Política

A Errejón se le cuela un crítico en su gran acto de presentación: "¡Venís a dividir!"

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A Errejón se le cuela un crítico en su gran acto de presentación: "¡Venís a dividir!"

Resumen:

Íñigo Errejón se ha dado un baño de masas en la Casa del Pueblo, la histórica de sede de la UGT en Madrid. Desde allí ha lanzado su campaña para el 10-N, bajo la mirada de cerca de mil simpatizantes y también del busto de Pablo Iglesias. El fundador del PSOE, no el de Podemos, que a esa hora intervenía en el Círculo de Bellas Artes junto a Juan Luis Cebrián. Allí estaba Errejón, en fin, para abrirse camino entre ambos.

Ha sido aclamado. Ovacionado a cada frase y sepultado bajo gritos de «presidente, presidente», aunque ni siquiera desveló en qué provincias se presentará. Daba igual. El ambiente habría sido de fiesta completa de no ser por un infiltrado que puso todo su empeño en boicotear al nuevo candidato a las generales del próximo 10-N.

Su presencia fue estruendosa en directo y se coló también en la retransmisión del evento. Un hombre de unos 70 años, visiblemente cabreado y nervioso, que no paró de interrumpir a Errejón para afearle el discurso. La aguja en el pajar. «¡Venís a dividir!», le gritó al líder de Más País, entre otros reproches. Al principio, miradas. Después, ya más nervios.

La organización del evento, que en un principio trató de minimizar la presencia de periodistas, pidió en varias ocasiones al hombre que abandonara la sala. Y encontró repetidas negativas. «No me da la gana», le espetó a un grupo de simpatizantes de Errejón que le reclamaban silencio. «A mis 73 años me vais a decir lo que tengo que hacer y que decir», reprochó.

El agitador cargó duramente contra la irrupción de Errejón en el panorama político nacional, haciendo suyos los argumentos de los votantes más movilizados de Podemos. «¡Todo esto pasa porque Podemos no está en el Gobierno!», gritó durante otro momento de la intervención de Errejón.

«¡Toda la culpa es de Pedro Sánchez, no de Pablo Iglesias!», exclamó después mientras el candidato repartía responsabilidades. No fue bien recibido su análisis, contestado con un sonoro «vete a la mierda», gritado a coro por varios militantes más.

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