Todo el mundo en el PSOE hoy es sanchista, pero la relación de fuerzas dentro del partido más votado en España podría alterarse nada más conocerse los resultados de las próximas elecciones generales del 10 de noviembre. Las encuestas que se manejan no son buenas: las de este lunes en 20 Minutos, ABC o La Razón arrojan una subida espectacular del PP de Casado (por encima de los 100 escaños), una notable mejoría de Vox y un hundimiento de Ciudadanos.

Así que dos opciones cobran fuerza, no precisamente idílicas para el presidente del Gobierno en funciones: que el 10-N dé un resultado similar al 28-A y el PSOE se vea abocado a negociar de nuevo con Unidas Podemos, nacionalistas (PNV) e independentistas (ERC), además de la novata formación de Íñigo Errejón; o la alternativa: el PP, bien por un pacto de las tres derechas como en Andalucía o la Comunidad de Madrid, bien mediante una Gran Coalición PSOE-PP, acuerdo que hace tres años llevó a la dimisión de Sánchez hasta que éste recuperó meses después el control de Ferraz aupado por la militancia.

La sentencia del procès y la inflamación de las calles en Cataluña han trastocado el marco del debate. Vox está en auge. Casado también. Errejón estancado por debajo del 5% y restando escaños al PSOE, muy nervioso con Más País. La prueba de que este pálpito existe en el corazón del socialismo se dio en el último Comité Federal del PSOE hace tres semanas: los principales barones no acudieron a la cita y delegaron su asistencia al comité, caso del castellano-manchego Emiliano García Page, del extremeño Guillermo Fernández Vara y de Susana Díaz, líder de la oposición en Andalucía. Tampoco acudió Adrián Barbón, presidente del Principado de Asturias.

Todo el mundo es ‘sanchista’, pero esto podría alterarse totalmente el 10-N

La defensa más enérgica de la repetición electoral la hizo el catalán Miquel Iceta, quien se sitúa en la segunda línea y probablemente no repetirá como candidato en Cataluña si Quim Torra convoca elecciones autonómicas. Le secundaron el número dos de La Rioja, el vicepresidente de Cantabria y el líder del PSOE de Madrid, quienes proclamaron un apoyo sin fisuras. El resto se mantuvo en una calculada ambigüedad, incluido el castellano-leonés Luis Tudanca, en teoría también sanchista. Los testigos aseguran que el valenciano Ximo Puig hizo una intervención «desapasionada», síntoma quizá de que los cuchillos están al alza.

El comité tuvo lugar el 28 de septiembre en Madrid y los medios entonces destacaron que Sánchez se arrogó como la sola «alternativa a la parálisis». «Somos la única izquierda cabal», proclamó el presidente en funciones. Pero en el ambiente del comité federal planeó una sensación de intranquilidad ante lo que puede venir. Especialmente por la crecida de los votos del PP, al que muchos sondeos sitúan por encima de los 100 escaños tras el batacazo del 28-A, cuando los populares se desangraron hasta obtener solo 66 diputados, perdiendo más de la mitad.

Brillaron más las intervenciones por sus ausencias», destacan testigos

«Brillaron más las intervenciones por sus ausencias», indican las fuentes. La defensa más apasionada de la reedición de los comicios la hizo Miquel Iceta, un acérrimo defensor de Sánchez. Iceta arrancó aplausos. Juan Cornejo, el emisario de Susana Díaz por Andalucía, fue quien más tiempo habló. Pero no por ello el andaluz mostró atisbo de alborozo hacia la vía seguida por Moncloa.

Una de las principales preocupaciones de Cornejo fue el aumento de la abstención. El comité se celebró pocos días después del último CIS, que revelaba un descenso en la intención de voto del PSOE y una subida en el de Podemos. Menos de un mes después, los que se disparan son PP y Vox.

Francisco Ocón, secretario general de La Ri0ja y consejero del Gobierno, y Pablo Zuloaga, vicepresidente socialista de Cantabria, realizaron una encendida defensa de la estrategia de Pedro Sánchez. «El único partido que puede hablar de Más País somos nosotros, no Errejón», aseguro Zuloaga. Cornejo también cuestionó que hubiera una formación que surgiera tras la imposibilidad de formar Ejecutivo con Unidas Podemos, preguntándose si realmente los nuevos partidos habían venido a sumar. Aquí todos estuvieron de acuerdo.

La defensa de la repetición electoral por Ximo Puig fue «desapasionada»

El valenciano Ximo Puig, uno de los barones con más peso presentes en el comité, declaró su apoyo al presidente del Gobierno. «Pero lo hizo sin entusiasmo», evocan los testigos. El secretario general de Madrid, José Manuel Franco, defendió igualmente a Sánchez: «UP no es un socio fiable. Nunca podremos estar de acuerdo en cuestiones como que desaparezca la Guardia Civil», manifestó el madrileño.

De acuerdo con los consultados, al cerrar el comité había más caras de preocupación que de entusiasmo. «El enviado de García-Page estuvo tibio», señalan los consultados. Las mismas personas apuntan a que el castellano-leonés Tudanca tomó la palabra desapasionado. «Ha tenido desencuentros con Pedro Sánchez por nombramientos en la Delegación del Gobierno en Valladolid», confían conocedores de los entresijos.

Hay barones que manejan encuestas diferentes a las que recurre Ferraz

«A Sánchez nadie le tose ahora. Veremos el 11 de noviembre», prosiguen las fuentes.Las protestas en Cataluña y las duras condenas a nueve líderes del procès han enterrado incluso el debate electoral, cuya campaña apenas durará nueve días. La situación se va de las manos: la radicalización del independentismo por un lado, y al otro con indignados con el Supremo por no condenar por rebelión. Quedan tres semanas eternas hasta el 10-N. Y los aliados internos de hoy pueden ser rivales mañana.

Muchos de los barones, caso de Díaz, García Page, Puig, Lambán (Aragón) o Vara, apoyaron a la líder andaluza frente a Sánchez en las salomónicas primarias de 2017. Y al parecer varios de ellos manejan encuestas no tan halagüeñas para el partido como las que encarga Ferraz. El 11 de noviembre el secretario general podría ser un líder más frágil que en abril.