Política

El camino de Vox en Murcia marcará la investidura de Díaz Ayuso en Madrid

La investidura de López Miras sigue en el aire a la espera de conocer el camino que seguirá Vox en Murcia: si ceder o bloquear la coalición PP-Cs por la negativa de los naranjas a suscribir unas exigencias planteadas de manera idéntica en Madrid

La candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

La candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. EFE

Más de un mes después de las elecciones que fragmentaron políticamente el territorio nacional y forzaron a gobiernos de pactos a dos, tres e incluso más fuerzas en infinidad de ayuntamientos, aún queda por discernir cuál será el futuro de dos territorios que se estiman clave en el reparto de sillones: Murcia y Madrid, el bastión por excelencia.

Y la Región será el primero de los dos territorios en decidir -o al menos dirimir- cuál será la fuerza que gobierne el territorio y en concurso de quién. De vital importancia se plantea la primera votación de investidura del candidato propuesto por el PP, Fernando López Miras -en acuerdo con Ciudadanos, que consiguió a cambio la presidencia de la Asamblea para Alberto Castillo– de este martes, ya que lo que se decida en el pleno murciano podría marcar el camino de lo que acontezca en la Comunidad de Madrid con Isabel Díaz Ayuso.

Y es que el crucigrama de pactos y las condiciones sine qua non planteadas en Madrid y Murcia para que haya gobierno son, salvando los matices, idénticas. En ambos territorios Vox es la pieza que falla del puzzle que quieren montar PP y Ciudadanos, especialmente para los naranjas, que, como ratifican fuentes del partido, no cederán «en ningún caso» a las exigencias de los conservadores.

Albert Rivera instó, con el voto unánime de la Ejecutiva, a todos los barones territoriales en jaque – véase Francisco Igea, Daniel Pérez, Isabel Franco e Ignacio Aguado- que los acuerdos regionales que alcanzasen debían cumplir dos premisas indiscutibles: el PP como «socio preferente» y mantenerse al margen de negociaciones con Vox. Y desde la sede de Alcalá el líder de Ciudadanos lo fió todo a que los de Santiago Abascal apoyasen desde fuera la coalición con los populares sin exigir nada a cambio pese al evidente peso ganado en las instituciones y ser decisivos en ambas autonomías. Pese a los entendimientos expresos y las reuniones en secreto, lo naranjas lo tienen claro: no habrá acercamiento en ningún territorio, y la única vía con Vox es el pacto de Andalucía.

Y nada más lejos de la realidad. Los de extrema derecha han rebajado sus exigencias en ambos consistorios pero, como han venido manteniendo, no darán su brazo a torcer gratis. Si antes exigían concejalías de Gobierno -que no delegadas-, ahora renuncian a tales responsabilidades a cambio de recibir un único gesto por parte de Ciudadanos para votar a favor de López Miras y Ayuso: que haya un documento con las tres firmas, para que se lleven a cabo medidas de tinte conservador en los Ejecutivos murciano y madrileño.

Pero «Cs no va a apoyar líneas y actuaciones de una fuerza política que se encuentra alejada de nosotros», ratificaba el lunes la candidata naranja en Murcia, Isabel Franco, tras el discurso de investidura del candidato popular. La crisis de Ciudadanos por la corriente de disidentes que ha criticado «la derechización de Rivera» -como Toni Roldán- o la «normalización de la extrema derecha» -como Manuel Valls- ha llevado a pesos pesados del partido a mantenerse aún más firmes respecto a su posición con Vox para evitar abrir otra posible brecha entre unas filas agitadas. «No habrá acuerdo con Vox, ni en Murcia ni en Madrid», declaraba José Manuel Villegas el lunes, y «Vox tendrá que decidir si bloquea e impide ese gobierno -PP y Cs- o si no».

A apenas 24 horas de la votación, el líder de Vox en la Región de Murcia, Pascual Salvador, negaba tajantemente cualquier posibilidad de repetirse un escenario como el de Andalucía, al tiempo que ratificaba que votarán «no» en la investidura de López Miras por la «irresponsabilidad» de los naranjas de no querer «sentarse con otro partido».

Vox Murcia niega cualquier posibilidad de repetirse un escenario como el de Andalucía y avisa: votarán «no» en la investidura

En Murcia, los 16 escaños del PP y los seis de Ciudadanos no suman mayoría absoluta (23), y esta tarde necesitan, al menos, un voto favorable de los de Vox o, como poco, la abstención en segunda votación -quedaría emplazada al próximo jueves- para que salga adelante la coalición de derechas. Y falta por ver si Vox va de farol o no.

Que ceda o que bloquee en Murcia condicionará por ende la investidura de Díaz Ayuso en Madrid, quien trata aún de suavizar las exigencias de Vox con el fin de que sean aceptadas por los naranjas y no peligren sus aspiraciones. Con o sin candidato, el próximo 11 de julio vence el plazo para decidir el futuro político de la Casa de Correos.

Conesa, sí; Gabilondo, no

Sin embargo, los caminos de Ignacio Aguado e Isabel Franco se separan en un punto: qué hacer si Vox imposibilita el gobierno de coalición con su socio preferente.

En Madrid, el equipo de Aguado lo tiene claro: antes de suscribir el pacto programático con los de Santiago Abascal prefiere preparar el escenario para una repetición electoral. Como confirman fuentes del partido, explorar la vía de Ángel Gabilondo está completamente descartada pese a que suscribir esa posibilidad no iría contra el mandato de la Ejecutiva, que estipulaba la posibilidad de buscar acuerdos con el PSOE como segunda opción si no fructifican las negociaciones con los populares.

El choque con lo esgrimido en Murcia es evidente. «De ninguna manera iremos a elecciones», confirmaban a El Independiente fuentes cercanas a Isabel Franco, lo que abriría las puertas naranjas a entablar una negociación con el socialista Diego Conesa, un escenario que en la Región «sí es posible» porque «les une una predisposición y afinidad programática» entre los miembros del PSOE y de Cs que no se siguió «por no contravenir el mandato de la Ejecutiva».

Si finalmente López Miras no obtiene la confianza de la Cámara, su presidente, Alberto Castillo, realizaría una segunda ronda de consultas con los portavoces para comprobar qué candidato tiene más posibilidades de salir elegido. Y Murcia podría convertirse en el primer feudo socialista con el beneplácito de Cs -suman mayoría absoluta-, poniendo punto y final a 24 años de hegemonía azul.

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