Política

Navarra, primera pieza de Frankenstein

El PSOE pacta con PNV y Bildu en la comunidad y allana el apoyo del nacionalismo vasco a la investidura de Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la candidata socialista por Navarra, María Chivite. EFE

Pedro Sánchez empieza a construir su nueva alianza Frankenstein. El pacto alcanzado por el PSOE en Navarra con la marca local del PNV, Geroa Bai, y que supone la entrada de Bildu en la Mesa del Parlamento, allana el apoyo del nacionalismo vasco a la investidura del candidato socialista, que apuesta ya sin ningún complejo por reeditar su acuerdo con Podemos e independentistas para alcanzar el Gobierno.

La número 2 del PSOE, Adriana Lastra, ha reiterado este jueves que la líder de los socialistas navarros, María Chivite, tiene «toda la legitimidad para presentarse» a la investidura como presidenta del Gobierno de Navarra, a pesar de que, la semana pasada la vicepresidenta, Carmen Calvo, y el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, se mostraron dispuestos a permitir gobernar a Navarra Suma a cambio de la colaboración de UPN en la investidura.

El PSOE tenía sobre la mesa la oferta del presidente de Unión del Pueblo Navarro (UPN), Javier Esparza, que había ofrecido la abstención de sus dos diputados en la investidura de Pedro Sánchez a cambio de que el PSOE permitiera gobernar a los constitucionalistas de Navarra Suma (PP, UPN y Cs), que ganó las elecciones en la comunidad, en vez de intentar auparse al Gobierno foral gracias a PNV y Bildu.

La constitución de la Mesa del Parlamento navarro, órgano de gobierno de la Cámara, ha mostrado la alianza de los socialistas con los nacionalistas vascos que se encamina a formar un Gobierno alternativo al de las fuerzas constitucionalistas. Como consecuencia, UPN retira el apoyo al candidato socialista en la investidura y advierte: si Pedro Sánchez depende de los independentistas catalanes y vascos es porque el PSOE así lo ha querido, ya que ha renunciado a «otras alternativas».

«Si el PSOE depende de los independentistas es porque él quiere. Es una responsabilidad única y exclusivamente del PSOE», ha manifestado Esparza, que ha recordado la «mano tendida» que le ofreció la semana pasada a los socialistas para poder gobernar el país para no tener que depender de quienes «quieren romper España».

Paralelamente, la abstención de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) en la investidura de Sánchez se sigue abriendo camino dentro de la organización. Según informa Efe, la sintonía en temáticas sociales y la voluntad de diálogo exhibidas tanto por la número dos del PSOE, Adriana Lastra, como por el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, tras un encuentro en el Congreso de los Diputados acerca esa posibilidad.

Lastra ha recordado que ambas formaciones comparten una «agenda social» y que, en este año en el que Sánchez lleva al frente del Gobierno, ERC ha votado a favor de la práctica totalidad de los decretos leyes presentados por el Ejecutivo. Frente a esa colaboración, ERC tumbó los Presupuestos Generales del Estado y ha vetado la designación de Miquel Iceta como senador autonómico por Cataluña. «Nunca sabemos lo que van a hacer», aseguró José Luis Ábalos el lunes en rueda de prensa.

Con Unidas Podemos y ERC, los socialistas sumarían 180 escaños con los que rebasarían la mayoría absoluta necesaria para la investidura en la primera votación y para sacar adelante después leyes orgánicas de carácter netamente social. El funcionamiento de ese tripartito, tan deseado por Pablo Iglesias, cuenta con los obstáculos del desafío independentista catalán y el juicio del procès.

El PSOE tiene ya firmado el apoyo del diputado del Partido Regionalista de Cantabria (PRC) y puede alcanzar  los 173 votos a favor de su investidura, si recaba además el apoyo del PNV tras numerosos pactos para gobernar capitales y diputaciones vascas, a las que se podría sumar el Gobierno de Navarra. Los socialistas dieron esperanza a las fuerzas constitucionalistas al permitirles hacerse con la Alcaldía de Pamplona, pero esas ilusiones se están difuminando tras el acuerdo en la Mesa del Parlamento navarro.

Sea gracias a PNV y Bildu o con el apoyo de ERC, Pedro Sánchez necesita los 42 votos de Podemos para su investidura. Las negociaciones entre ambos partidos encallaron este lunes, cuando el candidato socialista explicó a Pablo Iglesias que no tiene intención de incluir a dirigentes de su partido en el Consejo de Ministros. Aunque los dirigentes de Podemos insisten en su voluntad de alcanzar un acuerdo, la realidad es que las posturas están distantes, como ha reconocido el PSOE.

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