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Díaz recurre al ‘miedo a la derecha’ para arañar votos al auge de Teresa Rodríguez

"¿A cuanta gente le van a quitar la prestación, a cuantas cuidadoras van a sacar del sistema y de la ayuda a domicilio?"

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Díaz recurre al ‘miedo a la derecha’ para arañar votos al auge de Teresa Rodríguez

Juan Marín, Susana Díaz, Teresa Rodríguez y Juanma Moreno Bonilla en el debate electoral televisado del lunes. EFE

Resumen:

“¿A cuanta gente le van a quitar la prestación, a cuantas cuidadoras de los que 8.000 que hay en Andalucía van a sacar del sistema, a cuantas de las asistencia a domicilio?”, preguntó Susana Díaz el miércoles en su mitin de Martos, Jaen. “No queremos que gobierne la derecha, que nos quiten las competencias. Queremos mantener los comedores escolares, las aulas matinales y el servicio dependencia”, remató el secretario provincial del PSOE, Francisco Reyes.

Susana Díaz multiplicó ayer sus apariciones en programas de televisión y radio desde primera hora de la mañana hasta la última de la tarde para recuperar la estrategia del miedo a la derecha que tan buenos réditos electorales le ha dado al PSOE en Andalucía durante los últimos 36 años. La receta es antigua y se ha utilizado desde que Alfonso Guerra, como vicepresidente de Felipe González, advertía a los mayores de que “la derechona” le iba a quitar las pensiones si llegaba al Gobierno.

En la recta final de la campaña, la candidata socialista rescata este antiguo recurso con un doble objetivo: animar a votar a su electorado, desmovilizado por el desgaste de la figura de la presidenta, y apelar a un voto útil que arañe apoyos a una Teresa Rodríguez que va avanzando en su mismo terreno de juego disputándole, además, la bandera andalucista. La campaña de Adelante Andalucía apela directamente al electorado del PSOE, a los socialistas de corazón, a los que empatizan con las batallas laborales de hoy día y a los que están decepcionados con la deriva del régimen socialista andaluz, así como a los desencantados que optan por la abstención.

A esos ciudadanos, Rodríguez les recuerda que el “susanismo no tiene nada que ver con el socialismo” para que después de 35 años de PSOE le den una oportunidad a una candidata netamente de izquierdas, que se presenta del brazo de Antonio Maíllo, coordinador regional de IU, y junto a organizaciones herederas del Partido Andalucista.

Adelante Andalucía cada día reúne a más público en sus mítines y la candidata ya eclipsa al propio Pablo Iglesias, que ha aumentado sus visitas a la campaña andaluza para intentar participar del éxito que se barrunta el domingo. En este escenario, Susana Díaz se ha marcado como objetivo conseguir un porcentaje de voto similar al de 2015, un 35%, y sumar más diputados que PP y Ciudadanos juntos. Esos resultados harían más difícil un bloqueo de su investidura, precisamente con el apoyo del partido de Teresa Rodríguez.

El miedo a un pacto de PP, Cs y Vox es el último argumento que utiliza para conseguirlo. Sus rivales la acusan de actuar de forma irresponsable a la hora de situar a Vox en el centro de la campaña electoral y advierten del peligro que supone darle a Santiago Abascal el rango de interlocutor político, como está haciendo la presidenta de la Junta de Andalucía.

Desde el lunes en el debate electoral televisado entre los candidatos, hasta la noche del jueves, Díaz no ha dejado de hablar de Vox, acusando a Pablo Casado y Albert Rivera de “blanquear” esa formación y de no dudar en usar sus votos para intentar formar Gobierno en Andalucía. En ese discurso, la candidata socialista obvia los apoyos políticos que recibió su partido en la moción de censura a Mariano Rajoy.

El miércoles por la noche en Martos (Jaén), Díaz pidió a los ciudadanos que no se relajen y se movilicen frente a la “triple alianza de la derecha y de la extrema derecha dispuestos a pactar” en referencia al PP, Ciudadanos y Vox, a los que también calificó de “derecha rabiosa”.

“No podía imaginar que me iba a enfrentar en estas elecciones Vox, al PP y Ciudadanos (Cs), pactando los dos juntos con la extrema derecha contra el PSOE”, aseguró.

Después de subrayar que PP y Cs están “encantados” de recibir los votos de Vox, la presidenta aseguró que la única manera de frenar a la derecha y la extrema derecha es acudir masivamente a la urnas, para que los votos de los ciudadanos sean el “dique de contención” contra estas políticas”. La candidata también se refirió a la propuesta del PP de recentralizar la educación para denunciar la intención de la derecha de “mutilar” la autonomía y el autogobierno.