Política

Ciudadanos, sobre los ataques de Casado: "No somos el enemigo a batir"

El líder del PP ha cargado duramente contra los naranjas en los últimos días, a los que culpan en parte su hundimiento en las urnas por no haber sabido ver "el enemigo"

El candidato a la presidencia del Gobierno por Ciudadanos, Albert Rivera

El candidato a la presidencia del Gobierno por Ciudadanos, Albert Rivera EP

Algo más de dos semanas restan para las autonómicas y municipales del 26 de mayo y los partidos, además de enfrentarse en una nueva campaña electoral, libran batallas adicionales. Y una de las más sonadas y polémicas continúa siendo la disputa por la hegemonía del centro-derecha que trae de cabeza a PP y Cs y en la que se inmiscuyen otros autores, como el PSOE.

El PP registró en la última apertura de urnas el peor registro de su historia -66 escaños- un batacazo que contrasta con el meteórico ascenso de Ciudadanos en las generales quedándose a escasos 200.000 votos del sorpasso.

La entrada de los naranjas al Congreso con 25 sillones más y el desmoronamiento del PP puso sobre la mesa un debate que llevó a los naranjas a autoproclamarse líderes de una oposición «firme» y «con sentido de Estado» frente al Gobierno de Sánchez; y a los populares a apoyarse en las matemáticas para ocupar el mismo sitio.

Casado no solo ha recurrido a la izquierda para sacar a Ciudadanos de la ecuación -instó a Sánchez a presionar a las fuerzas constitucionalistas- sino que también ha convertido los ataques a los naranjas como eje de sus discursos de los últimos días. Y es que el líder del PP ha cargado con todo lo que tiene contra los de Rivera, a los que achaca -junto a Vox- de su hundimiento electoral por no haber visto al «enemigo» antes de la apertura de las urnas.

«No somos el enemigo a batir». Esta es la respuesta que dan en Ciudadanos a las embestidas del que iba a ser, dicho sea de paso, compañero de pactos de haber salido los números. Fuentes del partido aseguran que los populares «se equivocan de adversario» y que «nosotros ya le tendimos la mano» antes del 28A y «se la hemos tendido ahora» de cara a las autonómicas y municipales. De hecho, en Madrid ya se conoce la intención de los naranjas de pactar con los populares, con los que ya firmaron un acuerdo de investidura en 2015.

Los que iban a ser aliados tras la noche electoral celebraron con entusiasmo sus resultados mientras que el PP se descalabró. Casado ha tomado nota ante otra inminente apertura de urnas, y no piensa dejar títere con cabeza. En concreto, acusó este miércoles a los de Rivera de haber plagiado su programa «de manera hipócrita»; de haberse apropiado del 155; de convertirse en «la respiración asistida» del PSOE -por su intención de no echar el candado a los socialistas en las municipales y autonómicas-; y de ser un partido de «tránsfugas y chaqueteros».

«Nuestra prioridad es tenderle la mano al PP», reafirmaba el Secretario de Comunicación de Cs, Fernando del Páramo, «pero Casado está últimamente obsesionado, tiene ‘ciudadanitis'». «Imagino que no debe ser fácil encajar la peor derrota de la historia de su partido», respondía.

Objetivo común: liderar el espacio de centro

Casado se hundió tras las generales, pero las cifras le siguen aupando como segunda fuerza política. Y piensa agarrarse a ese clavo hasta las últimas consecuencias, sobre todo de cara al 26M en la que los naranjas amenazan con arrebatarles algunos de sus bastiones históricos, como Madrid o Aragón.

Los naranjas hacen caso omiso de los ataques porque «bastante tiene Casado con lo suyo como para que yo le meta el dedo en el ojo». Rivera asegura, además, que no pueden reclamar la «responsabilidad» de ser líderes de la oposición porque «ellos están rotos». «Ser líder de la oposición no es un cargo, es una forma de vivir, de ser, de comportarse», zanja el líder de Ciudadanos en una entrevista para Antena 3 ante los dardos que le lanzaba Casado.

Los naranjas apuntan a otro objetivo necesario, e instan a la derecha a hacerlo: «anular a los nacionalistas, no a Albert Rivera», señala Juan Carlos Girauta. «Ciudadanos y PP debemos ser aliados en la defensa de la Constitución», zanjaba.

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