Aterrizó en Ciudadanos como una auténtica estrella, la apuesta personal del propio Albert Rivera para encarar unas elecciones generales que ya entonces se creían cruciales para la formación. No es para menos. Un cultivado empresario, ex vicepresidente mundial del gigante Coca-Cola, se unía como independiente a los naranjas en el periplo electoral como número dos en las listas al Congreso de los Diputados por Madrid y, en tan solo cinco meses, ha entrado en la Ejecutiva nacional y se ha convertido en la gran estrella económica del partido –previa salida de Toni Roldán– ocupando la portavocía en las comisiones de Economía e Industria. Pero la facilidad para la tecla de Marcos de Quinto ha acabado originando un problema en el seno de Ciudadanos contra el que ya comienzan a revelarse algunos pesos pesados naranjas desde diferentes flancos territoriales.

De Quinto ha protagonizado numerosas polémicas en redes sociales, aunque su última opinión sobre el Open Arms y los insultos a quienes se la han afeado ha tenido especial repercusión en los últimos días por la actualidad del tema y la creciente tensión entre los Gobiernos español e italiano por el destino de los migrantes a bordo del buque. En los tuits, la controversia se generó porque el empresario empezó criticando «la piadosa teocracia izquierdista» que envía «a la hoguera» a quienes critican al barco humanitario y «alguno de sus bien comidos pasajeros» cuyo pasaje, asegura, costearon con las mafias.

La última en censurar las palabras de su compañero de partido ha sido la número dos del Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, que ayer contradijo a De Quinto a las puertas de la Real Casa de Correos minutos después de la toma de posesión del Gobierno de Madrid, en la que participaban Ignacio Aguado y otros seis consejeros naranjas. Preguntada por la cuestión, la vicealcaldesa ha asegurado que «sinceramente», no cree que estas personas «sean migrantes bien comidos», aunque no entró a valorar el resto de tuits y opiniones del portavoz económico.

Y no ha sido la única. El ‘díscolo’ Francisco Igea, actual vicepresidente de la Junta de Castilla y León y portavoz del Ejecutivo autonómico en coalición con el PP, ya reprochó públicamente las palabras del diputado y los justificó como pudo: «Todos tenemos días desafortunados», alegó, al tiempo que apostó por ayudar a quienes «huyen de la guerra y la miseria y necesitan ayuda» para lo que ofreció su comunidad para acoger al cupo correspondiente de migrantes. Los tuits de De Quinto son, bajo su prisma, declaraciones «desafortunadas» que «no está en su ánimo» pese a que el ex vicepresidente de Coca Cola aclaró únicamente como justificación a sus palabras, entre las que utilizó insultos como «miserable», «troll de mierda» o «basura» que «no estoy acostumbrado (ni me quiero acostumbrar) a que la gente me insulte» y que «a quien no le guste lo que escribo, que no lo lea».

Más contundente fue el mensaje del concejal de Ciudadanos en Las Palmas de Gran Canaria, Javier Amador, que pidió directamente al núcleo duro de su partido que «desautorice públicamente las declaraciones» de Marcos de Quinto al considerarlas contrarias al espíritu regenerador y liberal de la formación. En un tuit pidió también que se condenasen «los insultos a diferentes usuarios de la red social», una petición que, por el momento, continúa sin respuesta.

Silencio en Ciudadanos

Lo admita o no, las polémicas de Marcos de Quinto en Twitter comienzan a convertirse en una constante que persigue a Ciudadanos en busca de explicaciones, tanto por parte del halo político como de medios de comunicación. La oleada de críticas contemplan un denominador común: instar al diputado a respetar el código ético de su propio partido, que estipula en su artículo 2 que «en el ejercicio de sus funciones los diputados deben actuar con respeto hacia los demás miembros de la Cámara y a la ciudadanía en general».

El pasado mes de marzo, el líder de Ciudadanos daba la bienvenida a su nuevo fichaje definiéndole como una persona centrada, moderada y liberal. «España se merece tener ministros y personas como él en el Gobierno de España», declaraba un radiante Albert Rivera que veía cómo blindaba un equipo fuerte para el 28-A -que finalmente dio sus frutos, con 57 diputados y rozando el sorpasso al PP-. Y precisamente por ser la apuesta personal de Rivera, la postura oficial del partido, a excepción de los primeros ‘disidentes’ de la línea oficial continúa instalada en un silencio sepulcral.

En su presentación, Rivera defendió el carácter centrado, moderado y liberal de De Quinto

Portavoces de Ciudadanos consultados por este medio aseguran que la corriente del partido sigue inamovible y circunscriben la ruta marcada públicamente tanto por Ignacio Aguado como por el responsable de Organización de Ciudadanos Madrid, César Zafra, que pidió no valorar lo que calificó como los «tuits personales» de su compañero de filas, a lo que añadió que en la formación «somos todos muy libres y cada uno puede poner lo que quiera». Sin embargo, Zafra sí defendió que la situación del Open Arms es «bastante dramática» y llamó a una «lucha conjunta en toda Europa» para dar con la solución al problema.