Política

Génova teme que Sánchez ofrezca un pacto trampa para forzar su abstención

Llegado el caso, "debería ser con luces y taquígrafos y firmado también con Ciudadanos", explica un barón popular

Pedro Sánchez y Pablo Casado

Pedro Sánchez y Pablo Casado EFE

Si en algo parecen estar de acuerdo en el PP es que no se abstendrán para posibilitar la investidura de Pedro Sánchez, no al menos, si la pretende gratis. Porque el temor que alberga un sector del partido es que el presidente de Gobierno en funciones les haga una propuesta con contenido programático «que nos pondría en una situación muy difícil», admite un importante barón popular en conversación con El Independiente.

Otro dirigente territorial con mando en plaza defiende que «no puede haber nuevas elecciones» generales, y que para ello España «necesita cuanto antes un gobierno». «Habrá que trabajar para que sea una realidad», llega a decir, aunque a continuación matiza que es Sánchez quien debe tomar la iniciativa. No descarta así de plano un escenario de futura abstención popular que permita una investidura pero todo «con luz, taquígrafos y pactos de Estado». «Quien quiere ser presidente, tiene que moverse», agrega.

Incluso ponen sobre la mesa las propuestas que podrían seducir a un partido como el PP, esto es, «compromisos en materia económica o territorial», dice uno, o asuntos como «un pacto para la educación y una financiación autonómica justa, además de reformas de transparencia y de calidad democrática», comenta el segundo. Pero, sobre todo, unos Presupuestos Generales del Estado continuistas a los que Cristóbal Montoro consiguió sacar adelante para 2018 y siguen aún vigentes. De hecho, si España se viera abocada a una repetición electoral, habría una segunda prórroga de los mismos, hasta 2020, esto es, las cuentas del Estado más longevas de la democracia.

Además de la abstención del PP, se necesita la de Ciudadanos

La posición del PP respecto a una posible pero improbable abstención, la resumió muy bien el presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, esta semana en una entrevista en la cadena Ser. Interrogado al respecto admitió la posibilidad de «estudiar» una hipotética propuesta que llegara de Sánchez aunque a continuación matizara que «es evidente que el PSOE con el último partido con el que está dispuesto a gobernar en la Cámara es con el PP».

Son conscientes de que en los próximos dos meses arreciaran las presiones respecto a una abstención popular, que, sin embargo no será suficiente en solitario. Porque para que Sánchez consiga ser  investido sin el apoyo de Podemos, también debería abstenerse Ciudadanos, de modo que el aspirante socialista pudiera sumar en segunda votación más votos a favor (sus 123 más el diputado del PRC) que en contra.

Por eso, otra fuente popular subraya lo que quizá se antoja un imposible, esto es, «si nos abstenemos, tenemos que hacerlo con Ciudadanos y con un pacto firmado a tres» que incluya los compromisos que adquiera Sánchez. En definitiva, una carambola que se antoja aún más difícil que el nonato gobierno de coalición que negociaron Moncloa y Podemos.

El rumor sobre la abstención popular «lleva desde hace días» instalado entre las filas populares, admiten en el PP, «pero no vemos a  Casado ni a su entorno en esa clave, la verdad». Precisamente, Pablo Casado tendrá ocasión de trasladar a su partido el análisis de la situación política durante la reunión de la Junta Directiva Nacional el martes de la próxima semana, el mayor órgano entre congresos, y en presencia de todos sus barones.

En el entorno de Casado no se fían de que Sánchez cumpliera sus compromisos

Bien es cierto que el líder popular ha ofrecido al presidente del Gobierno en funciones cuatro pactos de Estado, pero ninguno de ellos pasa por facilitar su investidura. Otro de los escollos para un posible acercamiento lo constituye la enorme desconfianza que sienten hacia la figura de Sánchez. No son pocos los que arguyen que una vez investido, el líder socialista «podría saltarse cualquier pacto. Si Podemos no se fía de él, ¿cómo vamos a hacerlo nosotros?». «Es capaz de decirnos a todo que sí para luego engañarnos», se justifican.

De momento, Génova ha estado volcada en Murcia, donde el popular Fernando López Miras ya ha sido investido presidente de la región, y en Madrid, con un extraño bloqueo difícil de imputar a una sola causa, que impide a Isabel Díaz Ayuso, «coronarse» presidenta. Otra cosa es el escenario que se abra después de verano «pero ahora no lo veo una opción en el corto plazo», explica otro miembro del comité ejecutivo del partido respecto a esa abstención.

El «no es no»

Pero es que además, sigue pesando entre la militancia popular dos hechos que le complicarían a la dirección del partido abrir la puerta a la investidura de Sánchez. Primero, y al margen de adscripciones internas, que echó a Mariano Rajoy del Gobierno por una moción de censura que les dejó en estado de shock. Y, dos, «las bases tienen muy reciente el ‘no es no'», esto es, la total  y absoluta negativa de Sánchez a permitir en 2016 con su abstención la investidura de Rajoy para evitar que España fuera a una tercera consulta ante las urnas.

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