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Iglesias y Montero, divergencias de peso en la estrategia con IU: 'fagocitarle' o ir de la mano

El líder sopesa 'trascender' Podemos con un 'paraguas de izquierda' que pivote en Podemos y se abra a IU y confluencias

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Iglesias y Montero, divergencias de peso en la estrategia con IU: 'fagocitarle' o ir de la mano

Pablo Iglesias e Irene Montero EP

Resumen:

Podemos se replantea el papel de la izquierda tras el fiasco electoral. Los dirigentes del partido, ahora centrados en buscar su salvación con la negociación de Gobierno, empiezan ya a debatir sobre las fórmulas de relación con sus aliados políticos, especialmente con Izquierda Unida, su principal socio parlamentario. Y en este debate, uno de los principales en el seno de la formación, Pablo Iglesias e Irene Montero difieren de manera sustancial. Ambas fuerzas comenzaron su camino juntos con el ‘pacto de los botellines’ de 2016, cuando la suma de ambos hizo perder un millón de votos desde 2015. Desde entonces siempre han existido ciertas tensiones, amortiguadas en gran medida por la inclinación al entendimiento del coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón. Sin embargo, ambas fuerzas dan por agotada la fórmula de coalición ya existente, y en la cúpula de Podemos se plantean dos caminos diferenciados: la de integrar a IU o respetarlo como partido y mantener su condición de aliado externo.

Montero es partidaria de «estrangular» en el medio plazo a Izquierda Unida y hacer valer el capital político de Podemos para favorecer la integración de los cuadros de IU. La estrategia pasaría por debilitar a su principal aliado y abrir las puertas del partido morado cuando éste languidezca. Una fórmula encaminada a afianzar Podemos como principal fuerza en el espacio a la izquierda del PSOE. Esta postura es, paradójicamente, la misma que defendió Iñigo Errejón en 2015, cuando se opuso abiertamente a la alianza con IU. Pese a haber llegado la misma conclusión, los razonamientos de ambos dirigentes no pueden ser más dispares: si Errejón perseguía este objetivo para no encorsetar a Podemos en el tablero de la izquierda histórica y sacudirse de tradiciones políticas, Montero quiere liderar ese tablero y no tendría reparos en integrar en sus filas a los políticos que desembarquen de otros partidos.

La postura de Iglesias está claramente diferenciada de Montero, según relatan fuentes conocedoras, y su apuesta es mantener a Izquierda Unida como un socio orgánicamente diferenciado, aunque dentro de un proyecto conjunto. El secretario general de Podemos se estaría planteando una estrategia de confluencia de la izquierda ‘por arriba’ que pivotara sobre Podemos pero respetando a las diferentes formaciones. La idea que el dirigente sopesa estos días es la de crear un nuevo sujeto político que aglutine a las fuerzas del cambio. En la última reunión del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos el pasado 8 de junio, Pablo Iglesias ya planteó celebrar una «conferencia política» en otoño para debatir sobre el rumbo del partido. Un encuentro donde no se disputará el liderazgo de la organización pero se plantearán nuevas fórmulas de unidad y se sentarán las bases para un espacio de encuentro con otros partidos que se construirá a fuego lento.

La leve autocrítica del secretario general de Podemos entonces se saldó con varios movimientos. El primero y más evidente, los cambios de su ejecutiva, por los que ratificó la expulsión de los tres errejonistas que aún permanecían en este órgano, destituyó a Pablo Echenique como secretario de Organización e incluyó a perfiles próximos al Partido Comunista de España (PCE) como Alberto Rodríguez, nuevo secretario de Organización, Ione Belarra, portavoz adjunta en el Congreso y mano derecha de Irene Montero -que también militó en las Juventudes Comunistas-, y Ana Marcello, que asume un área de nueva creación destinada al cuidado de las bases y círculos del partido. Otra de las líneas de Iglesias consistió en señalar la mala implantación de la organización en los territorios; una responsabilidad que trasladó a los líderes territoriales pero que se comprometió a revertir en los próximos meses.

Y la forma de paliar esta disfunción, señalan algunas voces dentro de Podemos, será la de crear un espacio que trascienda la marca morada y que permita reunir a las bases de distintas organizaciones como IU, con un fuerte arraigo municipal. Los movimientos de Iglesias tras el ciclo electoral se leen en la formación como una forma de allanar el camino hacia la unidad asumiendo estructuras territoriales de otras organizaciones y abrir el horizonte a un nuevo «paraguas de izquierdas» en el que quepan Podemos, Izquierda Unida -y el PCE- y otras fuerzas aliadas que podrían sumarse a la pataforma. Es decir, suplir la falta de arraigo municipal de la marca morada con la fuerte organización local de IU, que cuenta con 1.708 concejales en todo el territorio.

La nueva fórmula permitiría ampliar horizontes en el espacio del cambio y solventar el fuerte desgaste sufrido por el partido de Iglesias. En 2014 el dirigente definía a Podemos como una «herramienta» política al servicio del pueblo y más centrada en acuñar nuevas mayorías que en constituirse como organización. En los dos últimos años, tras la batalla de Vistalegre 2, lo que nació como un movimiento social cayó en los peores vicios de los partidos tradicionales. De pedir luz y taquígrafos en todas las reuniones a celebrar encuentros secretos para la negociación de Gobierno. De clamar por la transparencia a sancionar duramente a los cuadros que filtraran información sin el visto bueno de la cúpula. De un partido plurinacional a la centralización en el núcleo duro de Iglesias.

‘Unidas’, el «paraguas» de la izquierda

La nueva plataforma confederal, que superaría las siglas de Podemos y que podría tener el nombre de ‘Unidas‘, serviría para atraer a formaciones de todo el país y restablecer los vínculos con las confluencias que en los últimos meses han roto con la marca de Pablo Iglesias, como Compromís, las mareas gallegas o las marcas blancas municipales. El nuevo sujeto político permitiría a Podemos lanzarse como aglutinador de partidos como Adelante Andalucía, la fusión andaluza de Podemos e IU. En el abanico de posibles aliados también estaría el partido de Iñigo Errejón, Más Madrid, que nació en enero como fuerza madrileña pero con vocación nacional en el medio plazo. El candidato madrileño apuesta por un proyecto confederal de tejer lazos con otras fuerzas territoriales respetando la diversidad, aunque no de manera inmediata. El nuevo giro de Podemos se adelantaría esta estrategia y le comería la tostada al que fuera uno de sus fundadores. Permitiría también el reencuentro de los antiguos compañeros en esta nueva plataforma.

El diseño podría ser similar al de Adelante Andalucía, una marca creada por Teresa Rodríguez, de Podemos, y Antonio Martínez Maillo, de IU, para avanzar en la unidad de la izquierda. Desde Izquierda Unida no descartan la posibilidad del nuevo artefacto a nivel estatal, que permitiría evitar duplicidades tanto en esfuerzos como en recursos y que estrecharía la cooperación de ambos partidos, aunque descartan la opción de la ‘fusión fría’.

La senda que sopesa ahora Iglesias también coincide con el camino adoptado por IU y el PCE en sus respectivas asambleas. Izquierda Unida aprobó el pasado 8 de junio un informe político en el que establecía caminar hacia la unidad de la izquierda desde las bases. El documento fijaba como objetivo  «avanzar en la creación de espacios de cooperación entre las fuerzas políticas y sociales de la izquierda» y planteaba «la necesidad de crear espacios de trabajo conjunto para, entre otras cosas, optimizar recursos», además de generar «espacios de coordinación para fortalecer nuestra base social». La ausencia de estos espacios de encuentro, destaca el informe, «se paga especialmente cara en los procesos electorales, que exigen una estrategia única, común y coherente».

En el mismo sentido se expresaba el Comité Central del PCE, que en su última reunión planteó una confluencia construida desde abajo, con «encuentros conjuntos de la militancia de las distintas organizaciones». Un camino conjunto al que están llamados, según el informe, las fuerzas a la izquierda del PSOE: «IU, Podemos, Anticapis, incluso los sectores que se denomina errejonistas» con el objetivo de «tener un debate conjunto de análisis de los resultados electorales y de la situación política derivada del cierre del ciclo electoral» para «la construcción de un proyecto político de unidad». En este punto, el Partido Comunista adelanta que «trabajará el proceso de superación de IU de forma coordinada, impulsando una alternativa estratégica de ámbito estatal».

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