Política

Sánchez ve un "fracaso" que los candidatos del PP defiendan posturas diferentes para Cataluña

El presidente del Gobierno evita volver a calificar de "supremacista y xenófobo" a Quim Torra

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. EFE

La crisis territorial de España se ha convertido en el eje central de la comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso para informar sobre la postura que llevará al Consejo Europeo de Bruselas que comienza mañana. A pesar de que Pedro Sánchez ha centrado su primera intervención en las políticas migratorias que se analizarán en Bruselas, la cuestión catalana ha vuelto a monopolizar el debate desde que el portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Joan Tardá, le ha advertido de que las relaciones de su partido con el Gobierno se han deteriorado por las declaraciones del presidente instando a «pasar página» de la consulta del 1 de octubre.

«Usted no ha sabido entender que había que construir una posición de relajo y lo que ha hecho es exacerbar los extremos. De entrada, ha conseguido que la relación entre ustedes y nosotros esté muy tocada. Ayer usted se equivocó mucho y de hecho no ayudó en nada a que la reunión del presidente de Cataluña con usted funcione», ha advertido Tardá a Sánchez. «Lo de ayer fue un grave error porque ha expulsado del diálogo a 2,3 millones de personas que ejercieron su derecho a la autodeterminación en el referéndum del 1-O», ha insistido.

En su respuesta, el presidente ha intentado explicar sus declaraciones. Ha recordado que él mismo condenó las imágenes de violencia policial el 1-O y ha instado a «acabar con la unilateralidad». «Hay que pasar página, hay que hablar del 1-0 pero también del 6 y 7 de septiembre, cuando una minoría política y social impuso sus reglas y quebró unilateralmente la Constitución y el Estatuto de autonomía de Cataluña», ha instado.

A pesar de que el portavoz del PP, Rafael Hernando, en una dura intervención ha preguntado a Sánchez si sigue considerando al presidente de la Generalitat, Quim Torra, como un «supremacista y xenófobo», el presidente ha obviado cualquier referencia a sus palabras del pasado. Hernando ha sacado toda la artillería contra el presidente del Gobierno y le ha pedido que suspenda su reunión con Torra hasta que pida perdón por sus ofensas a los españoles y el Rey. «Diga aquí usted si sigue pensando que Torra es un supremacista xenófobo», ha instado sin éxito.

Hernando ha solicitado a Sánchez que «no premie a quienes quieren romper España» ni intente contentar a los independentistas, porque «son insaciables» y hacen del descontento su discurso político. El portavoz del PP también ha reprochado que el Gobierno socialista permita la reapertura de las embajadas catalanas para fomentar la «hispanofobia» y que «utilice la política penitenciara para pagar favores a los independentistas» favoreciendo así el acercamiento de terroristas presos a prisiones del País Vasco. «Le exijo más dignidad para las víctimas del terrorismo», ha espetado Hernando, que también ha preguntado, sin obtener respuesta, si el Gobierno va a romper la caja única de la Seguridad Social como reclama el lehendakari Urkullu.

Sánchez ha respondido a las críticas del PP recordándole que el Ejecutivo de Mariano Rajoy también inició una operación diálogo con Cataluña que el PSOE no reprochó cuando estaba en la oposición. «Queríamos que prosperara ese diálogo», ha recordado, antes de abordar las contradicciones del PP. Se ha referido a las primarias para elegir al nuevo presidente del partido y a los tres principales candidatos, para destacar sus posturas diferentes en materia territorial.

Mientras Soraya Sáenz de Santamaría fue la impulsora y protagonista de la operación diálogo del Gobierno con Cataluña, Pablo Casado aboga por una reforma constitucional para encontrar un nuevo encaje territorial y Dolores de Cospedal defiende que el Gobierno debería haber aplicado antes el artículo 155 de la Constitución en Cataluña. «Ustedes están sobrepasados por su propio fracaso en la política territorial», ha asegurado el presidente, que ha pedido al PP que «lideren la oposición, no la crispación».

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