Política

Casado congela su estrategia hasta ver si lo de las elecciones es un farol de Sánchez

Esperará al día 19, fecha en que debería disolver las cámaras, antes de plantearse abrir una ronda de contactos con los partidos constitucionalistas aún a sabiendas de que, de momento, la suma para una moción "no da"

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Casado congela su estrategia hasta ver si lo de las elecciones es un farol de Sánchez
Pablo Casado.

Pablo Casado. EFE

Resumen:

El líder del PP reiterará este martes en el Congreso, durante el debate de Presupuestos, la exigencia de elecciones generales inmediatas. Pero sus pasos posteriores vienen determinados tanto por lo que pase en la votación de este miércoles como por la confirmación de la filtración de Moncloa, esto es, que, en caso de que le tiren abajo las cuentas, Pedro Sánchez maneja la fecha de 14 de abril para convocar a los españoles a las urnas. No habrá que esperar mucho. El presidente del Gobierno tendrá como fecha tope para disolver las Cámaras el próximo martes. Será el momento para saber si lo del amago electoral es sólo un farol para asustar al independentismo, un globo sonda para forzar, casi de forma agónica, la aprobación presupuestaria.

Casado se reservaba la opción de abrir una ronda de contactos con otros partidos “si no se aprobaban los Presupuestos”, señalan fuentes de su entorno. Sin cuentas públicas para este año y un gobierno en precario no se cerraba a la idea de abrir una ronda de partidos constitucionalistas para evaluar las posibilidades de una moción de censura, para la que ahora “no da la suma”, tal y como admitió en la mañana de este lunes en Onda Cero. Hoy por hoy no hay un dirigente destacado de Génova que apueste por una moción instrumental, pero de fondo gravitaba la amenaza de no descartar ningún instrumento constitucional para intentar desalojar la inquilino de la Moncloa, aunque también eso tiene mucho de globo sonda.

Casado exigirá a Sánchez elecciones generales inmediatas

Pero con el amago de que puede haber elecciones el día que se proclamó la II República, los populares “congelan” de momento su estrategia a corto plazo. Si las Cuentas Públicas caen este miércoles, esperarán al próximo martes 19, día en que Pedro Sánchez debería anunciar la convocatoria de elecciones para el 14 de abril. O eso o el superdomingo. Son las dos opciones más inmediatas de un resiliente Sánchez al que Génova ve aferrado al poder a pesar de la “extrema debilidad de su gobierno”. Ni el 21 ni el 28 de abril son fechas probables en un año en que las vacaciones de Semana Santa vienen tardías (del 18 al 21) y no se trata de desarrollar la campaña electoral con el país de vacaciones.

Luego ya nos ponemos en mayo y sería de locura convocar en el mismo mes dos veces a los españoles en las urnas. En ese caso, queda el “superdomingo”, pero el PP no esperará a que Sánchez deshoje esa margarita e incrementará su exigencia de elecciones generales y echará cuentas sobre la posibilidad, remota, muy remota, de una moción de censura.

No vinculan en el PP el globo sonda sobre el 14 de abril con el “éxito”, a su juicio, de la manifestación de este domingo, sino con un intento desesperado por convencer a los independentistas para que dejen, al menos, tramitar los Presupuestos dejando decaer las enmiendas a la totalidad. Están convencidos de que, aún en el caso de que naufrague el proyecto de Presupuestos, Sánchez intentará resistir en Moncloa. Creen que hay más relación causa-efecto entre la manifestación y la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, que el Consejo de Ministros aprobará el próximo viernes terminado el plazo de alegaciones de la familia del dictador, pero tampoco está muy claro, cómo, en qué momento y a dónde irá la momia.

Pablo Casado preparó su intervención ante el pleno, donde dará réplica a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Reunido con su gabinete, el líder del PP no ha analizado con su comité de dirección el escenario que puede abrirse con unas elecciones en abril y unos sondeos que siguen dando triunfador al PSOE pero muy lejos de poder sumar una mayoría alternativa como la que le llevó a Moncloa, en muy buena medida por las expectativas a la baja de un Podemos que se desangra en distintos territorios.

Maroto y De Páramo pactaron el manifiesto

Todavía colean las críticas contra el contenido del manifiesto que leyeron al final de la concentración los periodistas Albert Castillón, María Claver y Carlos Cuesta por considerar que falseaba la verdad como afirmar que Sánchez ha asumido los 21 puntos del dcoumento que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, le entregó en su encuentro del mes de diciembre. En el mismo se abogaba, entre otras cosas, por la designación de un mediador que el Gobierno aceptó provocando un tsunami en su propio partido, lo que les llevó a echar el freno, que no a romper definitivamente a la espera del milagro de los votos independentistas.

Los equipos de Javier Maroto, por el PP, y de Fernando de Páramo, por Ciudadanos, “nos fuimos pasándo versiones. Queríamos un buen acuerdo y la sintonía fue completa”, explican fuentes conocedoras de cómo se pergeñó un texto que ha sido muy contestado.