Política

Iván Duque asume como presidente de Colombia en plena tensión con Venezuela

El presidente, el más joven en 70 años, aboga por la presión internacional para lograr un cambio democrático en el país vecino

logo
Iván Duque asume como presidente de Colombia en plena tensión con Venezuela
Iván Duque con la banda presidencial

El presidente del Senado colombiano, Ernesto Macías, impone la banda presidencial a Iván Duque, en Bogotá. EFE

Resumen:

El presidente colombiano, Iván Duque, considera “ilegítimo” el Gobierno de Nicolás Maduro y por ello ni siquiera nombrará embajador en Caracas.

Maduro describe a Duque como un títere del ex presidente Uribe, y señala que será Uribe quien gobierne el país “por Twitter”.

“Denunciaremos en los foros multilaterales, con otros países, las dictaduras que pretenden doblegar a sus ciudadanos”, afirma Duque al tomar posesión, sin nombrar a Venezuela de forma explícita.

Duque aboga por la presión internacional para favorecer la llegada de la democracia al país vecino.

El gran riesgo entre los dos países se sitúa en la frontera compartida, de más de 2.000 kilómetros, por donde llegan a Colombia miles de venezolanos diariamente pero también es refugio de bandas criminales y terroristas.

Colombia ha estrenado hoy martes presidente en un clima de elevada tensión con la vecina Venezuela. Iván Duque, 42 años recién cumplidos,  se ha convertido en el más joven inquilino de Casa Nariño en 70 años. Ex senador del Centro Democrático, sucede a Juan Manuel Santos, a quien el presidente Nicolás Maduro acusó este fin de semana de intento de magnicidio. La Cancillería venezolana hace responsable al Gobierno de Colombia “de cualquier nueva agresión… contra la Patria de Bolívar”. Ahora está Duque en el objetivo de Maduro.

El presidente Santos y la ministra saliente de Exteriores, María Ángeles Holguín, calificaron de “absurdas” las sospechas. “Tenía cosas más importantes que hacer: estaba en el bautizo de mi nieta”, dijo Santos. Holguín reconoció que no se puede negociar con un régimen sumido en el caos. Duque ni siquiera va a nombrar embajador en Caracas. “No podemos aceptar una representación con un Gobierno que consideramos ilegítimo”, dijo el ex senador después de ser elegido el pasado 17 de junio.

Este rechazo al régimen de Caracas es quizá lo único en lo que confluyen el presidente saliente y el nuevo jefe del Estado. Duque, a cuya toma de posesión han asistido 10 jefes de Estado y representantes de 17 países, abogó en la campaña presidencial por incrementar la presión internacional contra el régimen del presidente Maduro. Por primera vez será vicepresidenta de Colombia una mujer, Marta Lucía Ramírez. Encabezará además un gobierno paritario.

Denunciaremos en los foros multilaterales, con otros países, las dictaduras que pretenden doblegar a sus ciudadanos”, dice Duque al tomar posesión

En su toma de posesión, en un discurso que presentó como el Pacto por Colombia, Iván Duque no nombró a Venezuela pero sí renovó su compromiso con la democracia en el continente americano. “Haremos respetar la Carta Democrática Interamericana, promoveremos la libertad de los pueblos de la región y denunciaremos en los foros multilaterales, con otros países,  las dictaduras que pretenden doblegar a sus ciudadanos. Lo haremos con palabras y argumentos, sin ningún actitud bélica”, señaló Duque.

“Venezuela ha situado a Colombia en la vanguardia del supuesto complot imperialista contra Maduro. Desde hace años difunden esa interpretación. Esta acusación juega un papel retórico. La llegada de Duque va a fortalecer este intercambio de retórica hostil. Veremos pronto indicios. Duque, como heredero del uribismo, es un blanco más atractivo que Santos”, señala Ivan Briscoe, director del programa de Latinoamérica y Caribe en International Crisis Group.

El nuevo presidente aboga claramente “un cambio democrático” en el país vecino, desde donde llegan a Colombia cada día miles de personas, que huyen del hambre y del caos. Recientemente se ha regularizado a más de 820.000 venezolanos en Colombia por decisión del presidente saliente, Juan Manuel Santos. Será un reto integrarlos en la sociedad colombiana y hacer frente a ese interminable oleada.

En la ceremonia del martes estuvieron la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, en representación del Gobierno, el líder del Partido Popular, Pedro Casado, y también el ex presidente del gobierno español Felipe González, muy crítico con la deriva de Maduro. “Quiero gobernar con el espíritu de construir y no de destruir”, dijo ya con la banda presidencial.

“Quiero una Colombia donde todos podamos construir la paz… Las víctimas de Colombia deben contar con que habrá verdadera reparación moral y económica, y que nunca serán agredidos por la impunidad”, agregó el joven mandatario.

Los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, de Chile, Sebastián Piñera, y el de Ecuador, Lenín Moreno, también acudieron a la ceremonia en Bogotá. Como representante de la Administración Trump, la embajadora ante la ONU, Nikki Haley, ha dado sus parabienes a Duque. Haley tiene previsto desplazarse en breve a Cúcuta, en la frontera con Venezuela, en una muestra del apoyo explícito de EEUU al nuevo Gobierno colombiano y un mensaje a Maduro.

Venezuela ha pasado de ser garante del proceso de paz con las FARC, que firmó el presidente Juan Manuel Santos, y ahora quiere revisar Duque, a ser considerado un “Estado paria”, con el que Iván Duque ni siquiera desea mantener la representación diplomática. El que fuera candidato del Centro Democrático ganó las presidenciales el pasado 17 de junio con un 54% de los votos frente al 42% del socialista Gustavo Petro.

“Daré asilo a todos los perseguidos políticos por el régimen de Nicolás Maduro·, prometió Duque en su campaña electoral

Duque ha prometido trabajar en “una estrategia articulada, multilateral, de manera diplomática para que Venezuela haga una transición hacia elecciones libres”. En declaraciones a El Independiente, Duque, en una de sus frecuentes visitas a Madrid, aseguraba que ofrecerá “asilo a todos los perseguidos políticos del régimen de Venezuela”. También prometía sumarse, como presidente, a la denuncia presentada por 76 senadores colombianos ante la Corte Penal Internacional con el fin de que se abra una investigación contra Maduro. Ya lo hizo en calidad de senador en 2017.

Maduro, en una muestra mayúscula de desprecio por Duque, aseguraba en julio pasado no conocer el nombre del sucesor de Santos. “¿Cuque”? No me ha aprendido su nombre. Me lo aprenderé”, decía Maduro en juio en Sao Paulo. Y añadía, en referencia al mentor de Duque, el ex presidente Álvaro Uribe: “Va a presidir Colombia ahora, no? Va a presidir por Twitter”.

El nuevo presidente, que ha defendido la retirada de Colombia de Unasur, por considerar al organismo defensor del régimen bolivariano. A su vez, apoya las acciones diplomáticas del secretario general de la OEA; Luis Almagro, muy crítico con el mandatario venezolano. Almagro ha puesto en duda la versión del atentado contra Maduro.

La oposición venezolana hizo clara campaña por Duque, desde el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, hasta María Corina Machado o Henrique Capriles. La esposa del disidente Leopoldo López, aún en prisión domiciliaria, pidió el voto por Duque, al igual que María Corina Machado, amiga personal de la vicepresidenta Marta Lcía Ramírez.

De guerra verbal al riesgo de la frontera

Si Duque entra en la dinámica de contestar cada provocación de Maduro, será una guerra verbal interminable, con gran riesgo ya que los dos países comparten una frontera porosa de 2.210 kilómetros, por donde pasan bienes y personas sin control. “Como conteste cada uno de los señalamientos de Maduro va a dar material propagandístico y político para seguir exacerbando y convertirse en el enemigo real o imaginario del régimen bolivariano”, señalaba el analista Jairo Velásquez a El Nacional.

Duque ha reiterado que su país “no quiere entablar conflictos bélicos”, pero está claro que para Maduro el enemigo tiene nombre colombiano, de Santos a Duque, asociados siempre para Venezuela con la oposición a Maduro y con los disidentes afincados en Miami.

Según Ivan Briscoe, de Crisis Group en Colombia, “si EEUU tuviera intención de intervenir militarmente en Venezuela, como quería Trump en agosto del año pasado pero le desaconsejaron sus asesores, Colombia sería un eslabón muy importante”.

Duque siempre ha asegurado que confía en la vía diplomática y en la presión internacional, y que no deaea que su país se involucre en un conflicto bélico. Duque, ya como presidente electo, expuso esta tesis en junio pasado al vicepresidente de EEUU, Mike Pence.

Un diputado venezolano Pedro Carreño ya anticipó en julio que Venezuela está preparada militarmente para enfrentar una invasión de EEUU en su país y que uno de los objetivos sería derribar puentes colombianos.

Existe siempre la posibilidad de incidentes fronterizos y si las relaciones diplomáticas son nulas, no hay medidas de contención”, afirma Briscoe

El mayor riesgo entre los dos países se sitúa en esa frontera común, una tierra de nadie en muchos de sus tramos. “Hay ciertos grupos armados que pasan de un lado a otro, un gran flujo de migrantes, tráfico de todo tipo. Existe siempre la posibilidad de un incidente y si las relaciones diplomáticas son nulas, con tal nivel de hostilidad, no hay medidas de contención”, señala Briscoe.

Según la Fundación InSight Crime, citada por El Espectador de Colombia”las FARC no serán el único dolor de cabeza para Duque, el gobierno de Maduro ampara a las disidencias y bandas criminales de Colombia y permite el paso de cocaína”. La seguridad en la frontera será clave para el nuevo gobierno colombiano.

Francisco Gutiérrez, profesor en la Universidad Nacional de Bogotá, considera que todo puede pasar. “Bajo Santos los dos gobierno terminaron en un equilibrio de indiferencia mutua puntuada por ocasionales intercambios de insultos y acusaciones. El problema para este escenario, no maravilloso pero al menos más benévolo que otros posibles, es doble. Colombia y Venezuela tienen que tramitar muchos asuntos comunes: desde migraciones cruzadas hasta una enorme frontera común pasando por una interrelación económica aún no desdeñable. De aquí puede surgir en cualquier momento un motivo para que las animadversiones ya declaradas se cristalicen en un enfrentamiento abierto”.

Añade el analista “cómo diversos actores, entre ellos el partido Centro Democrático y el ex presidente Uribe presionarán para endurecer las posiciones colombianas hacia Venezuela”.

La escalada verbal se da por segura, dados los antecedentes de Maduro, a quien le gusta buscar enemigos en el exterior para que se pase por alto la ruina que padece su país. Le hará falta mucho temple a Duque para ignorar al líder bolivariano. Dar un paso más podría ser fruto de un accidente, o de una provocación de Caracas, que se ve superior por su fuerza aérea a Bogotá. Sin embargo, sería un juego de alto riesgo porque el amigo americano puede salir en respaldo de Duque.