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Sánchez renuncia a la vía judicial y se conforma con "normalizar" relaciones con Cataluña

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Sánchez renuncia a la vía judicial y se conforma con "normalizar" relaciones con Cataluña

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa este viernes en la Moncloa. EFE

Resumen:

Pedro Sánchez ha intentado apaciguar las reclamaciones de los independentistas anunciando que renuncia a las medidas judiciales y se conforma con "normalizar" las relaciones institucionales con Cataluña. Ha pedido a los partidos de la oposición y a los medios de comunicación “mucha paciencia, generosidad, pedagogía y altura de miras” porque “esta crisis no se va a resolver en dos meses”. Estará junto al Rey en Barcelona con motivo del primer aniversario de los atentados terroristas a pesar del boicot del presidente de la Generalitat. Insiste en agotar la legislatura y "avanzar", aunque no se trata de "aguantar" en el Gobierno.

«El Gobierno no quiere abrir ninguna vía judicial más y quiere resolver la crisis catalana desde la política». Pedro Sánchez ha intentado apaciguar las reclamaciones de los independentistas con este anuncio en la primera rueda de prensa que ha ofrecido en la Moncloa. Tras el último Consejo de Ministros del curso, el presidente del Gobierno ha lanzado un mensaje a los partidos catalanes que le han retirado su apoyo en las votaciones del Congreso de los Diputados a la espera de que concrete su proyecto para Cataluña.

El pasado 28 de julio, el ex president fugado Carles Puigdemont retó directamente al presidente del Gobierno a «pasar de los gestos a los hechos». “Esperemos que el presidente Sánchez haga los deberes que tiene pendientes y aproveche el tiempo durante las vacaciones porque el periodo de gracia se acaba», advertía desde Bruselas. Con estas palabras, Puidemont reclamaba, entre otras cosas, que la Fiscalía General del Estado rebaje su petición de penas en el juicio al anterior Govern catalán que podría celebrarse en otoño. Una acusación que no incluyera en delito de rebelión supondría reducir los años de cárcel a los que se enfrentarían en caso de ser condenados.

“No se puede querer los votos para convertirse en presidente y luego no actuar en consecuencia”, recalcó el ex president en su comparecencia junto a Quim Torra, en referencia al apoyo de los independentistas a la moción de censura que llevó a Sánchez a la Moncloa.

Sus reclamaciones han obtenido respuesta este viernes con la renuncia del Gobierno a nuevas actuaciones judiciales contra los independentistas. «El objetivo a corto plazo es normalizar las relaciones institucionales en beneficio de los catalanes sean o no independentistas», ha asegurado Pedro Sánchez, que ha reducido al diálogo y la normalización institucional sus aspiraciones en la crisis catalana. El jefe del Ejecutivo ha recordado que el auge del independentismo se ha larvado durante diez años para justificar que la solución al conflicto trascenderá esta legislatura y probablemente la siguiente.

En esta línea, ha considerado que la reunión de la comisión bilateral es sólo «un buen punto de arranque» de un proceso que durará muchos años antes de que los catalanes puedan votar un nuevo acuerdo político que aglutine a un 80% de la población en torno al estatuto de autonomía. Con la recuperación del diálogo y la «voluntad de normalidad», Sánchez ha pedido a los partidos de la oposición y a los medios de comunicación «mucha paciencia, generosidad, pedagogía y altura de miras» porque «esta crisis no se va a resolver en dos meses».

«Los que no quieren el diálogo, ¿qué forma de hacer política quieren?», se ha preguntado, para defender las «convicciones firmes» de los socialistas, que les permiten establecer claramente los límites de ese diálogo, que se sitúan en la defensa de la legalidad, el Estatut y la Constitución. «Este Gobierno tiene un proyecto para España y dentro de España Cataluña», ha asegurado, subrayando las palabras de su ministra para Cataluña, Meritxell Batet.

En materia territorial, Sánchez ha mostrado su preocupación por las «expresiones extremistas» de PP y Ciudadanos, a los que ha pedido que «no compitan en radicalidad» provocando el enfrentamiento entre territorios. Por ese motivo, durante su reunión del jueves con Pablo Casado, Sánchez reclamó al PP la misma lealtad que el PSOE tuvo hacia el Gobierno de Mariano Rajoy cuando se acordó la aplicación del artículo 155 en Cataluña. «Yo tengo galones», le advirtió al nuevo líder de la oposición, recordando que el PSOE tuvo que «comerse» medidas como retirar la petición de reprobación de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por la actuación policial durante la consulta ilegal del 1-O. Ahora, Sánchez reclama a Casado la misma lealtad: «¿Qué habría pasado si el PSOE la monta con el 1-O?», le preguntó.

Sánchez aunció que tanto él como el Rey Felipe VI estarán en Barcelona con motivo del primer aniversario de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils del año pasado. «Ese aniversario exige de todos solidaridad y respeto a las víctimas y su familias», ha asegurado, para saltarse el boicot del presidente de la Generalitat, Quim Torra, a la Corona. «El Gobierno va a estar presente, yo estaré, y también va a estar presente el Jefe del Estado», ha anunciado. «No hay más cera que la que arde. El jefe del Estado va a ir, el presidente va a ir y vamos a trasladar la solidaridad del conjunto de la sociedad española a las familias y las víctimas de estos terribles atentados», ha zanjado.

«Aguantar no, avanzar»

Sánchez ha explicado que su intención es agotar la legislatura y convocar elecciones en 2020, a pesar de que presentó la moción de censura contra Rajoy anunciando que habría elecciones lo antes posible. «Dije claramente que antes de convocar elecciones lo que teníamos que lograr estabilidad política, económica y social», se ha justificado. Preguntado si se ha replantado su intención de aguantar hasta el final de la legislatura después de que CIS de julio haya catapultado al PSOE como primera fuerza con una estimación de voto que roza el 30%, Sánchez ha contestado: «Aguantar no, avanzar sí».

El presidente del Gobierno ha destacado la «corresponsabilidad» del Parlamento en su acción de Gobierno al recordar que el Ejecutivo hace todo lo que puede dentro de su debilidad parlamentaria, ya que sólo cuenta con 84 diputados. En caso de que sus medidas se vean bloqueadas en el Congreso de los Diputados, como ha ocurrido con la senda de estabilidad, necesaria para elaborar los Presupuestos, Sánchez ha señalado al resto de grupos parlamentarios que gobiernan en comunidades y ayuntamientos: «Tendrán que explicarles a sus vecinos de por qué no los han apoyado», ha advertido, iniciando el relato necesario para convocar elecciones.

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