«Mi objetivo es que el espectador vea Venezuela desde dentro, y son las mujeres quienes pelean con el día a día. Son guerreras, son dignas, son los pilares de la sociedad». Margarita Cadenas retrata en el documental Mujeres del caos venezolano a cinco mujeres que encarnan la lucha por la supervivencia pese al miedo, la injusticia, la impunidad, la escasez y la persecución política.

El documental de Cadenas, de 83 minutos de duración, es un viaje a la intrahistoria de un país que se cae en pedazos. «La idea nace porque en Francia, donde vivo desde hace más de 35 años, apenas se escuchaba nada sobre Venezuela, donde siguen viviendo mis hermanos y mis primos, que me mantenían al tanto de la crisis por whapp», explica la directora, nacida en Caracas.

Cadenas incluso llegó a exponerle, en un encuentro fortuito y más tarde por carta, la situación que vive Venezuela al presidente francés, Emmanuel Macron. Francia es uno de los países de la Unión Europea que ha reconocido a Juan Guaidó como presidente «encargado» de Venezuela.

Recientemente los diputados de la Asamblea Nacional francesa han podido ver el documental. «Un miembro de la Francia Insumisa (extrema izquierda) me confesó que le había impactado» señala la directora.

Ese silencio sobre la realidad cotidiana venezolana le llevó a emprender un proyecto, que este jueves 21 de febrero se ha proyectado por primera vez en Madrid, en el Instituto Francés. Patrocinada por venezolanos de la diáspora, «es una película de mujeres, financiada por mujeres, con mujeres como protagonistas de una historia coral, y con un equipo con gran presencia femenina».

La proyección en Madrid está organizada por Salud para Venezuela, una asociación sin fines de lucro que lleva ayuda humanitaria a Venezuela. La cinta ha recorrido numerosos festivales internacionales, y fue preseleccionada en los César.

Cinco son las mujeres que abren las puertas de su vida a la realizadora y al espectador, que se adentra en sus casas y en sus sentimientos que exponen con una valentía ejemplar. «Costó convencer a estas mujeres y es lógico porque hay mucha desconfianza. El régimen chavista ha vuelto a todo el mundo muy desconfiado. Les preocupaba su seguridad, lógicamente».

Cinco heroínas

Las heroínas de Mujeres del caos venezolano son Kim, María José, Eva, María Luisa y Olga.  «La mujer venezolana es un pilar de la sociedad, es activa, no está confinada en casa. Es una sociedad matriarcal, y sigue siendo machista, pero las mujeres son guerreras, muy dignas», afirma Margarita Cadenas, que está en Madrid para asistir al estreno en la capital española.

Kim es enfermera y necesita dos empleos para llegar a fin de mes. Es madre y ve cada día cómo otras madres lloran de impotencia cuando no tienen para comprar medicinas a sus hijos enfermos. Quienes acuden en busca de cuidados médicos han de adquirir desde las inyecciones hasta las batas quirúrgicas.

María José es community manager, de clase media. Trabaja en casa, lo que le permite organizarse para lidiar con la falta de agua (tres días a la semana hay y el resto solo una hora), y para abastecerse de aquello que pueda necesitar la familia (los pañales son un bien muy preciado).

Tengo miedo por mis hijos. Saber que este miedo es normal lo hace más triste», señala María José

Le atormenta la amenaza de secuestros, robos, la delincuencia de una ciudad que ahora es una de las más peligrosas del mundo. «Tengo miedo por mis hijos. Saber que este miedo es normal lo hace más triste», dice esta profesional en el documental.

En 2018 se registraron 26.616 muertes violentas en todo el país. según el Observatorio Venezolano de Violencia. Cada día mueren en Venezuela 14 jóvenes por violencia policial y delincuencia.

Eva vive en Petare, uno de los barrios más humildes y con mayor delincuencia de América Latina. No tiene empleo, es madre y se pasa el día de cola en cola para conseguir los alimentos básicos. «Rodábamos cuando sabíamos que los delincuentes estaban durmiendo. Durante el rodaje, me acompañaban tres guardaespaldas», explica la directora.

Petare, una zona antes chavista, se ha sublevado contra Maduro en los últimos días de enero y ha sufrido especialmente la acción de la Fuerza de Acción Especial (FAES).

Al régimen le interesa que la gente esté ocupada solo de sobrevivir… Así no piensan en otra cosa», dice la directora

«Al régimen le interesa que la gente esté ocupada solo de sobrevivir. Cuando estuvimos 24 horas con Eva en las colas escuchamos lo que decía la gente y tan solo estaban pensando en cómo conseguir lo más básico. No hablaban de otra cosa. No pensaban en otra cosa», relata Cadenas.

Ex comisaría de policía, Luisa hace de madre de su nieto, Rosmit Mantilla. Fue elegido diputado por Táchira de Voluntad Popular, pero antes de juramentar le encarcelaron. Le acusaron de financiar guarimbas (protestas violentas contra el régimen).

Luisa, y su marido, ocupaban su día en conseguir comida para su hijo/nieto, visitarle y esperar su puesta en libertad. Dios está muy presente en todas ellas,  aunque la fe de Luisa flaquea: «Está sordo».

Defendía al gobierno, me sentía protegida. pero he visto que aquí la Justicia no sirve, no para los pobres», afirma Olga

A Olga, activista chavista, le arrebataron a su hijo Ángel Joel, de 16 años, en una noche oscura. La OLP, nombre que pronuncia aún con temor y que quiere decir Operación Liberación del Pueblo, le confundió con un terrorista.

La vida de Olga dio un vuelco y se mantiene en pie para reclamar una justicia que no llega. «Defendía al Gobierno, me sentía protegida. Pero he visto que aquí la Justicia no sirve, no para los pobres», señala Olga, que representa a todas esas madres que han perdido a sus hijos debido a una impunidad sin límites.

Rodaje en la clandestinidad

La creadora, con doble nacionalidad venezolana y francesa, sostiene que «todo documental se crea cinco veces: cuando surge la idea, cuando escribes el guión, cuando se realiza la producción, cuando filmas y finalmente cuando se rueda». En este caso, aún fue más complejo porque tuvieron que trabajar en la clandestinidad, «como si fuéramos espías».

El rodaje se realizó en agosto y septiembre de 2016. «Lo que ha cambiado desde entonces es porque ha ido a peor. Hay más detenidos, más impunidad, en lugar de colas hay falta de liquidez y una inflación desorbitada, sigue sin haber medicamentos, hay muchos más exiliados…», comenta Margarita Cadenas.

Según la ONU, más de 3,5 millones se han exiliado desde 2014, un 10% de la población. De las cinco mujeres, tres viven ahora fuera de Venezuela. Lo que también continúa igual es la actitud del régimen. «Maduro niega la realidad una y otra vez», explica.

El documental presenta la contundencia de los hechos con la sencillez de lo cotidiano. Poco después de que Kim no consiga inyecciones en el hospital, escucha en el coche a la ministra de Sanidad negando la falta de medicinas e insumos. No hacen falta más palabras.

Cadenas subraya que su finalidad es que el público supiera de esa lucha por la supervivencia del pueblo venezolano, especialmente de las mujeres, de toda condición social, de todo origen pero marcadas con un coraje excepcional.

«Hay gente que se olvida del sufrimiento, que mira a Venezuela en términos de guerra fría. En el documental hablamos de un pueblo que sufre, que tiene unos gobernantes que son unos delincuentes», cuenta la realizadora, que en ocasiones ha sufrido agresiones o insultos de personas afines al régimen en las proyecciones. «A nadie deja indiferente, eso es cierto».

Pronto para una presidenta

Ahora ve esperanza en Juan Guaidó y su ruta hacia la democracia. Aún no ve preparada a Venezuela para que una mujer sea presidenta, pero destaca la gran labor de María Corina Machado. «Fue la única que se atrevió a decirle a Chávez a la cara que estaba robando. Y ahora ha sido la primera en apoyar a Guaidó», afirma la directora de Mujeres en el caos venezolano.

Salió de Caracas para completar su formación en el Reino Unido primero y luego en Francia, donde se quedó por amor. Pasó su infancia y adolescencia en Caracas, donde hizo sus pinitos como periodista en televisión.

Desde que terminó de rodar no ha podido regresar a Venezuela, por temor a sufrir represalias. Ni siquiera puedo acompañar a su hermano en su enfermedad. «Sueño con volver y presentar el documental allí con las cinco heroínas», concluye. En 2019 ese sueño parece más al alcance que nunca antes.