El puzle que Pedro Sánchez pretende encolar para formar Gobierno sin partidos independentistas está abocado al fracaso antes siquiera de intentarse: salvo milagro, Unidas Podemos rechazará cualquier acuerdo con Ciudadanos, sumido en una debacle electoral sin precedentes.

En la rueda de prensa del lunes postelectoral del ministro de Fomento José Luis Ábalos se dejó caer esa intención al descartarse el acuerdo con partidos independentistas, que son necesarios si Pedro Sánchez quisiera ser investido sin el apoyo de Vox, PP o Ciudadanos. Pero el responsable de Organización socialista «Que el PSOE explore un acuerdo con Ciudadanos desde luego no ayuda», dicen fuentes moradas.

Que el PSOE explore un acuerdo con Cs desde luego no ayuda»

Los consultados en la dirección de Podemos apuntan a uno de los mítines finales de la campaña de Pablo Iglesias en Toledo: «Nosotros no nos vamos a poner nunca de acuerdo con PP o Ciudadanos. El voto de UP va a tender la mano al PSOE pero no va a regalar los votos», razonó el secretario general morado la víspera del 10-N.

«Salvo que Ciudadanos acepte nuestros postulados sociales y apueste por el diálogo en Cataluña, la propuesta del PSOE parece inviable», agregan ahora los consultados. Un Ejecutivo liderado por el PSOE sin partidos independentistas sería harto complicado: primero, porque los independentistas han crecido y el único partido separatista con el que el pacto del PSOE parece posible es ERC, que ha emprendido un camino hacia la moderación después del fatídico mes de octubre de 2017; y segundo, porque sin Esquerra Republicana (13 diputados) la amalgama de partidos sería aún mayor, y exigiría la presencia de alguna fuerza minoritaria como Coalición Canaria, el PRC cántabro, ¡Teruel Existe! o el BNG.

Rompecabezas todavía mayor

En la formación morada recuerdan que la primera repetición electoral, la de junio de 2016, se produjo cuando Sánchez invitó a Podemos a votar el pacto del PSOE con Ciudadanos, que no sumaban mayoría. «No es que nos caiga mal Ciudadanos. Es que somos antitéticos», señalan en UP. Y evocan aquel primer pacto Sánchez-Rivera en el que el salario mínimo interprofesional crecía un 1%, frente al 21% (hasta 900 euros) que pactaron Sánchez e Iglesias hace un año con ocasión de los Presupuestos Generales del Estado.

En 2016 UP votó contra el pacto entre Sánchez y Rivera

Aquel pacto, que desembocó en la repetición electoral, tampoco incluía derogar ni la Ley Mordaza ni la reforma laboral de Mariano Rajoy, ambas exigencias inamovibles de UP.

Pese a perder siete escaños y casi 700.000 votos, Iglesias resiste y sus 35 diputados son tan necesarios para el PSOE como los 42 que obtuvo UP el 28 de abril. El equipo de Iglesias quiere convencer a Sánchez de que la única manera de formar un Gobierno progresista es mirando a su izquierda, incluidos los partidos nacionalistas. En su primera rueda de prensa el domingo por la noche tras la publicación de los resultados, señaló que el entendimiento de ambas formaciones era una «necesidad histórica».