Díaz Ayuso, Aguado y Monasterio, junto a Errejón, en la fiesta del 2 de mayo

Díaz Ayuso, Aguado y Monasterio, junto a Errejón, en la fiesta del 2 de mayo EFE

Política

Madrid: objetivo no repetir el "espectáculo grotesco" de Murcia

Vox parece relajar su exigencia de "firma a tres" por un compromiso público y PP y Cs confían en tener un acuerdo de gobierno antes de las 12 horas de este martes

«Abstraerse de Murcia» y sacar una lección del «espectáculo grotesco», según la definición de Teodoro García Egea, que Ciudadanos y Vox dieron este jueves. Esa es la idea a la que se aferran en el PP de Madrid para intentar llegar a un acuerdo antes del próximo martes a las 12 de la mañana. Ese es el límite para que el presidente de la Asamblea de Madrid, Juan Trinidad, cambie de una investidura sin candidato el día 10, a otra con candidata o, lo que es lo mismo, con Isabel Díaz Ayuso.

La aspirante popular a la presidencia del gobierno autonómico ha agotado prácticamente todas sus argumentos para convencer a Ciudadanos y a Vox de ir a una votación que la haga presidenta. Trabaja en una propuesta programática que acepten ambos partidos, aunque sabe que el problema de fondo no es ese. Se trata sobre todo del trato que exige Vox de Ciudadanos y de la profunda incomodidad que los naranjas sienten de depender de los de Santiago Abascal para abrir la puerta a gobiernos autonómicos de centro-derecha con el concurso de los tres partidos.

El PP espera que lo ocurrido en Murcia «sirva como llamada a la responsabilidad»

Fuentes populares dicen confiar en que lo ocurrido en el territorio de García Egea «sirva al menos como llamada a la responsabilidad y, lejos de romper puentes de diálogo, contribuya de reconstruirlos en plazas como Madrid». Lo cierto es que tras la investidura fallida del popular Fernando López Miras se produjeron una serie de contactos cruzados entre PP, Ciudadanos y Vox para dar una salida al embrollo en que se han metido, lo que da ciertas esperanzas a los populares para desencallar Madrid.

El líder del PP, Pablo Casado, estuvo con el de Vox, Santiago Abascal, siguiendo la votación en la Asamblea murciana, o, al menos, eso cuentan fuentes de Vox, pues el PP ha preferido mantener el silencio más allá del dato de que ambos mantienen una interlocución bastante habitual engrasada por una buena relación personal. Parece que las acusaciones de «derechita cobarde» y «ultraderecha» no han hecho mella.

Pero con ser significativo este contacto, mucho más lo fue el que mantuvieron el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, y el portavoz parlamentario de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros. Y lo es porque ambos protagonizaron el encontronazo que dio al traste con la investidura murciana. Pero no sólo, porque esa conversación también sirvió para acabar con la incomunicación entre ambas formaciones políticas. De hecho, acordaron mantener cauces de comunicación bilaterales que no pasen necesariamente por la intermediación del PP a modo de fuerza pacificadora.

El desgaste de Ayuso

No es esta una mala noticia para Díaz Ayuso, que ha confesado en conversaciones privadas el enorme desgaste que supone intentar conciliar las posturas de Ciudadanos y de Vox. Un hartazgo que los suyos esperan que fructifique en un acuerdo en el que no necesariamente conste la rúbrica de los tres partidos, pero sí la voluntad de sacar adelante el acuerdo. En este sentido, el modelo murciano de una reunión tripartita insufló optimismo al PP de Madrid, hasta que todo saltó por los aires.

Que Ciudadanos aceptara sentarse con Vox para un larguísimo «café» de cinco horas de duración, -después del bochornoso intercambio de insultos y exabruptos de dos días antes donde se les acusó de «lamer el culo» a Macron-,  era un signo inequívoco de que algo se estaba moviendo, y el fracaso posterior, pero sobre todo el espectáculo que ofrecieron, es de los de no volver a repetir. Ni siquiera las gruesas palabras del secretario general del PP, Teodoro García Egea, quien se sintió engañado por Vox, son un obstáculo insalvable. Su desahogo respondía al esfuerzo titánico que lleva semanas haciendo para alcanzar pactos de gobierno que ensanchen el poder territorial del PP.

Y aunque en el entorno de Ayuso admiten que «no habrán sentado bien en Vox» las acusaciones de Egea, su objetivo último es «aislar» la  negociación madrileña de lo que ocurra en cualquier otro territorio. Y es que Madrid «es demasiado importante como para que juguemos con fuego como en Murcia», aducen, convencidos de que se abre la puerta a sacar adelante la investidura de Ayuso la próxima semana.

El martes a las 12 es la fecha tope para ir a una investidura con candidata

Por lo pronto, antes del martes a las 12 de la mañana PP y Ciudadanos esperan haber firmado su pacto de gobierno que, a decir de fuentes negociadoras, está muy avanzado. «Trabajamos para ello», dicen en Ciudadanos, cuyo líder, Ignacio Aguado, pidió tiempo a Juan Trinidad para cerrar un pacto de gobernabilidad con el PP. Un acuerdo al que quieren atraer a Vox, formación que parece estar dispuesta a rebajar su exigencia de una «firma a tres» por un compromiso público de Ciudadanos.

Si no hubiera investidura, comienza a correr un plazo de dos meses a partir del día 10 antes de que se produzca la convocatoria automática de nuevas elecciones en la Comunidad de Madrid. Existe el antecedente de 2003, cuando el Tamayazo impidió al socialista Rafael Simancas acceder a la presidencia de la Comunidad en coalición con Izquierda Unida.

Comentar ()