted pertenece, ¿ve con buenos ojos una nueva política penitenciaria que suponga el acercamiento de los presos etarras a cárceles vascas tras el final de la banda terrorista?
R.- ETA ha sido derrotada por la sociedad y democracia españolas y no puede exigir ninguna contraprestación. Dicho esto, la Ley General Penitenciaria tiene una serie de principios básicos, como el tratamiento individualizado de las penas privativas de libertad impuestas en sentencia firme. Y ello da un papel fundamental a los jueces de vigilancia penitenciaria. Desde ese punto de vista, puede ser muy razonable que en muchos casos los presos se acerquen a sus lugares de origen o residencia. Habrá que ver cada caso concreto y, como digo, siempre será el juez de vigilancia penitenciaria el que tenga la última palabra.

El gobierno tiene la decisión de trasladar los restos de Franco. ¿Cómo y cuándo? Con prudencia y respetando el marco jurídico»

P.- ¿Iñaki Urdangarin está teniendo trato de favor en el cumplimiento de su condena?
R.- No me consta que haya recibido ningún trato de favor. Éste es un país en el que todo el mundo especula mucho y hay falta de credibilidad en las instituciones. Iñaki Urdangarin ha seguido un procedimiento como cualquier ciudadano, ha tenido la sentencia que ha considerado la Audiencia de Baleares, con el mecanismo ordinario de nuestro procedimiento penal ha recurrido en casación, el Tribunal Supremo ha impuesto la pena y ahora la está cumpliendo en un centro penitenciario.

P.- ¿Los restos de Franco saldrán de la basílica del Valle de los Caídos en lo que queda de legislatura?
R.- Es una decisión que el gobierno quiere llevarla a cabo pero con tranquilidad, con serenidad y cuando llegue su momento.

P.- Si la familia del dictador se opone, ¿se podrían exhumar?
R.- Vamos a verlo. Hay una decisión lógica. El Valle de los Caídos es un monumento que de alguna manera recuerda que hubo vencedores y vencidos y el gobierno lo que quiere precisamente es que haya una política de reconciliación que se plasme en los monumentos. Ésa es la idea fundamental. ¿Cuándo y cómo? Será siempre con prudencia y siendo muy respetuoso con el marco jurídico.