“La sensación de impunidad es tal en Barcelona que la gente roba hasta el mobiliario urbano”. El lamento es de un portavoz del sindicato CSI-F de la Guardia Urbana de Barcelona, que ha hecho públicas las imágenes del robo de una parte de las vallas del parking municipal de Paseo de Gracia, la principal arteria del turismo de lujo en la capital catalana. Las imágenes, proporcionadas por un comerciante de la zona, muestran a un hombre trasladando una parte del guardarrail metálico del acceso al parking en un carrito de supermercado como los que utilizan habitualmente los recolectores de chatarra.

“A plena luz del día” se lamenta el mismo sindicato en su cuenta oficial de twitter, “un hombre se lleva un trozo de tubo del mobiliario urbano”.

Se trata de una nueva denuncia de la impunidad de la que gozan “sinpapeles” en la capital catalana, convertida en los últimos años en escenario de lujo para los vendedores del “top manta” ante la desesperación de los comerciantes. De hecho, el la proliferación de vendedores ambulantes de productos falsificados se ha convertido ya en un problema de seguridad vial, según denuncian todos los grupos de la oposición en Barcelona, que acusan al gobierno local de Ada Colau de excesiva permisividad ante este colectivo.

De hecho, durante las pasadas fiestas de Navidad el Ayuntamiento se había comprometido a poner freno a este fenómeno, pero finalmente la prometida operación contra el “top manta” no llegó a producirse, según el número dos del Consistorio, Gerardo Pisarello, por culpa de la amenaza terrorista. El pasado 24 de diciembre, el Consulado de Estados Unidos advirtió a sus nacionales del riesgo de ataque terrorista en Barcelona, amenaza que dos días después parecía confirmarse con la detención de un hombre que intentó entrar en la Sagrada Familia con armas de fuego.

Estas circunstancias explican, según Pisarello, la inacción del Ayuntamiento frente a la venta ambulante ilegal. La previsión era hacer una redada antes de los días centrales de las fiestas, pero la amenaza terrorista obligó a reforzar los dispositivos antiterroristas, de modo que no quedaban suficientes efectivos para actuar contra el “top manta”, ha argumentad el número dos de Colau en declaraciones al a televisión local de Barcelona.

Este nuevo incidente, que pone en cuestión las políticas de seguridad el Ayuntamiento de Barcelona, coincide con la publicación del primer barómetro municipal del año, que sitúa la seguridad como el principal problema para los barceloneses por primera vez en una década. Colau, que ya ha sido reprobada por su mala política de seguridad, tendrá que afrontar un nuevo pleno extraordinario solicitado por PDeCat y ERC para responder por la inquietud de los vecinos mostrada en el último barómetro municipal.