Política

Un país en el que no se rinden cuentas: cuatro años sin debate del Estado de la Nación

El último debate de esta naturaleza se celebró en febrero de 2015 y fue el primero, y el único, que enfrentó a Rajoy y Sánchez

Pedro Sánchez, en su fallido debate de investidura

Pedro Sánchez, en su fallido debate de investidura EFE

Si hay un dato que ejemplifica mejor que ninguno la situación de interinidad política en que se encuentra España es la ausencia de debates del Estado de la Nación. Y va para cuatro años. Porque podemos dar por descontado que este 2019 no lo va a haber. Pero si hay repetición de las elecciones generales el 10 de noviembre próximo, tampoco se celebraría en 2020, esto es, un lustro sin que el presidente del Gobierno de turno rinda cuentas de su gestión ante el Congreso de los Diputados.

El último debate del Estado de la Nación tuvo lugar los días 24 y 25 de febrero de 2015 y fue el primero, y el único, que enfrentó al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con Pedro Sánchez, ya que en los de 2013 y 2014 el líder de la oposición fue el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, con quien el popular tejió una buena relación personal de respeto mutuo.

Las consecutivas elecciones, los PGE y la moción han ido aplazando la cita

En 2012 tampoco se celebró el que es uno de los más importantes debates que tienen lugar en la Cámara Baja con carácter anual, salvo si coinciden con años electorales en los que se suple con el debate de investidura. En este caso fue porque a finales del año anterior, en concreto el 20 de noviembre de 2011, hubo legislativas, por lo que no daba tiempo prácticamente en 2012 a presentar un balance de doce meses de gobierno.

Pero fue a partir de 2015 cuando todo comenzó a torcerse. El 20 de diciembre de ese año los españoles fueron consultados ante las urnas. Dado lo tardío de la fecha, hubiera sido imposible encontrar un encaje para dicho debate un año después, aunque inopinadamente, por vez primera en nuestra democracia, hubo que ir a una repetición electoral, las del 26 de junio de 2016, ante la imposibilidad de investir a un presidente de Gobierno.

Al menos Pedro Sánchez lo intentó mediante un acuerdo de legislatura con Albert Rivera –el famoso «pacto del abrazo»– pero ni Podemos ni PP desbloquearon la situación con una abstención que le hubiera permitido llegar entonces al Palacio de la Moncloa. Y eso que Rajoy declinó el encargo de Su Majestad el Rey de intentar formar Gobierno por entender que con 123 escaños carecía de la suficiente fuerza parlamentaria como para sacar adelante un nuevo Ejecutivo.

La repetición de elecciones de 2016 elevó la representación del PP hundiendo más la del PSOE, lo que facilitó la eclosión del segundo gobierno de Rajoy, con el apoyo también de Rivera, nada menos que en noviembre, tras un año de interinidad en el poder. De nuevo, se soslayó el debate del Estado de la Nación de 2017 porque apenas había pasado un año de la llegada del nuevo ejecutivo popular.

Ni recogido por la Constitución ni regulado por el Reglamento del Congreso

Cabe reseñar un dato muy significativo del debate del Estado de la Nación: no está recogido por la Constitución ni regulado por el Reglamento del Congreso. Fue, de hecho, una afortunada práctica parlamentaria puesta en marcha por Felipe González en septiembre de 1983 y salvo ese y los de los dos años posteriores, celebrados en los meses de octubre, siempre han tenido lugar en el primer semestre del año, nunca después de las vacaciones de verano.

En principio, nada hubiera impedido que Rajoy convocara debate del Estado de la Nación en el primer semestre de 2018, pero el argumento esgrimido entonces fue la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para ese año, que el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, consiguió sacar de forma casi agónica el 24 de mayo. Todos los titulares de ese día apuntaban a que Rajoy se había garantizado la legislatura hasta 2020.

Sin Presupuestos

Craso error. Justo una semana después, el 31 de mayo, arrancó en el Congreso de los Diputados un debate, sí, pero el de la moción de censura de Sánchez contra Rajoy, el segundo de esa legislatura, el cuarto de la democracia y el primero en salir adelante. Así, transcurrió un año más sin que el presidente del Gobierno rindiera cuentas ante el país de su gestión, aunque es cierto que, desde entonces, tampoco ha habido otros Presupuestos, porque Sánchez no consiguió sacar adelante los que pactó con Pablo Iglesias, por lo que los de Montoro llevan visos de convertirse en los más longevos de la democracia si este año las cosas se complican aún más.

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