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Mapa municipal vasco: Podemos refuerza a Bildu, el PSE al PNV y el PP se diluye

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Mapa municipal vasco: Podemos refuerza a Bildu, el PSE al PNV y el PP se diluye
Arnaldo Otegi accede en ascensor a la sede de Confebask.

Arnaldo Otegi accede en ascensor a la sede de Confebask. Mikel Segovia

Resumen:

El mapa del poder en Euskadi será hoy más nacionalista que ayer. La conformación de los 251 ayuntamientos que se inicia esta mañana no sólo refuerza el poder de los nacionalistas, ya de por sí muy mayoritario, sino que también evidenciará los dos nuevos ejes de entendimiento y alianzas en Euskadi: uno, el que rubricaba esta semana el PNV de Andoni Ortuzar con el PSE de Idoia Mendia, y el otro, el se evidenciará en no pocos acuerdos municipales entre la EH Bildu de Arnaldo Otegi y el Podemos de Pablo Iglesias y su líder en Euskadi, Lander Martínez. La tercera conclusión del mapa vasco que hoy se sellará en los consistorios será la absoluta debilidad y soledad del PP vasco de Alfonso Alonso, con un exiguo poder municipal: dos alcaldías en dos pequeños municipios.

El PNV al que el PSOE intenta estos días ganarse para apuntalar la investidura de Pedro Sánchez tiene el puente vasco con los socialistas bien engrasado en Euskadi. Lo levantó la pasada legislatura y lo ha reforzado ahora con un acuerdo de apoyos recíprocos en los ayuntamientos que hoy se constituyen. Unos y otros se respaldarán en los casos en los que puedan acceder a alguna alcaldía y lo harán para gobernar en coalición.

Un pacto del que el principal beneficiado será el PNV pero no sólo él. El PSE volverá a gobernar municipios emblemáticos para los socialistas, como Andoain y Pasaia, en Guipúzcoa. Ahora sólo falta que no haya sorpresas de última hora. En el primero de ellos, con un acuerdo similar en 2015, uno de los concejales jeltzales lo incumplió y voto en blanco facilitando la alcaldía a EH Bildu. Andoain representa para el PSE el valor de su lucha contra ETA en un municipio en el que la banda asesinó al periodista José Luis López de Lacalle y a Joseba Pagazaurtundua.

El PSE recuperará Andoain y Pasaia gracias al apoyo del PNV, que recuperará Labastida y Laguardia gracias a Bildu

En Pasaia, también fue la izquierda abertzale la que se impuso el 26-M, pero el apoyo que el PNV dará a la candidatura socialista permitirá a los de Mendia reforzar su moderado poder municipal en Euskadi. En las elecciones sólo lograron tres mayorías absolutas.

PNV; 81 mayorías absolutas

La sintonía socialista-jeltzale también permitirá hoy reeditar los gobiernos de coalición que mantuvieron la pasada legislatura en las tres capitales vascas, Bilbao, Vitoria y San Sebastián, así como en el gobierno de las tres diputaciones forales.

En el caso del PNV, las alianzas también incluyen entendimientos con EH Bildu. En este caso le reportará una doble satisfacción y quizá un disgusto. La primera, gobernar dos municipios que en los últimos años han sido del PP: Laguardia y Labastida, en Álava. La izquierda abertzale se ha comprometido a apoyar las candidaturas de la formación nacionalista y arrebatárselas al PP, que fue la lista más votada.

Serán dos municipios más a sumar a su larga lista de alcaldías. Y quizá, un tercero. Ambas formaciones empataron a 106 votos en otro municipio alavés, Kuartango, y podría ser una moneda al aire la que decida quién ocupa el sillón de alcaldía.

Bildu y Podemos se han consolidado su alianza en numerosos municipios frente a la que lideran PNV y PSE

Además de en el Gobierno vasco, las tres diputaciones forales y las tres capitales vascas, el PNV certificará hoy su dominio institucional en el País Vasco. En 81 de los 251 municipios del País Vasco las listas del PNV lograron mayoría absoluta, en doce más que en 2015. La mayor parte de ellos corresponden a localidades de Vizcaya, 51, por 21 en Álava y 8 en Guipúzcoa.

Pero con Bildu no todo es sintonía. En localidades como Durango, gobernada por el PNV desde hace más de tres décadas, o en Galdakao, dos municipios de peso en Vizcaya, Bildu se ha movido para recabar el apoyo de Podemos y distintas formaciones independientes o vecinales para desplazar a los de Ortuzar del poder.

Es un paso más no sólo en el acercamiento evidente entre Podemos y la izquierda abertzale tras el 26-M sino también en el progresivo proceso de institucionalización de EH Bildu. En las últimas elecciones municipales la coalición que dirige Arnaldo Otegi obtuvo mayoría absoluta en 72 ayuntamientos, doce más que en las elecciones de 2015. Además, de las 17 mayorías simples logradas también sacará réditos en forma de poder gracias a sus acuerdos con Podemos. A los ya mencionados Durango y Galdakao en Vizcaya, Bildu y Podemos frenaran las aspiraciones del otro eje mayoritario PNV-PSE eal menos en Elorrio, Rentería y Ordizia, siempre en beneficio de Bildu. En muchos casos, lo hará conformando Gobiernos de coalición junto a Podemos, como es el caso de Rentería y Elorrio.

Un PP vasco debilitado

Con estos acuerdos, la coalición de Otegi consolida aún más su dominio en Guipúzcoa, donde es la formación mayoritaria en 50 de sus 88 municipios, muy por delante del PNV que sólo se impone en 15 localidades.

El poder municipal del PP se limitará los próximos cuatro años a dos pequeños municipios alaveses, Navaridas y Baños del Ebro

En el caso del PP, este 15 de junio no será de celebración. El partido de Alfonso Alonso verá cómo pierde los que hasta ahora eran sus mayores símbolos de poder local; Laguardia y Labastida. En estos próximos cuatro años los populares vascos se tendrán que conformar con tener dos alcaldes en sendas localidades de menos de 300 habitantes; Navaridas y Baños del Ebro.

Por el momento, Alonso ya ha expresado su profundo malestar con el PNV y amenaza con retirar definitivamente su último ofrecimiento a Urkullu para sacar los últimos presupuestos de la legislatura adelante. El Ejecutivo vasco de PNV y PSE está a un escaño de la mayoría y el respaldo de los populares se antoja necesario para evitar un adelanto electoral.

En septiembre el PP vasco afronta su proceso interno de redefinición y reubicación en el camino en busca de “personalidad propia” reivindicado por Alonso. Un proceso que aspira a encontrar el espacio político para una formación que se ha ido debilitando de modo progresivo en los últimos años.