Podemos limita la participación interna, una de sus señas de identidad. Los nuevos estatutos del partido, que recogen las novedades aprobadas en Vistalegre 2, consolidan el camino iniciado hacia la conversión en un partido tradicional. A la depuración del censo y la creación de la figura del militante con carné se suma ahora la regulación de las distintas figuras reconocidas dentro de la organización: militante, afiliado y participante, que sería similar a la del simpatizante de otros partidos.

Los militantes son todos aquellos que, además de participar en los procesos internos, colaboran de forma activa en el seno de Podemos. Esto es, quienes están inmersos en círculos, toman parte en campañas o visitan las diferentes sedes con regularidad . «Son militantes de Podemos aquellas personas que participan de manera activa en las actividades del partido y que constarán en un censo de militantes de acuerdo con lo previsto en los reglamentos», rubrican los estatutos de la formación.

En un segundo escalón se situarían los afiliados, que se inscriben con nombres y apellidos en el partido, y que podrán votar en todos los procesos con carácter general. «Son miembros de pleno derecho o afiliados de Podemos todas las personas físicas con capacidad de obrar que hayan verificado personal o telemáticamente su voluntad de pertenecer a Podemos», establece el documento, que contempla la habilitación de procedimientos para «articular el derecho a sufragio activo» de los menores de edad a partir de los 14 años en algunos procesos internos.

El tercer escalón de importancia y compromiso lo ocupan los inscritos participanes, que pueden colaborar en lo que ellos quieran y reciben toda la información. «Cualquier persona podrá inscribirse en Podemos como participante a efectos de información, colaboración y participación en las actividades de la organización sin tener que adquirir la condición legal de afiliada». «Las personas participantes que no sean afiliadas no constarán en la base de datos de afiliados y tendrán derecho de sufragio solo cuando así lo acuerden expresamente los reglamentos que se aprueben para los procesos electorales o consultas. Cualquier persona inscrita como participante podrá adquirir la condición de afiliada llevando a cabo en cualquier momento el procedimiento de verificación», añade.

El derecho a voto de cada categoría queda a criterio de la dirección federal

Esta regulación no aclara cuándo tendrán derecho a voto ni los simpatizantes ni los afiliados ni los menores de edad. El reglamento que se redacte en cada consulta concreta establecerá qué colectivo podrá pronunciarse en cada caso. De esta manera, la decisión quedará en manos de la dirección del partido, que podría optar así por dar voto a los distintas categorías en función de sus intereses puntuales.

La división de figuras es similar a la del PSOE, que también establece tres categorías: «Podrán adquirir la condición de afiliados del Partido Socialista Obrero Español los ciudadanos y ciudadanas mayores de dieciocho años que manifiesten su voluntad de colaborar y participar en las actividades del Partido.  La condición de afiliado del partido, bien como militante, como afiliado directo, o como simpatizante se adquiere por medio de la inscripción en el censo correspondiente», establecen los estatutos socialistas.

Hasta ahora bastaba una inscripción por internet para votar en los procesos internos de Podemos como las primarias o las consultas. Se facilitaba así una amplia participación ciudadana y una fuerte democracia interna en la vida diaria del partido. A partir de ahora, esa participación se limitará a los inscritos que renueven su afiliación de forma personalizada con una fotocopia del DNI.

El secretario de Organización, Pablo Echenique, ha elaborado una nueva normativa que se pondrá en marcha antes de septiembre en Aragón y Baleares, donde Podemos celebrará en otoño sus congresos autonómicos. Para participar en esas asambleas ciudadanas, en las primarias y en las consultas hará falta en esas comunidades la nueva afiliación a Podemos.

A cambio, recibirán un carné; una «credencial de compañero/a de Podemos con la que mostrar el orgullo de formar parte del movimiento popular que quiere y va a conseguir un país sin corrupción, más democrático y más justo”. Esa “credencial personalizada” permitirá mostrar a los militantes “los valores de fraternidad, de feminización de la política, de transparencia, de compromiso ético y de compañerismo que son fundamentales para construir una organización cada vez más abierta y cada vez más potente”.

Secretario general con amplios poderes en los territorios

La persona que ocupa la Secretaría General de Podemos, es decir Pablo Iglesias, tiene las siguientes competencias según los estatutos: ejercer la representación política e institucional del partido; coordinar sus actividades y asegurar la coherencia estratégica de su discurso y acción política, así como la unidad organizativa interna y la coordinación de las áreas ejecutivas del Consejo Ciudadano Estatal; presidir y convocar el Consejo Ciudadano y el Consejo de Coordinación; convocar la Asamblea Ciudadana de Podemos y convocar de forma excepcional, para cuestiones de especial trascendencia, una Asamblea Ciudadana de Podemos de cualquier nivel territorial.

El líder del partido también ejerce la representación legal del partido a efectos patrimoniales y procesales, en juicio o fuera de él, solidariamente a un miembro del Consejo de Coordinación elegido por el propio Consejo. Ambas personas tendrán plenas facultades para contratar en nombre de Podemos y obligarlo válidamente por cualquier título o cualquier forma admitida por el derecho. La persona que ocupe la Secretaría General y el miembro designado por el Consejo de Coordinación  también podrán otorgar los apoderamientos generales o específicos que consideren convenientes para el buen funcionamiento de la administración de Podemos. Ambas personas informarán regularmente de sus actuaciones al Consejo de Coordinación y al Consejo Ciudadano. Sus competencias incluye la coordinación de las distintas secretarías, áreas y equipos designados por el Consejo Ciudadano.

Castigo a los discrepantes

En sus nuevas normas, Podemos ha establecido un duro régimen sancionador que castiga la expresión de la discrepancia interna. Desde las «manifestaciones públicas» que «causen daño a los miembros de los órganos, grupos o asambleas, o a lo convivencia de las personas dentro del partido», hasta «propagar noticias falsas o manipuladas que desprestigien a Podemos», el partido podrá expulsar, multar o inhabilitar como su representante a los cargos públicos y militantes que incurran en estas faltas.

A consultas de este periódico, Podemos no ha aclarado cómo podrá comprobar la culpabilidad de una persona a la hora de penalizar cuestiones como la filtración «de información interna que comprometa la actuación de sus órganos, la acción política de la organización o la buena imagen de las personas que la representan».

El partido vuelve a mostrar su obsesión por el control de los medios de comunicación, que le ha llevado a vetar a medios como El Independiente en un desayuno informativo y a provocar la queja de la Asociación de la Prensa de Madrid por su acoso a periodistas.