La portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, Dolors Montserrat ha dejado boquiabierta a la Cámara con una de sus interpelaciones al Ejecutivo durante la sesión de control al Gobierno en la mañana de este miércoles.

Tras una serie de argumentos sin mucha conexión y trabándose de forma constante, la diputada por Barcelona mezcló en una misma intervención las irregularidades fiscales que hicieron dimitir al ex ministro de Cultura Màxim Huerta; los problemas del titular de Ciencia, Pedro Duque, con su residencia de verano; y los errores de Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, con la prostitución, acusando a la ministra Delgado de defenderla por sus palabras en las grabaciones del ex comisario Villarejo.

Para cerrar su turno de palabra, que iba dirigido a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvó, Montserrat terminó por hacer referencia a las herriko tabernas, a Waterloo y a la dacha de Galapagar, en referencia al chalet que Pablo Iglesias e Irene Montero adquirieron en la localidad madrileña.

“Tienen ustedes a las prostitutas desconcertadas. La señora Valerio dice que son un gol por la escuadra, la señor Delgado es defensora de sus servicios y sus colegas andaluces frecuentan con dinero público la prostitución”, acusaba Montserrat.

En medio de los abucheos del resto de la Cámara, Montserrat afirmaba que el Gobierno “tiene a Màxim Huerta perplejo. Por una sociedad instrumental le mandaron a la Luna, y a Borrell, Celaá y Pedro Duque les mantienen en la tierra”.

La portavoz popular también recordó a la dimitida ministra de Sanidad, Carmen Montón, por “sólo plagiar el trabajo de fin de máster” y afirmó que “quien plagió la tesis doctoral sigue vivito y huyendo del Senado“, en referencia a Pedro Sánchez y su negativa a comparecer por la polémica de su doctorado.

“Señora Calvo, coordínese ya. Coordine Moncloa, Waterloo, la dacha de Galapagar y las herriko tabernas”, terminaba su intervención Montserrat, provocando incluso las carcajadas y las caras de incredulidad en una bancada socialista a la que, ella sí, había dejado perpleja.