Política

'España Suma', el proyecto estrella de Pablo Casado que nació muerto

La estrategia del PP ante la cada vez más posible repetición electoral se ha encontrado con un 'no' tajante por parte de sus principales socios e, incluso, de barones territoriales

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'España Suma', el proyecto estrella de Pablo Casado que nació muerto
Sesión de investidura: Teodoro García Egea y Pablo Casado.

Sesión de investidura: Teodoro García Egea y Pablo Casado. EFE

Resumen:

«O Pedro Sánchez y los separatistas o PP y Ciudadanos». Albert Rivera mantuvo desde el primer minuto de campaña una estrategia anquilosada en el ‘no’ a Sánchez que le llevó, incluso, a tenderle la mano a Pablo Casado para formar un Gobierno de coalición a tan solo un mes de las generales del 28A. «Le tiendo la mano a Casado y al PP para formar un Gobierno para echar a Sánchez y a los que quieren liquidar España», una «obligación patriótica» para el líder naranja. Casado aplaudió la oferta, pero lamentó que ya era tarde y que Ciudadanos no aceptase la invitación que hizo previamente para buscar algún tipo de alianza preelectoral, sobre todo de cara al Senado.

Unas generales, autonómicas, municipales y europeas después, la situación ha cambiado radicalmente. Ciudadanos se creció desde el 28-A por unos históricos resultados: 57 escaños, a 200.000 votos del sorpasso a los populares y un papel más que consolidado en el bloque de la oposición frente a un Casado que también batió récords, pero en negativo (los populares obtuvieron los peores resultados de la historia del PP).

Y  desde el 26-M, Casado no ha cejado en buscar esa alianza con los naranjas porque entiende que «si el centro y la derecha quieren ganar, deben ir unidos». Consciente de sus resultados y de precedentes exitosos -el paraguas de Navarra Suma logró ser la opción más votada y gobiernan en coalición en Andalucía, Murcia y, ahora, en Madrid- el pasado 14 de agosto el líder popular dejaba por escrito la propuesta y registraba las siglas ‘España Suma’ y otras 17 en las autonomías como baluarte ante una eventual repetición electoral en noviembre, un escenario que se estima cada vez más próximo.

Casado tanteó primero a los naranjas con las siglas ‘Cataluña Suma’ ante la posibilidad de adelanto electoral tras la sentencia del Tribunal Supremo por el ‘procés’, y se encontró con el primer ‘no’ de los naranjas: en esta comunidad se gestó la razón de ser de Ciudadanos, donde tienen «una identidad propia» y donde arrasaron en los comicios del 21-D, y no están dispuestos, a priori, a sacrificar su «identidad» y concurrir conjuntamente con los populares aunque las previsiones electorales no sean demasiado halagüeñas, tampoco con los naranjas.

Y por cada paso del PP, que «no va a escatimar un solo esfuerzo porque esa iniciativa prospere» en palabras de Cayetana Álvarez de Toledo, Ciudadanos da un portazo. El determinado giro a la derecha terminaría por dinamitar los cimientos de Cs por las disidencias, a priori paliadas, entre los críticos de la corriente liberal y europeísta y el búnker de Rivera, aunque desde la formación han utilizado el argumento de que Cs «es la alternativa a las políticas de bipartidismo de los últimos 40 años» y no participarán en un proyecto con «mochilas del pasado» y «casos de corrupción», carga que sí comparten en Madrid. La tesis del ‘no’ la han subrayado en los últimos días pesos pesados del partido, como Villegas, Villacís o Arrimadas.

Vox cierra con llave

A medida que se confirma el distanciamiento entre las pretensiones de PSOE y Podemos, el PP intensifica su estrategia para fundir al bloque del centro derecha y tapar la fuga de votos que le costó tan cara el 28-A, eso sí, con la condición inamovible de que el liderazgo de la coalición recaiga en su promotor.

Y prefiere no cerrarse puertas, por lo que Génova ha abierto España Suma también a Vox y, en definitiva, a los partidos «que prioricen la unidad de España», una propuesta dirigida a no repetir los errores del pasado (en las generales, Santiago Abascal atrajo a 2,6 de los 3,6 millones de votantes que perdió Casado en abril).

Vox también da la espalda a Casado y tachan la idea de estrategia política para tratar de reflotar las siglas del PP

Pero ni si quiera a Vox parece interesarle la medida estrella del PP, incluso a sabiendas de que las encuestas constatan el declive que experimentarían los de ultraderecha en unos nuevos comicios. En declaraciones para El Mundo, el partido de Abascal sostenía que la idea de Casado respondía a una «operación de marketing» para tratar de reflotar sus propias siglas, algo en lo que, aseguran, no participará Vox.

Pugna territorial

Pero los detractores de la coalición de Casado no terminan ahí, y algunos barones territoriales se desmarcan también de una propuesta ahora abocada al fracaso.

País Vasco es la única comunidad autónoma, además de Navarra, en que, según señalan fuentes del partido, Ciudadanos se plantearía ir en coalición con sus homólogos populares. Pero el presidente del PP vasco marca distancias con Génova 13 y prefiere la opción de dar al partido «una personalidad propia» pese a que la particularidad de la región y el escaso empuje por separado podría unir finalmente su destino a los naranjas.

Alonso cierra la puerta a concurrir con Vox y se desmarca de ‘País Vasco Suma’

«A mí me gustan las siglas del PP» y en algunos lugares la coalición «puede ser conveniente, pero en otros no», declaraba en una entrevista este martes para La Sexta, al tiempo que censuraba la posibilidad que había abierto Casado de concurrir con Vox porque «está en contra de la foralidad vasca, del concierto económico y de la propia España autonómica», condiciones con las que Alonso no está dispuesto a transigir. Su postura choca, no obstante, con la secretaria general de Nuevas Generaciones del PP Vasco, Beatriz Fanjul, que sigue la senda marcada por su líder y aboga por la coalición entre las tres formaciones como receta para paliar los malos resultados electorales.

Y en Galicia, Alberto Núñez Feijóo ha puesto más tierra de por medio a la ya de por sí erosionada relación que le separa de Génova y de su giro a la corriente más conservadora, y se ha desmarcado completamente del proyecto pese al registro de la marca Galicia Suma en la oficina de Patentes.

El presidente de la Xunta deseó a su jefe «éxito» para afrontar el pesimista proyecto en el resto de España, pero sin contar con Galicia, donde «ya existe una fórmula que suma a la inmensa mayoría de gallegos que es el Partido Popular».