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El polvorín de los pactos PP-Ciudadanos

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El polvorín de los pactos PP-Ciudadanos

Los equipos de negociación de PP, izquierda, y Ciudadanos, en una reunión este viernes. EFE

Resumen:

Pocas veces se ha dado un fenómeno político como el actual en el que todos los niveles de gobierno del país, tanto el nacional, como los autonómicos y los locales, están en funciones tras las elecciones del 28-A y del 26-M. Se salvan los ejecutivos de Galicia, País Vasco, Valencia, Andalucía y Cataluña, aunque de esta última región no se puede decir que no esté eternamente en funciones desde que el nacionalismo se envolvió en la estelada con clara dejación de sus responsabilidades al frente de la Generalitat, como recientemente le reprochaban a Quim Torra un nutrido grupo de empresarios.

Entre medias se entrecruzan los encuentros, las conversaciones, los órdagos y hasta los faroles de distintas fuerzas políticas que parecen condenadas a entenderse por mor de la fragmentación política actual. En el ámbito del centro-derecha es el PP el que ha desplegado una actividad febril desde el 26 de mayo para intentar aunar voluntades a tres, lo que no es fácil además cuando uno de los interlocutores, esto es, Ciudadanos, se niega a negociar con Vox.

Aragón fue de las que más dudas suscitó por el papel del PAR, hoy con el PSOE

Que eso pueda tener consecuencias inmediatas para el éxito de la empresa en que se han embarcado los populares, está por ver, puesto que cada territorio tiene unas peculiaridades y condicionamientos diferentes. Fue Aragón desde el principio la región donde menos posibilidades había de configurar un ejecutivo tripartito capitaneado por el PP, pero no tanto por la negativa de los de Rivera a «contaminarse» con el partido de Santiago Abascal, sino por la aparición de un cuarto actor, el Partido Aragonés, cuyos dos votos eran imprescindibles para sacar al socialista Javier Lambán del poder.

En el PP aseguran que el ex presidente del PAR, José Ángel Biel, «cerró incluso antes de las elecciones del 26-M, su apoyo al PSOE» y que poco o nada se puede hacer al respecto por mucho que haya sido invitado a sumarse a un tripartito con populares y naranjas. De hecho, socialistas y regionalistas ya han anunciado su principio de acuerdo.

Abierta la vía a que Ciudadanos pueda alcanzar un acuerdo con Lambán

Además, la negativa del PAR abre para Ciudadanos la puerta al «plan B», esto es, iniciar negociaciones con el PSOE en aquellos sitios donde no fructifique un pacto a la derecha. Significa para Albert Rivera poner en práctica una especie de «geometría variable» para argumentar que no es «muleta» de los populares, aun aceptando que estos son los socios preferentes. Además, Lambán es de todos los «barones» socialistas el que más muestras de «pureza anti-Sánchez» y «pro 155» puede demostrar, tal y como ha reclamado Rivera.

Quizá el principal escollo sea el cabeza de lista por este partido a la presidencia autonómica, Daniel Pérez Calvo, quien no tiene mucha sintonía ni política ni personal con Lambán aunque también ha declarado su «incompatibilidad genética» con Vox. El PP puede tentar a los naranjas con cederles la alcaldía de Zaragoza en un juego de apuestas cruzadas que debe dirimirse en no mucho tiempo.

Aparentemente frustrado el acuerdo en Aragón, parece avanzar mejor para los intereses del PP Castilla y León, a pesar de la última condición de Ciudadanos: que no repitan como alcaldes aquellos ediles que llevan más de ocho años al frente de su consistorio. Los populares están dispuestos a ceder para mantener el que ha sido uno de sus graneros de voto, donde llevan gobernado desde que 1987, cuando José María Aznar pactó con la extinta CDS.

Las negociaciones han arrancado bien en Castilla y León, aunque Génova está cauta

No estaban muy confiados en el PP a sabiendas de que Francisco Igea, el barón de Ciudadanos que dobló el pulso a Rivera, prefería un pacto con los socialistas. Pero los primeros contactos con el PP han resultado fructuosos. Tiene además la peculiaridad numérica Castilla y León de que no se necesita sumar a ninguna otra fuerza política pues Vox no existe en el territorio.

Murcia está también sobre el tablero. No es un territorio cualquiera para el PP, en general, ni para Teodoro García Egea, en particular. Necesitan renovar el pacto que ya tenían con Ciudadanos en la pasada legislatura aunque ahora compartiendo gobierno de coalición y con el necesario apoyo del partido de Santiago Abascal. No se contempla el fracaso, en la medida en que también podría desgastar la secretario general popular, quien junto al vicesecretario de Organización, Javier Maroto, encabeza unas negociaciones nada fáciles.

En Murcia no se la juega sólo el PP, también su secretario general, García Egea

Sin embargo los naranjas también están hablando con el PSOE. Murcia es, como Castilla y León, otro territorio donde los populares llevan décadas ostentando las riendas del poder y se puede abrir una subasta en que socialistas y populares suban la apuesta de sus ofrecimientos a Ciudadanos.

Y es que cada ve que parece que se va a dar un paso de gigante para la confluencia de ambas formaciones, algo se tuerce en el último momento. Ocurrió este viernes en Madrid, donde se pasó de dar por hecho un principio de acuerdo para hacer a José Luis Martínez-Almeida alcalde a salir ambas delegaciones, acusándose unos de solo hablar de sillones y otros de falta de compromiso. Vuelve a primer plano la opción de Begoña Villacís para la alcaldía mientras los populares reclaman, para volver a la mesa de negociación, que quede claro que se trata de un acuerdo de gobierno en torno a Almeida.

Habrá nueva cita este lunes en Madrid tras la ruptura de negociaciones para el ayuntamiento

En principio se vuelven a ver este lunes. En el entorno del popular aseguran tener el aval de Génova para que no haya nada parecido a un «cambio de cromos». Además hay otra cuestión de fondo nada desdeñable: si Villacís quiere la alcaldía deberá negociarla con Vox «porque no esperarán de nosotros que les hagamos de mediadores», añaden con sorna en el PP. Mientras tanto, populares y Vox van avanzando en sus acuerdos para aquellas localidades que, como Pozuelo de Alarcón (Madrid) o Almería, basta con un pacto entre ellos dos.

En la comunidad también han surgido fricciones entre PP y Ciudadanos por la publicidad de sus encuentros. No parece que Rivera acaricie la idea de forzar la presidencia de Ignacio Aguado pero aún no hay nada cerrado en firme. Y la comunidad de Madrid corre prisa porque este martes se tiene que constituir la Asamblea autonómica, al igual que la de Murcia.

Conversación Casado-Rivera

Y de la presidencia y composición de esas mesas depende en muy buena medida la salud de las negociaciones. Que la presidencia de las mismas sea para Ciudadanos y Vox se siente en las mismas podrá interpretarse con el principio del desbloqueo. A estas alturas nadie duda que la decisión final de las posibles o imposibles alianzas entre PP y Ciudadanos está en manos de sus dos presidentes, Pablo Casado y Albert Rivera, que tendrán que levantar el teléfono y hablar. Será interesante saber cuál de los dos ha sido el primero en telefonear.